Ovación

El saque de Tsonga fue una pesadilla para Nalbandian, que cayó en la final en París

David Nalbandian se quedó hoy en el umbral de la defensa del título en el Masters Series de París Bercy al caer ante el francés Jo Wilfried Tsonga, que se impuso por  6-3, 4-6 y 6-4.

Domingo 02 de Noviembre de 2008

Buenos Aires.- David Nalbandian se quedó hoy en el umbral de la defensa del título en el Masters Series de París Bercy al caer ante el francés Jo Wilfried Tsonga, que se impuso por  6-3, 4-6 y 6-4.

El saque del local fue el arma que Nalbandian no pudo contrarrestar, y los números dan muestra de ello. Fueron 25 aces, cuatro de los cuales lograron anular dos triple breaks que tuvo el cordobés a su disposición.

Al no poder defender el título logrado el año pasado, Nalbandian quedó fuera del Torneo de Maestros de Shanghai, aunque el  cordobés venía asegurando que no estaría en China para poderse preparar con todo para la final de la Copa Davis que se desarrollará en Mar del Plata entre el 21 y 23 de este mes.

En cambio, el tandilense Juan Martín Del Potro seguramente estará presente junto a los otros siete mejores de la Carrera de los  Campeones.

Tsonga quebró en el primer servicio de Nalbandian y a partir de allí mantuvo la diferencia para llevarse el primer set.

El francés, que ingresó con la victoria de hoy al Masters, seguía sumando puntos a través de aces, y con ellos logró levantar un triple match point en el octavo game.

Pero en el último juego del segundo set Nalbandian logró quebrar (la única vez en todo el partido) y se llevó el parcial por 6-4.

En el set definitivo fue casi un calco del primero, ya que rápidamente Tsonga quebró y sacó la ventaja necesaria, que supo mantener hasta el final.

En el octavo game la impotencia de Nalbandian quedó visible cuando tiró con fuerza su raqueta al piso, y un punto después Tsonga se ponía 5-3.

Nalbandian hizo un muy buen penúltimo game, pero no bastó. En el último el cordobés se jugó con dos drops que el francés alcanzó  a llegar y llevarse los dos puntos.

Finalmente el francés ganó y la emoción lo embargó. En llanto se fue hasta las tribunas a abrazarse con su familia, con la ovación del el estadio, al que en momentos difíciles le había pedido aliento subiendo y bajando los brazos. (DyN)

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