Lunes 01 de Noviembre de 2021
Newell’s necesitaba una alegría grande y conmovedora como la que tuvo cuando se cerraba el domingo y el Coloso explotó de felicidad. Los hinchas leprosos se merecían un desahogo de pasión en un año futbolístico pobrísimo como el que viene transitando el equipo. El DT Adrián Blas Taffarel se la jugó por los pibes de la cantera y mandó al equipo a luchar en todo momento, a pesar de las limitaciones y el hombre de menos por la expulsión de Marco Campagnaro. Y la recompensa al esfuerzo y el empuje de los juveniles, sumado al aporte de los experimentados como Maxi Rodríguez que reapareció, lograron plasmar un triunfazo con ribetes de hazaña. Porque cuando se jugaba tiempo de descuento el debutante Román Bravo empalmó una tremenda volea en el área que le rompió el arco a Sebastián Sosa y desató el delirio en el Parque. Justo en la tarde del tributo a Diego Maradona. Así, Newell’s contó con la “ayuda” de la mano de Dios para vencer al diablo.
Cuando la tarde se hacía noche y el empate con sabor a poco iba a transformarse en otro eslabón mediocre en la cadena de resultados leprosos sobrevino un rayo de emoción que iluminó al Coloso. En tiempo agregado y con Newell’s en inferioridad numérica, Maxi lanzó la pelota quieta envenenada al área, despejó a medias Insaurralde y el “chico de la tapa” Román Bravo inventó un extraordinario golazo que hizo conmover al pueblo leproso, en un año donde las decepciones le vienen ganando por goleada a las sonrisas. Por eso el desahogo fue total, dentro y fuera de la cancha.
No hay ninguna duda de que el 2021 es un año traumático en todo sentido para Newell’s desde lo futbolístico y hasta por las turbulencias instituciones que hubo en un año electoral. La crisis llevó a que se hayan interrumpido los ciclos de Kudelka, Burgos y Gamboa.
Y ahora el piloto de tormenta es Taffarel, un DT de la casa, que sabe que no la tiene nada fácil en su misión de reinventar a un equipo golpeado en lo anímico y que tomó con bajísimo nivel de juego.
Pero Taffarel no está dispuesto a ser un DT decorativo y está tomando decisiones fuertes para que Newell’s reaccione. Y ante Independiente la rebeldía apareció, la enjundia afloró, los pibes de la casa dieron la cara, el resto acompañó, Nacho Scocco y Pablo Pérez no dieron ninguna pelota por perdida y cuando entró Maxi aportó la sabiduría para elegir el mejor pase posible.
Por todos estos argumentos se vio otro Newell’s. Claro que no fue brillante, ni jugó un partido de alto vuelo. Pero sí logró ser competitivo, lo que nos es poco para una época de vacas tan flacas, decepciones permanentes y rivales que lo superaban casi con nada. Que Newell’s haya estado en partido los 90 minutos y más también es una gran mejoría, que para nada es la solución definitiva, pero que al menos corta la sangría de pésimos resultados y pone un mojón de vitalidad a futuro.
Por ello hay un gran mérito de Taffarel en animarse a darle su impronta agresiva y combativa al equipo. Y si bien mandó a la cancha de titulares a los debutantes Tomás Jacob, Marco Campagnaro (vio la roja en el complemento) y Marcos Benítez; el estreno más rutilante lo tuvo Román Bravo que ingresó a los 58’ y en tiempo agregado estiró con un derechazo fulminante la red del arco del palomar para que todos lo abracen y el público le regale una ovación inolvidable.
Por supuesto que la crisis de Newell’s no se superará con un zapatazo de un juvenil. Pero al menos hubo una señal de reacción, una luz en plena oscuridad.
Así la dirigencia tiene más oxígeno para designar al DT definitivo. Y Taffarel seguirá con su cruzada de sacar a Newell’s del pozo a partir de los juveniles y la recuperación de los caudillos. Justamente el pibe Bravo le dio a los hinchas una alegría, un desahogo, que hacía muchísimo tiempo no tenían. Lo que no es poco.
"Cerré los ojos y pateé"
Román Bravo, 20 años, tuvo el debut soñado en la primera leprosa porque entró cuando el partido estaba muy caliente ante Independiente y en tiempo de descuento clavó el golazo que le dio la victoria a Newell’s. “Cerré los ojos y pateé. Vivir esto y hacer un gol es hermoso. Lo soñé desde 2015 cuando llegué a Newell’s y estuve en la pensión”, dijo el héroe leproso ante el rojo. Bravo venía de convertirle un gol a Central en 4ta. de AFA (2-0) y Taffarel le dio la gran oportunidad.