Ovación

El puntapié inicial

Reacción, reflejos, oportunismo. Se podrá clasificar de muchas formas a la decisión del Club Rosario Central, el primero del fútbol argentino de brindar un curso sobre violencia de género a su plantel principal.

Viernes 09 de Febrero de 2018

Reacción, reflejos, oportunismo. Se podrá clasificar de muchas formas a la decisión del Club Rosario Central, el primero del fútbol argentino de brindar un curso sobre violencia de género a su plantel principal. Pero no podrán decir que no fue una medida ejemplar que irrumpió en el masculino y machista ambiente del fútbol. Un puntapié inicial que debería imitarse en otros tantos espacios deportivos, laborales, educativos y profesionales donde aún se desconoce a fondo la problemática, se la minimiza o se la relata desde el sentido común con falacias, estereotipos, errores y hasta con burlas hacia las víctimas que denuncian acoso y abusos.

"Está de moda denunciar", se escuchó por estos días (como si tuviera "onda" que en la Argentina se siga cosechando cada 29 horas un crimen a una mujer por el solo hecho de serlo (femicidio), como si se disfrutara de las violencias sexuales, las que cargan con el mayor índice de impunidad o fuera fascinante ser parte del colectivo que encarna el 75 por ciento de los trabajos no remunerados.

Tampoco faltan las voces que repiten: "Ahora todas se acuerdan que fueron abusadas", como si un hecho de violencia prescribiera. Sirve de ejemplo para demostrar que no es así, el juicio que sigue en curso contra Larry Nassar, el ex médico de la selección norteamericana de gimnasia. El hombre de 54 años ya carga con al menos 100 años de condena por abusar de más de 260 niñas y jovencitas a lo largo de 30 años de carrera.

El canalla encaró la charla tras el incidente que protagonizó el futbolista del plantel Fernando Tobio, una noche en zona de bares rosarinos, donde se lo filmó agrediendo a una mujer. La dirigencia del club multó económicamente al jugador y prometió organizar un taller para discutir sobre el tema. Por suerte no se pateó la pelota hacia adelante: se cumplió con una charla del Instituto Municipal de la Mujer.

Y vale porque mientras se les siga impidiendo jugar con mujeres a las muchachas trans, aun cuando la ley de identidad de género lo permite, mientras se siga oyendo que "las que juegan al fútbol son machonas" o casi no haya dirigentes mujeres . Mientras se escuche que las que organizan el próximo Paro Internacional de Mujeres el 8 de marzo son todas "lesbianas" (como si fuera una mala palabra) o se escuche que las "feministas odian a los hombres" será necesario replicar más espacios de debate como el que abrió Central. Un puntapié inicial.

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