Ovación

El salto se hace rogar

Newell's venía de ganar y ante Estudiantes hasta la racha lo acompañaba, pero terminó goleado y no despega

Lunes 05 de Febrero de 2018

De no creer. ¿O sí? Seguro que no. Que Newell's terminara goleado por Estudiantes y con un 2-4 más contundente que el resultado en sí, era inimaginable. Tan mal no estaba parado como para tambalear tanto y caer así. Es verdad que las actuaciones en el Coloso, acompañadas de varios resultados, le dieron siempre aire al equipo del Chocho para creer en un poquito más. Y que las salidas con regresos con derrotas mínimas no lo dejaban tan lejos, aunque las posiciones lo ubicaban más cerca del fondo. Por eso llegó a La Plata buscando algo para sus bolsillos flacos. La realidad le marcó que por ahora debe saber vivir con lo poco que consigue, con lo que tiene.

"Somos un equipo competitivo", dijo Juan Manuel Llop tras el durísimo 2-4 ante el Pincha. Algo de razón tiene. El tema pasa por la altura donde se ubica la vara de la competencia a la que quiere superar. Si es para mirar al 10º puesto, puede ser. No para más. Por ahora, para menos. "El resultado final es de diferencia de dos goles", también deslizó el Chocho cuando lo duro son los cuatro en contra. Es cierto que por lo general le ganaron por poco, pero en La Plata realmente perdió por mucho. Es real que cuando le ganó a Arsenal en la última pelota lo que realmente valió fue sumar los tres puntos y levantar la estima. Igual de concreto es que terminar goleado no sólo no aporta nada en la tabla sino que destroza ánimos.

Ser competitivo no es ganar cada tanto. Con una buena (aquella perlita del 3-1 ante River), una regular (el 2-2 con Racing, o los triunfos justos ante rivales que pelean aún más abajo) y una mala (el clásico, un ejemplo claro) nadie se acerca a las pretensiones de real protagonismo. El resultado hoy es todo. Y por más que descontó dos veces y la peleó, Newell's se fue en cero.

Es que recibió un golpe muy fuerte. Y eso que no le ganó un Estudiantes brillante, sino un buen equipo hasta ahí. Uno que supo aprovechar sus momentos y los malos ajenos. Es más, por algo los de Bernardi encajaron dos, y sobre el final pudieron ser tres.

La mirada en el juego se desvía indefectiblemente a la defensa leprosa. Allí donde una muy mala tarde de Bruno Bianchi marcó el destino. Pero la mala sintonía fue completa de mitad de cancha para atrás. El quedó en evidencia, como Ibáñez por ser el arquero (salvó un par más) y tener que buscar cuatro veces la pelota al fondo del arco. Los volantes de contención Sills y Rivero también fueron desbordados y por algo Llop los reemplazó, aunque poco cambió. En realidad, fallaron todos. Salvo Sarmiento, que fue el que más intentó, el que soportó, el que hasta hizo un gol, al que igual se le debe pedir más. Y algo de Leal, que la sigue metiendo.

Un párrafo aparte, como de paso, hay que enfocarlo en el Estudiantes, nada menos, que de Lucas Bernardi. También influyó que los albirrojos venían agrandados, que se les viene el clásico, y por eso el DT cuidó jugadores y piernas. Menos mal. Porque cuando apretó, el rojinegro padeció. Y debe mencionarse. No fue el débil Arsenal que le regaló el partido pasado en el Parque.

Quizás, entusiasmado por eso, para venir a La Plata el técnico leproso se animó a cambiar y le salió mal. Muy mal. Tendrá que hacerlo otra vez. El equipo, los protagonistas, la contundencia del resultado, todo confluye en que deberá intentarlo otra vez. Tendrá la chance de probar en el Coloso contra Colón, una buena medida. Es que después saldrá de su casa a otra en la que generalmente lo reciben mal como será la de San Lorenzo. Pero para eso falta, porque Estudiantes y el estadio Ciudad de La Plata venía como aliado de la Lepra y ayer les dieron la espalda.

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