Ovación

El pibe que se juega todo

Manuel Oppenheimer, de 9 años, tiene amputados ambos pies y una mano pero hace básquet, atletismo y natación.

Sábado 01 de Septiembre de 2018

Nació y vive en Buenos Aires. A los 2 años aprendió a nadar, luego se le animó al básquet y al fútbol y ahora, a los 9, Manuel Oppenheimer comenzó a practicar atletismo: corre y salta. Nada de esto debería leerse como una proeza, pero lo es porque al deportista en cuestión le faltan ambos pies, una mano y tiene sólo dos dedos en la otra. Días atrás su imagen sorteando vallas en una pista se viralizó y Ovación se comunicó con su mamá, integrante de la ONG Amputados sin Fronteras (Asif), interesada en hacer conocer a familiares de nenes y nenas como Manuel, todo lo que se puede hacer a nivel de deporte adaptado. Un mensaje al que se suma el entrenador de la rosarina y campeona paralímpica de Río 2016, Yanina Martínez (ver aparte).

   Claro que las personas con discapacidad y sus familiares, por más que se entrenen, tienen un panorama difícil por delante si se siguen desatendiendo sus rehabilitaciones. Esta semana en todo el país hubo movilizaciones en contra de la desactualización de los aranceles o los recortes de las prestaciones, tanto de quienes los transportan como de las entidades que los atienden terapéuticamente. Y lamentablemente los reclamos siguen: bajo el eslogan "Santa Fe dice no al ajuste en discapacidad", la comunidad vuelve a convocarse el próximo 26 de septiembre, a las 10, en el Monumento.

   Alexia Okret, la mamá de Manu, explicó que cuando su hijo tenía un año y medio padeció meningococcemia, una enfermedad que invade el torrente sanguíneo.

"Los médicos le salvaron la vida a Manu pero debieron amputarlo para detener el avance de la enfermedad, porque los coágulos le taponaban vasos y arterias".

   El nene vive ahora con dos prótesis que van de la rodilla para abajo y le permiten movilizarse con mayor facilidad y hacer deportes.

"A los 2 años comenzó a nadar como forma de rehabilitación y fortalecimiento de los músculos, sumaba a eso jornadas de kinesiología. Hoy Manu sigue nadando dos veces por semana. Jugó al fútbol los sábados con chicos con parálisis cerebral: no hay equipos de fútbol de amputados para niños. Y ahora, hace dos meses, empezó atletismo, lo veo saltar la valla y no lo puedo creer. No para: en dos semanas se rompió dos veces un pie en los recreos, es polvorita", se ríe la mamá.

   Manuel cuenta con el apoyo del profesor de educación física de su escuela, Ariel Lima, y con Bernardo Pignataro como entrenador de atletismo (se trata de un técnico de atletas paralímpicos). Y no es el único deportista de la familia, tiene un hermano mayor, Tomás, que juega al básquet.

"Ninguno salió a mi marido o a mí: no somos deportistas", dijo la mamá, una politóloga que nunca ejerció porque decidió dedicarse de lleno a Manu.

   La mujer es activa integrante de Asif y dice que desde la ONG ayudan y orientan a los familiares de amputados con el trámite de las prótesis y la rehabilitación.

"No se trata sólo de tener la prótesis, hay que trabajar con ellas, pero además tenemos un banco de prótesis que donan quienes ya no las usan, aclaró Okret.

Lejos de la compasión

La falta de pies y manos no hacen de Manu un nene del que su entorno se compadezca. "Para nada, al fútbol es uno más, no le pasan la pelota por lástima. Con dos dedos les gana al padre y al hermano a la play sin problemas, en verano usa short y sus amigos de la escuela lo conocen desde siempre, así que no hacen diferencias, lo integran: siempre lo ayudaron a subir al tobogán y saben que corre más lento, pero juegan con él igual", dijo la mamá .

Luego agregó: "Es vago en la escuela, un hincha supergallina, le gusta Griezmann (Antoine), el jugador francés, y le encanta escuchar El Cuarteto de Nos. Pero lo que más ama es hacer deportes, por eso entre sus planes está seguir entrenando y convertirse alguna vez en comentarista de fútbol ".

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