En aquel partido del Apertura, Jorge Almirón no puso a Cantizano. En este le tocó ser titular y fue uno de los destacados en el gran triunfo de Central a River
22:42 hs - Domingo 02 de Agosto de 2026
En mayo pasado, por la semifinal del Apertura, Central ante River la pasó mal en el Monumental y todos cargaron contra Almirón. En ese equipo al que le faltó fútbol, el DT no le dio cabida a un jugador que el hincha siempre quiere ver, al menos un rato: Giovanni Cantizano. Esta vez, en un momento bravo para el Canalla, al pibe le tocó jugar de entrada, como lo había hecho frente a Racing, y sin brillar demostró que tiene con qué para pelear por un lugar en el equipo.
Otra vez volcado sobre la derecha, quizá el perfil que menos le sienta, Cantizano fue siempre un arma que Central parecía tener cargada. Es cierto, no las tuvo todas consigo, pero esa juventud que lo abraza no fue impedimento para que la guapeara sobre el final, con dos corridas que pusieron en jaque el arco millonario.
Y no sólo eso, sino que se animó hasta en la contención, cortando un par de pelotas clave.
El gol de Central que llegó son su arremetida
Le faltó una pizca de tranquilidad en una de las que tuvo en el primer tiempo, cuando la tiró por arriba, pero si Otamenti la metió contra su propio arco fue porque en ese centro venenoso de Campaz quien venía como una tromba para meterse con pelota y todo dentro del arco no era otro que Cantizano.
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De a ratos se fue a la izquierda y allí terminó el partido, tras la salida de Campaz. De ese sector metió esas dos embestidas cuando el partido se moría.
En aquel parto de semifinales en el que a Central no le salieron las cosas y donde nacieron los primeros signos de repudio para Almirón, Cantizano se quedó sentado en el banco. Fue algo de lo que los hinchas canallas le recriminaron al entrenador. Algunos meses después, el pibe volvió al Monumental, pero para ser titular y su actuación no pasó desapercibida.
Se insiste, no fue un partido descollante el que hizo, pero sí realizó lo suficiente como para meterse entre los destacados en esta victoria que, por el momento que atravesaba el equipo, vale oro.
Si hubiese sido él el encargado de tocar la pelota al gol la cosa hubiera tenido más color, con más brillo, por supuesto. Pero la embestida valió la pena.