El partido de la vida
Central y River protagonizarán una finalísima de alto contenido futbolístico y emocional. Dos equipos que van al frente y que no se guardan nada. El conjunto de Coudet va por un festejo grande

Jueves 15 de Diciembre de 2016

Central y River protagonizarán una finalísima de alto contenido futbolístico y emocional. Dos equipos que van al frente y que no se guardan nada. El conjunto de Coudet va por un festejo grande

Con el magnífico paisaje de fondo de las sierras cordobesas. En el imponente estadio Mario Alberto Kempes. Con una multitud de hinchas canallas y gallinas que coparán cada centímetro de las tribunas. Con una peregrinación conmovedora de simpatizantes auriazules que arribarán a la Docta para gritar campeón luego de 21 años de sequía. Con todas las ínfulas estratégicas del Chacho Coudet para intentar vencer la foja exitosa del Napoleón millonario Marcelo Gallardo. Con jugadores de elite adentro de la cancha, de uno y otro lado del mostrador. Con dos equipos que van al frente, no saben especular y atacan mucho mejor de lo que defienden. Con siete árbitros liderados por Patricio Loustau tratando de que no haya impunidad como sí ocurrió en la final pasada ante Boca. En este marco inmejorable, esta noche, a las 21.10, se jugarán 90 minutos a cara o cruz, a suerte y verdad. Un partido que significará un viaje mágico a las estrellas y perder una frustración irremediable, en espacial para Central que en su tercera final consecutiva no quiere que se le escape el trofeo. El equipo canalla va por un festejo grande que este plantel, cuerpo técnico y su gente se merecen.

La final de esta noche de la Copa Argentina que protagonizarán Central y River tiene un voltaje insuperable. Será un partido con un combustible emocional estremecedor. Porque Central afrontará este cotejo decisivo pensando por sobre todas las cosas en levantar un trofeo luego de 21 años y River porque necesita meterse en la Copa Libertadores del año que viene.

Así chocaran dos de los equipos que en los últimos años hicieron mejor las cosas en el fútbol argentino, es cierto que con algunos altibajos, pero ambos siempre yendo al frente, sin especular, atacando a cara descubierta y buscando ganar desde la intensidad y el buen juego.

Central tiene como principales argumentos la movilidad de Walter Montoya por la derecha y con sus diagonales siempre picantes. Con Giovani Lo Celso como el armador que deberá aparecer en plenitud para manejar los hilos de los ataques en lo que será su última función trascendente en Arroyito antes de partir hacia Francia para jugar en PSG. La otra clave será el entendimiento de la dupla Marco Ruben y Teófilo Gutiérrez, quienes si están afilados pueden hacer estragos en una defensa millonaria que el pasado fin de semana ante Boca fue un espanto.

Claro que Central también deberá ser prolijo en el retroceso, que es el talón de Aquiles del equipo del Chacho. Porque los millonarios arriba son temibles a partir del panorama brillante de Andrés D'Alessandro, sumado al poder goleador de Lucas Alario y Sebastián Driussi. En el medio estará el guapo Leonardo Ponzio.

Lo dicho. Una final con dos equipos ambiciosos. Verticales. Que si bien se sacarán chispas en cada pelota, no saldrán a hacer la plancha y buscarán forjar su propio destino yendo al frente a cara descubierta y sin temores. Central va por la gloria, por el título que se le viene negando y con la enorme ilusión de dar una vuelta olímpica que empiece acá en el Kempes y terminé entrada la noche en Rosario.