Ovación

El Ruben de otras épocas

El 9 volvió a ser verdaderamente importante para el equipo. Gol y mucho compromiso que aportaron a la victoria.

Lunes 27 de Noviembre de 2017

Si hay alguien que en Central cree que merece crecer futbolísticamente para que el andar del equipo encuentre consistencia es Marco Ruben. Es que hay un año irregular por parte del delantero que más de una vez lo ha puesto en el centro de la escena, básicamente por todos aquellos goles que no pudo convertir. Lo bueno para el capitán es que sabe despertarse de esos baches que suele atravesar. Bastó ver la furia que le puso a ese grito de gol cuando el partido contra Boca amanecía y los equipos todavía se estaban acomodando. En la semana había enfrentado los micrófonos y, lejos de escudarse en algunas excusas, volvió a hablar de que sentía que podía aportar mucho más, básicamente desde el gol, que es de lo que vive. Anoche tuvo su premio.
   La jugada del gol, más allá de si fue preparada o no en la semana (córner bajo del Pachi Carrizo al primer palo y taco de Mauricio Martínez), era lo de menos. El cabezazo goleador del 9 fue lo que hizo explotar un Gigante que jamás cesó en el reconocimiento en cada una de sus intervenciones, sobre todo cuando debió apelar al sacrificio, al choque, a la fricción más que a cualquier otra cosa. La ovación final se la llevó cuando corrió en soledad al vestuario, luego de expresar su alegría a la televisión.


Central Boca


   Era a Boca al único club de los denominados cinco grandes al que jamás había podido convertirle. Anoche pudo romper con ese maleficio. El mismo que lo persiguió desde aquel clásico en el Parque, luego del cual no había podido convertir, hasta el partido contra Tigre. Aquella vez superó los 900 minutos. Pero siempre se la bancó. Y, lo más importante, se hizo cargo.
   De la misma forma se hizo cargo cuando le tocó poner la cara en Formosa, luego de la eliminación de la Copa Argentina a manos de Atlético Tucumán. Esas fueron palabras de dolor. En la semana, mucho más reflexivo, habló de la desazón por no haber podido respaldar al cuerpo técnico encabezado por Paolo Montero, sin renegar y brindándole su apoyo al de Leonardo Fernández, que hoy está al mando del grupo.
   Y vaya paradoja. Justo ante Atlético Tucumán había marcado su otro único gol en lo que va de 2017 en el Gigante de Arroyito. Fue a él a quien Goltz le pegó una patada sin pelota por la que el defensor xeneize vio la roja. Pero su aporte fue mucho más que eso. El gol antes y el enorme desgaste después pusieron a Ruben entre los puntos más altos del equipo.
   Noches como la de ayer son las que le ponen el mejor marco a su presencia en Arroyito.

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