OVACION

El Peque Schwartzman se hizo gigante con una notable historia de sacrificio y superación

La carrera del tenista fue transitada con enormes privaciones económicas porque en los 90 su familia perdió todo lo que tenía. "Una vez vendimos el motor de un auto para que viaje", contó la mamá.

Lunes 21 de Septiembre de 2020

Todos hablan de él. Sí, de Diego Schwartzman, quien ya escribió un capítulo épico en su historia cargada de sacrificios como la de muchos deportistas. El Peque jugará este lunes, a las 12 y con televisación de ESPN, la final del Masters 1000 de Roma ante el número 1 Novak Djokovi. De ganar, se ubicaría entre los top ten. Pero más allá del resultado de este duelo, Diego dejó de ser el Peque para transformarse en un gigante. Un gigante de la superación cuando pocos creían en su potencial o que pudiera lograr trascender en el tenis por los obstáculos que se le presentaron.

“No teníamos ni un peso y quería jugar al tenis. Una vez vendimos el motor de un auto para que Diego pudiera disputar un torneo de menores en Córdoba. Ahora veo todo lo que está logrando y me emociona. Es algo muy lindo, pero también difícil de manejar”, recordó días atrás Silvana, la mamá del tenista.

El Peque, nacido en Buenos Aires hace 28 años, tuvo que lidiar de arranque con el tema de la altura, aunque él dejó en claro que "he tenido otros problemas que medir 10 centímetros menos que todos los demás. Mucha gente me pregunta sobre mi estatura y les digo eso. Cuando entro en una cancha no estoy pensando en lo alto que soy o en cuanto es más alto mi oponente. Hay diferencia sí, pero, ¿qué ocurre con ello? Quizá con 15 centímetros más sacaría mejor y pegaría con más potencia. Pero mi altura no va a cambiar, no me despertaré siendo Karlovic o Isner", dijo a comienzos de año. Hoy está en boca de todos y hasta Manu Ginóbili -entre tantos- sigue atento a lo que está haciendo el Peque.

https://twitter.com/manuginobili/status/1307743228867870725

En un repaso por su historia personal, Diego contó todo lo que tuvo que pasar en su niñez y juventud para convertirse en tenista profesional. Una verdadera lección de vida y superación. "Tengo muchas razones por las cuales no hubiera llegado a ser tenista profesional, y ninguna de ellas tiene que ver con mi altura. Antes de que naciera mi familia tenía una buena vida. Ganó mucho dinero con una compañía de ropa y joyería. Su vida era asombrosa con casas, coches y vacaciones. Las cosas cambiaron después de nacer yo. Mi familia lo perdió tras reducir Argentina las importaciones en los años 90. Todo fue de mal en peor ya que mi padre gastó más dinero tratando de adquirir los productos fuera del país. Quedamos sin lujos, sólo nosotros teniéndonos que ganar la vida como podíamos", explicó.

"A causa de que no teníamos mucho dinero, empezar a jugar al tenis era más difícil. Jugaba todo lo que podía y con una raqueta para adultos aun siendo pequeño. No me gustaron nunca las raquetas pequeñas. Empecé con el fútbol, pero también terminé jugando al tenis. Según pasó el tiempo me di cuenta de que en el tenis todo dependía de uno solo, no de los demás", recalcó Schwartzman. "Todo dependía del esfuerzo que yo le ponía y me gustaba verme recompensado por el esfuerzo que le ponía. Además que era mejor jugando al tenis que al fútbol", añadió el Peque, quien irá en busca del premio de 205.220 euros para el vencedor.

peque.jpg

Nada le fue fácil para transitar el camino rumbo al éxito. Y llegar donde siempre soñó. "Mi padre nos mentía cuando viajábamos a los torneos de tenis prometiendo que tendríamos televisión, computadora, internet y demás facilidades. No era así después. Era lo que nos podíamos permitir", recordó.

"Hacíamos lo que estuviera en nuestras manos para poder viajar a los torneos. Incluso vendíamos pulseras, competíamos hasta en eso para ver quien vendía más, fue divertido aunque ahora con el tiempo no lo parece tanto. A los 13 años empecé a viajar solo por los torneos en Ecuador o Venezuela y lloraba en los aviones echando de menos a mi familia", precisó, al tiempo que sostuvo: "A esa edad también se me dijo que no crecería más del 1,70 metro. Yo estaba devastado, aunque mis padres no dejaron que me hundiera".

"A los 15-16 años me empecé a rodear de un equipo que me pudo ayudar para los viajes y los torneos. Desde ese momento todo fue más fácil para mí", contó.

>>Leer más: Schwartzman-Djokovic: cuándo y cómo ver en vivo en la Argentina la final de Roma

Su historia puede tener similitudes a la de muchos deportistas o personas que logran trascender peleándola desde abajo. Y el Peque lo hizo, aunque también empujado por lo que vivieron sus antepasados judíos y las enormes penurias que tuvieron que atravesar. "Todo lo que viví yo es nada ante lo que tuvieron que pasar mis antepasados. Mi bisabuelo por parte de madre fue llevado a un campo de concentración en Polonia. Uno de los vagones que los transportaba se desenganchó y posibilitó que pudieran escapar, incluido mi bisabuelo, sin ser descubiertos. Después en bote trajo a su familia a Argentina. No hablaban español, sino hebreo. Fue complicado para ellos adaptarse. Pero lo consiguieron", manifestó.

Hoy el Peque vive otro presente lleno de satisfacciones por ser finalista, más allá de que ya haya vencido por llegar a un lugar soñado. Por supuesto que buscará que su historia ante Djokovic tenga un final feliz en este capítulo de su libro personal al que aún le falta muchas páginas por escribir. Pero el del presente ya atrapó a propios y extraños.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario