Ovación

El Mellizo pondrá lo mejor para sellar el bicampeonato de Boca

La única baja obligada es la salida del uruguayo Nahitan Nández, que llegó a la quinta amarilla.

Sábado 05 de Mayo de 2018

Toda la carne al asador parece ser la receta del entrenador de Boca Guillermo Barros Schelotto para sellar el bicampeonato xeneize y capear el frente interno de tormenta. El Mellizo pondrá el mejor equipo posible cuando reciba mañana a las 17.45 a Unión, por la 26ª fecha de la Superliga, en un clima poco festivo a raíz de la posibilidad de no avanzar a los octavos de final en la Copa Libertadores.

La única baja obligada es la salida del uruguayo Nahitan Nández, ya que en el triunfo ante Newell's por 3-1 de local, en la 24ª jornada, llegó a la quinta amarilla.

La dudas de Guillermo desde los nombres serían los colombianos Wilmar Barrios, con un dolor en el sóleo derecho, o Sebastián Pérez, en el mediocampo, y Emanuel Reynoso o Ramón Ábila, en el ataque. Esta última incógnita incidiría en la posición de Carlos Tevez en la cancha.

En caso de jugar Reynoso, Tevez iría de 9, pero en caso de hacerlo Ábila el Apache se pararía de enganche. En síntesis, Boca formaría con Agustín Rossi; Jara, Santiago Vergini, Lisandro Magallán y Emmanuel Mas; Pablo Pérez, Barrios o Sebastián Pérez y Reynoso o Tevez; Cristian Pavón, Tevez o Ábila y Cardona.

El resto de los concentrados son: Guillermo Sara; Julio Buffarini y Frank Fabra; Gonzalo Maroni y Agustín Almendra; Junior Benítez y Walter Bou.

La posición de Tevez no es un tema menor. El jugador repitió muchas veces que no es 9 y Barros Schelotto retrucó que el futbolista debe "acatar" lo que decida el DT.

El pasado miércoles, en Colombia, Guillermo puso a Tevez de 9 en un partido clave para Boca para avanzar en la Copa. El empate 1-1 frente a Junior de Barranquilla mostró la peor versión del Apache y dejó a Boca al borde de la eliminación en la fase de grupos del certamen continental. La relación entre el técnico y Tevez es cada vez más ríspida, más allá de que puertas afuera digan lo contrario.

Con problemas internos entre algunos futbolistas y el DT y el enojo de Angelici con todos, Boca se prepara para alzar su título local número 33, desde aquel que obtuvo en 1919 y el último que conquistó en 2017.

Pero el clima es poco festivo. La dirigencia apostó por un técnico (ganador de 16 títulos con el club como jugador) y gastó mucho dinero en la confección del plantel para solo conformarse con estar más de 500 días como puntero del fútbol argentino y sellar el bicampeonato local.

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