Ovación

El Ñandú ganó y respira tranquilo

Rosario se impuso a Cuyo en un partido vital por la permanencia. El próximo sábado recibirá a Urba, el flamante campeón.

Domingo 22 de Noviembre de 2015

Los magros resultados de las dos primeras fechas hicieron que Rosario quedara en una posición incómoda para el resto del torneo. En Tucumán logró un triunfo importantísimo desde los números y en lo anímico, y ayer tras vencer a Cuyo por 39-19 logró la permanencia en el círculo mayor del rugby nacional. No era un partido más, tenía la obligación de ganarlo y cumplió con su cometido, aunque para eso por momentos sufrió más de lo necesario.

Es que los nervios también jugaron su partido y las imprecisiones y los errores propios influyeron. No obstante, quedó de manifiesto que Cuyo no está al nivel de Rosario, por más que el equipo local haya llegado a la cita sin todo su potencial. Dio toda la sensación de que el equipo del Ñandú, cuando se lo propuso, aceleró e hirió a un equipo que le hizo bastante fuerza.

Rosario está pasando por un proceso de recambio y eso se nota. Es un equipo que por ahora se nivela con el rival que tiene enfrente y eso fue lo que hizo que el partido sea parejo. Sus errores posibilitaron que Mendoza emparejara la balanza con más corazón que juego y por eso todo fue bastante chato.

Cuyo arrancó mejor, con control de la pelota y dominando territorialmente pero no tuvo, como todo el torneo, un ataque efectivo. Rosario, en cambio, cuando se decidió a atacar lo hizo con agresividad y encontró en el centro la cancha el lugar más vulnerable de la visita. En ese sector de la cancha hizo la diferencia, con Nicolás De Battista y José Forlla muy participativos. Apenas pasado el cuarto de hora, el centro de Jockey Club quebró la defensa y habilitó a Juan Rapuzzi que, libre de marcas, entró al ingoal y rompió el cero del marcador. Rosario empezaba a sumar.

La devolución de gentilezas fue casi inmediata. Rosario se durmió y Lértora aprovechó ese quedo de la defensa local para lograr el empate. Fue un llamado de atención del que Rosario tomó nota. A partir de ahí, empezó a tener más tiempo la ovalada y con ella a crecer en el juego, a tal punto que minutos después, como si fuera un calco del primer try, anotó el segundo y el tercero con De Battista y Forlla apoyando en el ingoal.

Sobre el final del primer parcial, Mendoza descontó con un try de maul y avisó que, pese a sus pocos recursos, estaba dispuesto a dar pelea.

Lo ratificó en el arranque del complemento, cuando las acciones se hicieron parejas más allá de los errores que cometía cada de uno. Mendoza se puso a tiro tras el try de Rodrigo Báez (21-19) y el partido entró en un estadío donde los pateadores se convirtieron en los grandes actores. Lértora empezó a fallar y Escalante no. El apertura rosarino, con un penal, le dio cierta tranquilidad al equipo y más aún cuando marcó el try que empezó a cerrar el cotejo. Rosario empezó a estirar las diferencias y a jugar con la desesperación de los mendocinos que nada pudieron hacer.

Ya en el cierre del partido y preso de las circunstancias, Mendoza cayó en un abismo. No usó la cabeza, se apresuró y lo pagó. Inexplicablemente jugó un line rápido pero la presión rosarina pudo más. Los cuyanos, asfixiados, tiraron la pelota a cualquier lado, intentando salir jugando desde su ingoal, pero se equivocaron. Nicolás De Battista, muy atento, se quedó con la pelota y sin problemas apoyó para redondear un 39-19 que terminó de alejar definitivamente el fantasma del descenso.

Buenos Aires, campeón argentino

Una fecha antes del final del torneo, el seleccionado de la Urba se consagró campeón argentino al destrozar a Tucumán por un lapidario 57-14. De esta manera, el seleccionado de Buenos Aires volvió al primer plano nacional tras siete años (el último fue en 2008) y sumó su 35º título en el certamen que organiza la Unión Argentina de Rugby.

El conjunto Naranja, que una semana atrás perdió el invicto en su cancha con el seleccionado de Rosario, poco y nada pudo hacer ante la superioridad del equipo porteño que ya se imponían por 38-14 al cabo de los 40 minutos iniciales. El muy buen trabajo de los forwards, y la contundencia de Bruno Devoto, figura del encuentro, fueron claves para el triunfo del elenco porteño que se coronó a una fecha del final.

En el restante partido jugado ayer, Córdoba goleó como local por 48-13 a Salta tras sufrir un primer tiempo en el cual hubo poco juego y en el que se fue al descanso 14-13. En el complemento, el local se pudo acomodar y gracias a sus backs pudo vulnerar una y otra vez la defensa Mayuata que no pudo mantener la concentración.

El próximo sábado se disputará la quinta y última fecha, en la que Rosario recibirá a Buenos Aires, Tucumán a Cordobesa y Salta a Cuyo, cotejo éste donde uno de los dos perderá la categoría.

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