Ovación

El Piojo Yudica, símbolo leproso, dijo que el clásico "debe ser una fiesta"

Jugó en Newell's, pero nadie olvida que fue el entrenador de equipazo campeón de la temporada 1987-88, que brilló bajo la batuta de Gerardo Martino.

Domingo 19 de Octubre de 2014

José Yudica es un señor con todas las letras. Jugó en Newell's, pero nadie olvida que por sobre todas la cosas fue el entrenador de equipazo campeón de la temporada 1987-88, que brilló bajo la batuta de Gerardo Martino. Es una palabra más que autorizada para hablar del clásico y a medida que transcurre la charla con Ovación entrega conceptos claros que ayudan a entender la trascendencia del partido emblemático de la ciudad que se reeditará esta tarde. "Haber jugado el clásico es lo mejor que a uno le puede pasar", enfatiza. Y agrega: "Casi siempre gana el que viene peor". Para el Piojo en el derby "lo más importante es la fuerza moral que tiene el jugador". No tiene dudas de que "debe ser una fiesta y la violencia es lo peor que puede ocurrir porque empaña toda la pasión".

—¿Qué sensaciones tienen los protagonistas en la previa?

—Uno tiene el corazón bastante ligero. Son los partidos más lindos y todos los queremos jugar.

—Son los encuentros que con los años quedan en la memoria.

—Lógicamente que son los partidos más trascendentes. Es cierto que los tres puntos valen igual que en los otros encuentros. Pero por todo lo que significa para la ciudad es un partido aparte. No se compara con ningún triunfo.

—¿Cambia la semana posterior si te toca ganarlo o perderlo?

—En la calle siempre surgen las bromas. Alguien tiene que ganar y otro perder. Ganarlo sirve para fortalecer a todo el equipo. Se puede quedar marcado en la historia de un club para bien o para mal. Pasan los años y esos partidos no se olvidan.

—Los jugadores lo viven de manera muy especial, ¿qué pasa con el técnico?

—(Risas) El técnico está sólo. Es mucho más difícil para el entrenador que para los jugadores. Porque cuando uno juega se reparten los problemas, pero con el DT la cosa cambia. El entrenador se siente un poco solo.

—¿Sirven los antecedentes?

—No interesa. Es más, casi siempre gana el que viene peor. La posición en la tabla no cuenta. Es muy difícil saber lo que puede llegar a suceder. Lo que sí se puede expresar es que como el técnico está cerca de los jugadores se puede dar cuenta si el equipo está como para ganarlo.

—¿Qué se le dice a los jugadores en la previa?

—Se habla bastante, pero a veces con una mirada, con alguna charla puntual, el mensaje llega más. Hay mucho de sensaciones y sentimiento.

—¿Cómo lo trata la gente de Central por la calle?

—Nunca tuve problemas con los hinchas de Central. Me comporté con respeto. Los protagonistas deben dar el ejemplo de convivencia.

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