Ovación

El rugby armó un sábado diferente

Solidaridad e inclusión, dos valores de un duro deporte que ayer brillaron en Los Caranchos y en el Parque del Mercado.

Domingo 30 de Agosto de 2015

Hubo muchas actividades que se esforzaron por demostrar que el de ayer no era un sábado más. En Rosario pasaron cosas que hicieron de la jornada un día diferente. Hubo dos sucesos en distintos puntos de la ciudad que no merecen ni por asomo ser pasados por alto. Y no es casualidad que los dos se hayan desarrollado en una cancha de rugby y que mostraran cabalmente algunos de los valores que inculca este deporte tan rudo como leal: solidaridad e inclusión. Ellas se revelaron en su máxima expresión, la primera en el club Los Caranchos y la otra en el Parque del Mercado.

   Aprovechando el fin de semana libre, ya que la zona Reubicación del Regional tuvo un pequeño receso entre la primera ronda y la segunda, en Los Caranchos se organizó una jornada solidaria para recaudar fondos y darles una mano a Maxi y Franco, dos auténticos guerreros que están pasando un momento difícil en su pelea contra una enfermedad artera.

   La solidaridad, uno de los tantos valores que tiene el rugby, fue el centro de la escena. Allí, en la zona oeste de la ciudad, pudo verse cómo la amistad extendió la mano, dulce y fuerte como el hierro, lo que hace pensar que la incondicionalidad propia de los que nunca abandonan el barco, sin duda, los ayuda en parte a sobrellevar esa lucha larga y sin tregua.

   Ayer fue una tarde donde los jugadores del plantel superior se mezclaron con veteranos, juveniles e infantiles con el pretexto de jugar al rugby pero con un fin altruista, mucho más profundo que pasar un rato corriendo con una ovalada. El objetivo era otro. Fue una tarde en la que hubo música, reinó la alegría y la gente pudo colaborar, aportando con lo que podía su granito de arena. Y como no podía ser de otra manera las narices rojas, esas que roban una sonrisa en un momento difícil, las mismas que implementaron los payamédicos al mejor estilo Patch Adams, aparecieron en las fotos cuando todos, absolutamente todos, se juntaron como si fuera un scrum gigante para empujar para el mismo lado.

   En el corazón del barrio Grandoli, en tanto, el rugby también fue una excusa para seguir mostrándose como lo que es, un juego inclusivo en el que el que quiere practicarlo puede hacerlo. Fue en el polideportivo del Parque del Mercado, en el marco del II Encuentro de Rugby Social, donde más de 250 chicos de todo el Litoral jugaron con el objetivo primario de tener más competencia, aunque la gente de Botines Solidarios, los organizadores del mismo, van más allá de darles una pelota para que jueguen y utilizan este juego como herramienta para transmitir valores como compromiso, respeto y responsabilidad.

   Los chicos que ayer participaron del encuentro no tienen una competencia regular, por lo que estos partidos generan una expectativa muy grande, ya que son uno de los pocos momentos en los que pueden jugar y medirse con un rival y fundamentalmente con ellos mismos. Y lo vivieron con intensidad. Años atrás era impensado que un chico juegue al rugby sin ir a un club, sin embargo estos emprendimientos hacen posible que muchos dejen de estar en la calle para sumarse a un deporte que paralelamente los forma como personas.

   Ayer hubo cosas que hicieron del sábado un día diferente. La solidaridad y la integración nos enseñaron con el ejemplo que el rugby, en su esencia, está más vivo que nunca.

P.F.M.

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