El Patón y su base
Transcurridos ya seis partidos en el semestre, Bauza jamás se apartó de la idea de mantener una estructura. Sólo utilizó 14 futbolistas y apenas uno se perdió un encuentro. Tres de los refuerzos todavía no debutaron.

Punto número uno: baja la cantidad de goles en contra. Punto número dos: mejorar la campaña realizada en la Superliga anterior. Los dos postulados que Edgardo Bauza se puso como meta para intentar darle un salto cualitativo al equipo después de lo que fue una temporada aciaga, que contó con la presencia de tres entrenadores (Paolo Montero, Leonardo Fernández y José Antonio Chamot) en el banco de suplentes. No es la intención en este momento determinar si están haciendo mejor o peor las cosas (para eso sin dudas habrá que dejar correr un poco más el tiempo), sino resaltar de qué manera el Patón se paró frente a una situación determinada. Y lo primero que hizo fue echarle el ojo a una base para después sí trabajar sobre ella e ir perfeccionándola con el correr de los partidos. En lo que va del semestre, Central disputó ya seis encuentros (cuatro por Superliga y dos por Copa Argentina) y el técnico utilizó apenas 14 jugadores, lo que no deja de ser un hecho poco frecuente para los tiempos que corren en el fútbol argentino. Y como contrapartida está el dato de que tres de los refuerzos que llegaron todavía no tuvieron ni siquiera un minuto en cancha (ver aparte).

Hubo un hecho la semana pasada que rompió en parte los moldes. Fue la lesión que sufrió Marco Ruben en el partido ante San Martín de Tucumán y que obligó al técnico canalla a buscarle un reemplazante para el choque frente a Talleres por Copa Argentina. Fue así que Germán Herrera tuvo la chance de mostrarse desde el inicio por primera vez en el semestre. Si eso no hubiera ocurrido seguramente el Patón no hubiese tocado nada.

Detrás de las chances de repetir formaciones hay un objetivo claro: el afianzamiento del equipo. Es que si bien está la posibilidad de echar mano a algún otro nombre cuando dentro de la cancha hay un jugador que no responde de acuerdo a las expectativas, lo mejor suele ser manejarse con un equipo base, al que sólo se le deban realizar los retoques pertinentes.

Logrando eso, el nivel futbolístico o al menos el poder plasmar la idea del director técnico, siempre estará mucho más cerca de concretarse. Y nada tiene que ver en esta historia el estilo de juego, que para algunos puede ser el mejor y para otros carecer de osadía. Hoy el libreto canalla expresa una partitura claramente visible, sobre la que el equipo pudo meter un arranque de Superliga con un alto porcentaje en puntos (9 sobre 12) y sortear dos instancias de Copa Argentina.

Y en medio de esto está la confianza que parte del entrenador hacia sus jugadores, que también es clara y quedó de manifiesto en algunas situaciones particulares. Sin ir más lejos, después del partido ante Racing se especuló con que el Patón podía llegar a meter alguna variante de cara a Talleres, pero nada más lejos de la realidad. Es más, a la hora de las explicaciones, Bauza no sólo les ratificó la confianza sino que declaró que estaba "muy contento" con el rendimiento de todos y que, sobre todo los mediocampistas, lo estaban haciendo "muy bien".