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El nuevo Newell's del Tolo Gallego es un equipo que cambia de roles

Gallego apela a modificar el esquema según el trámite de los partidos. La táctica también varía a lo largo de los noventa minutos. Los jugadores deberán acostumbrarse a este estilo.

Domingo 15 de Marzo de 2015

Hay un nuevo Newell’s. Es el de Américo Gallego. Que tiene su propio manual de estilo y que prioriza por sobre todas las cosas sacar adelante los partidos con todo el abanico táctico y los recursos que tenga a disposición. A lo largo de los 90 minutos no hay una sola hoja de ruta para llegar al objetivo. Cuando se puede jugar lindo y por abajo se hace el intento porque hay material para probar, pero si es necesario darle de punta para arriba para despejar el peligro a nadie se le caen los anillos. Esta nueva versión rojinegra tiene la particularidad de que el esquema es versátil y que ningún soldado se puede hacer el distraído a la hora del sacrificio. Esta es la principal característica del naciente ciclo Gallego: plantear los distintos momentos de los partidos con una estrategia que puede mutar según el DT considere que le convenga al equipo para llegar al resultado. Estuvo muy claro en la última victoria ante Sarmiento, cuando al final optó por reforzar la muralla defensiva en el momento que se le venían los indios y, sufrimiento mediante, logró conservar el 2 a 1.
  El DT, guste o no, tiene una ideología y no la traiciona para  quedar bien con los gustos de la tribuna. Se lo podría emparentar con un DT de básquet que modifica la maqueta sobre la marcha. Está claro que el Tolo no es un lunático y por supuesto que le gusta que su equipo juegue por abajo, abra la cancha y llegue con mucha gente a la ofensiva. Pero también sabe que para eso las individualidades deben rendir en plenitud y ahora no todos están en su mejor momento, a pesar de que con el paso de las fechas el equipo va ganando cierta consistencia atrás y tiene gol cuando va para adelante.
  Por eso el entrenador plantea cada partido y más precisamente cada pasaje de los partidos de la manera que cree es más efectiva para el equipo. Cuando las cosas no salen y los rivales se le vienen encima no tiene empacho en meter mano. La muestra más evidente fue el sábado por la noche ante Sarmiento de Junín.
  Newell’s vencía 2 a 0 con cierta holgura y parecía que se encaminaba a la victoria. Pero de repente los volantes perdieron la pelota, los delanteros quedaron aislados arriba y Sarmiento comenzó a arrinconar a los rojinegros hasta lograr el descuento que complicó el panorama.
  El Tolo leyó el cuadro de situación y entendió que era tiempo de cerrar filas junto a Oscar Ustari, ganar solidez atrás, reforzar el perímetro aéreo y apostar a una contra para liquidar el pleito.
  Por eso Newell’s terminó jugando con una defensa integrada por Cáceres, Fernández, López, Nehuén Paz y Milton Casco; de volantes quedaron Tonso, Bernardello y Orzán, y arriba Maxi y Scocco. Prácticamente una línea de cinco defensores, aunque Casco se adelantaba unos metros cuando la situación lo permitía y volanteaba.
  Lo que más sorprendió fue la cantidad de camisetas rojinegras cerca del arco de Ustari. Algo inédito con un pasado cercano que con la llegada del Tolo se pulverizó para siempre.
  Hay que decir que si bien Newell’s en Junín pasó sofocones hasta el final, los números le dan la derecha al DT. Porque de los últimos doce puntos en disputa el equipo logró diez unidades y se prendió entre los protagonistas.
  Es cierto que retroceder demasiado insume riesgos, pero cuando los que deben tener la pelota en los pies no están finos Gallego no duda en cerrar filas, achicar espacios hacia atrás y apostar a un contraataque como el que tuvo Maxi y pateó afuera antes del final en Junín.
  El Tolo tiene varios libretos y a lo largo del partido acomoda las fichas en el lugar de la cancha donde considera que se define el resultado. Seguro que cuando tenga que salir a revertir una derrota agregará delanteros o volantes ofensivos, pero si está en ventaja y le están cascoteando el rancho no duda en resistir en la trinchera.
  Cada técnico tiene su librito y todos quieren ganar. Para Gallego el equipo debe cambiar su fisonomía a lo largo de los partidos según amerite la situación. Y estos jugadores que vienen desde hace mucho con otra partitura deberán acostumbrarse. En el fútbol mandan los resultados y no hay una sola forma de ganar.
El Newell’s versátil y polifacético del Tolo está haciendo su camino al andar.

Varios soldados para recuperar

El exigente partido en Junín dejó algunos jugadores con sobrecargas musculares. Son los casos de los volantes Hernán Villalba, Alexis Castro (ambos fueron suplantados en el segundo tiempo) y Hernán Bernardello (que permaneció en la cancha con visibles muestras de dolor, cuando el Tolo Gallego ya había agotado las variantes). Por ello esta semana el foco estará puesto en seguir en detalle sus respectivas evoluciones. En principio son contracturas, pero serán evaluados en el entrenamiento de hoy.
  También habrá que estar atentos a lo que se determine con Diego Mateo, ya que no pudo hacer fútbol en reserva en Junín y podría estar en la consideración para el encuentro del viernes, ante Quilmes, por la sexta fecha del torneo. Y otro jugador que podría ser opción es Federico Fattori.
  Newell’s tiene una semana corta, Gallego intentará recuperar a los soldados para luego definir si decide repetir a los once por cuarta vez consecutiva o realiza variantes, ya sean obligadas o tácticas.

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