Ovación

El otro Blatter

El estilo y las metas del electo presidente de la Fifa, Gianni Infantino, lo asemejan mucho con su antecesor. Nacido también en Suiza, promete repartir más dinero y más equipos en los mundiales

Domingo 28 de Febrero de 2016

Es probable que a Joseph Blatter no le entusiasme ver al delfín de Michel Platini al frente de la Fifa, pero el suizo Gianni Infantino ha llegado al trono del fútbol mundial con modos y promesas que recuerdan bastante a su antecesor.

"Un Blatter light", tituló ayer el periódico alemán "Süddeutsche Zeitung" luego de que el viernes el secretario general de la Uefa fue elegido presidente de la Fifa. "Blatter II", publicó a su vez el semanal germano "Der Spiegel".

Asociarse con el suizo no es una buena idea en cuestión de imagen en estos días, pero para mantener el poder en una sociedad de códigos particulares como la Fifa no es necesariamente malo. "Me atrevo a decir que Blatter ganaría otra vez si se presentara", admitió el viernes, entre indignado y resignado, el jefe del fútbol inglés, Greg Dyke.

Infantino es de origen italiano, pero nació en Brig, Suiza, apenas a 10 kilómetros de donde lo hizo 35 años antes Blatter. Los genes son sin duda un factor más determinante para definir el carácter que el lugar de nacimiento, pero el ambiente enseña también algunas cosas.

Blatter, que en la última Navidad charló con Infantino mientras bebían Glühwein, un vino caliente típico de la fecha, consideró a su vecino como un "digno sucesor", pese a que la victoria del número dos de Platini, su enemigo íntimo, marca claramente el declive de la influencia del suizo de 79 años en la Fifa.

El estilo es otra cosa. Infantino tiene mucho de su compatriota. Dominio de la escena, complicidad con el interlocutor y un dominio de los idiomas aún más potenciado, lo que le permite moverse con soltura entre europeos, sudamericanos o africanos, la base de su apoyo en la elección.

Su principal promesa de campaña, además, bien podría haberla firmado Blatter: más dinero para las federaciones. Al fin y al cabo, Infantino aprendió lo que sabe bajo el paraguas de Platini, aliado del ex presidente hasta que, cansado de esperar que le dejara el camino libre hacia la Fifa, le declaró la guerra.

A partir de hoy, Infantino tendrá que ajustar las cuentas para cumplir con su compromiso, es decir, cinco millones de dólares cada cuatro años para cada una de las 209 asociaciones miembro, más 40 millones para cada confederación y cuatro millones para hasta 13 organizaciones regionales.

El director de finanzas de Fifa, Markus Kattner, admitió que la organización está en "una situación económica difícil" a causa de los escándalos de corrupción, que ahuyentaron patrocinios y obligaron a ingentes gastos en abogados.

"Empieza una nueva era. Hablaré con socios, patrocinadores y la televisión. Si recuperan la confianza, subirán los ingresos", dijo Infantino, que cree que repartir casi 1.300 millones de los 5 mil que ingresan a la Fifa "no debe ser un problema". Vender la imagen de una Fifa más transparente y profesional, más abierta a las mujeres y los derechos humanos, al mando de Salman bin Ebrahim Al Khalifa, un jeque bahreiní representante de una autocracia árabe, habría sido una contradicción difícil de salvar. Convencer a fanáticos y empresas de que la Fifa va a cambiar será con seguridad más sencillo con el suizo-italiano de lo que hubiera sido con su gran rival.

Al igual que Blatter, que abogó por incrementar el Mundial de 24 a 32 equipos, Infantino propuso subirlo a 40. La Asociación Europea de Clubes (ECA), una organización a la que siempre se sintió muy próximo, le pidió ya minutos después de ser elegido que no lo haga.

PUNCTUATION_SPACEEN_SPACEEN_SPACELa propuesta no se aplicaría hasta 2026, así que todo es revisable. Y más en una organización que concedió un Mundial a Qatar para ser jugado en junio y julio, para luego darse cuenta de que hacía demasiado calor y cambiarlo a diciembre. Pero eso fue en tiempos de Blatter I.

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