Ovación

El pasto sigue siendo para las vacas

Salvo arrestos individuales esporádicos, Wimbledon siempre fue hostil para los tenistas argentinos. Entre los profesionales, sólo Sabatini fue campeona, pero en dobles

Miércoles 05 de Julio de 2017

"Les digo que estoy muy contento por haber ganado este Masters. Hace dos meses me preguntaron qué opinaba sobre el césped y contesté «el pasto es para las vacas». Ahora digo que el pasto es un poco para las vacas y un poco para el tenis".

   Guillermo Vilas ganó el Masters de 1974 en el estadio de Kooyong, sobre césped, en los suburbios del sureste de Melbourne. En el mismo escenario ganaría los abiertos de Australia de 1978 y 1979.

   El Gran Willy debutó en Wimbledon en 1970 y perdió con el indio Premjit Lall por 6/1, 6/2 y 6/4. Lall falleció en 2008 a los 68 años después de convivir en inferioridad con un derrame cerebral durante casi dos décadas.

   En 1971 no jugó y en el 72 lo volvió a intentar con la misma suerte: derrota en primera rueda en este caso con el por entonces checoeslovaco (hoy checo) Jiri Hrebec por 7/5, 7/5 y 7/5. Fue la única victoria de Hrebec, de 66 años, en 5 choques con el marplatense.

   En 1973 no jugó y en 1974 pudo ganar dos partidos para acceder a la tercera ronda.

   En 1975 y 1976 llegó a cuartos de final, sus dos mejores actuaciones en el césped inglés, una especie de maldición para los tenistas argentinos desde aquellos tiempos, que es lo mismo que escribir desde siempre.

   Por eso Guillermo dijo alguna vez que el pasto era para las vacas aunque se retractó cuando se impuso en el Masters de 1974 y mucho más después de ganar Australia en 1978 y 1979. Tras esos dos triunfos (en esa época era el último Grand Slam del año y se jugaba en diciembre), Vilas se transformó en un candidato natural a ganar Wimbledon, pero nunca sucedió.

   Semejante introducción sirve para demostrar que el césped fue esquivo para los argentinos aunque desde los 90 hasta acá hubo arrestos individuales que maquillaron un poco la sensación de que será muy difícil conquistar alguna vez el All England Lawn Tennis and Croquet Club.

   Y 2017, por supuesto, no es la excepción. Sólo la jerarquía de Juan Martín Del Potro permite suponer, en el mejor de los casos, el acceso a la segunda semana; todo un desafío que mostró sus primeras dificultades en el rendimiento del tandilense ayer, por debajo de las expectativas pero suficiente para acceder a la segunda ronda.

   Más allá de una inexistente política de perfeccionamiento en la superficie y la escasez de canchas de césped en Argentina, existe un componente psicológico que paraliza a los tenistas de aquí cada vez que salen a jugar en una cancha de pasto. Y en Wimbledon mucho más.

   En individuales, Gabriela Sabatini en 1991 (ver aparte) y David Nalbandian en 2002 llegaron a la final, aunque David nunca estuvo cerca frente al por entonces número uno del mundo, el australiano Lleyton Hewitt. El niño terrible se impuso por 6/1, 6/3 y 6/2 en una hora y 57 minutos de juego. El viernes se cumplirán 15 años de ese partido.

   Mucho más acá en el tiempo, en 2013, Juan Martín Del Potro se retiró ovacionado tras batallar durante casi 5 horas sin éxito frente al serbio Novak Djokovic en semifinales. Hace hoy exactamente 4 años Nole se imponía por 7/5, 4/6, 7/6 (2), 6/7 (6) y 6/3. Después perdería en sets corridos frente al local Andy Murray, que además de jugar un gran partido hizo uso y abuso del precario estado físico que le había dejado como legado la semifinal al serbio.

   En los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres, en los que el tenis se jugó en Wimbledon, Del Potro se quedó con la medalla de bronce tras derrotar a Djokovic por 7/5 y 6/4, pero antes jugó una semifinal inolvidable con Roger Federer, en la que el suizo se impuso por 3/6, 7/6 (5) y 19/17.

   Todos arrestos individuales con el calificativo de hazaña merodeando los resultados.

   Sabatini es la única profesional que pudo levantar la copa en la Catedral. En 1988, junto a la alemana Steffi Graf, ganó la final de dobles femenino frente a las por entonces soviéticas Larisa Savchenko (letona) y Natasha Zvereva (bielorrusa) por 6/3, 1/6 y 12/10.

   En 1991 Javier Frana y el mexicano Leonardo Lavalle perdieron la final de dobles masculino. En 2002 y 2006 el intento fallido de ser campeona de Wimbledon fue de Paola Suárez, siempre junto a la española Virginia Ruano Pascual.

   Antes de la era abierta, Enrique Morea disputó tres finales de doble mixto: 1952, 1953 y 1955.

   En 2015 Gustavo Fernández y el francés Nicolas Peifer fueron campeones de dobles adaptado.

   María Emilia Salerni es la única argentina campeona en Wimbledon en individuales. Le ganó la final de junior femenino a la ucraniana Tatiana Perebiynis en 2000 por 6/4 y 7/5. Inmediatamente dejó de ser la gran promesa del tenis argentino para transformarse en una realidad.

   Pero la rafaelina jamás hizo pie en el profesionalismo. Se retiró en noviembre de 2009 a los 26 años.

   Es la historia de la relación del tenis argentino con Wimbledon, que casi nunca fue buena. En definitiva, es un pedazo de la historia del tenis argentino en general. Y sí, Guillermo tenía razón: por ahora el pasto es casi siempre para las vacas...

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