Ovación

El legado del Tata Martino en Newell's permite mirar el futuro con optimismo

Newell's tiene su colchón anímico y futbolístico. Un amparo que excede los marcos tradicionales y potencia las condiciones del entorno. Martino es la principal razón de las expectativas y la efervescencia.

Lunes 02 de Julio de 2012

Newell's tiene su colchón anímico y futbolístico. Un amparo que excede los marcos tradicionales y potencia las condiciones del entorno. Por encima de sus necesidades numéricas, del perverso aporte de algunas tablas y de las carencias económicas que actúan como eternas conspiradoras tiene en sus manos un botín que le permite mirar el futuro cercano con ojos optimistas. Hay un mojón, un legado, un nombre propio que absorbe todas las presiones y encolumna la ilusión colectiva rojinegra. En eso se transformó Gerardo Martino en el universo rojinegro después del trajín del torneo Clausura. En un guía aplomado que estableció huellas, que le sacó el máximo rédito a recursos ciertamente limitados y que indicó sin titubeos la dirección a seguir.

En su primera etapa al frente de la primera leprosa, el Tata despertó un halo mágico, tangible, fascinante. Porque de un equipo desmoronado, que pateaba angustias entre sus escombros, repetía tropiezos y husmeaba el promedio con temor, levantó un prototipo de 32 puntos que sorprendió a propios y extraños. Ahí está el valor agregado de esta singular etapa. En el plus que proviene desde la conducción, que significa un firme apuntalamiento al proyecto inmediato y una innegociable hoja de ruta ante el necesario desafío de seguir creciendo.

Martino es la principal razón de las naturales expectativas y de la efervescencia rojinegra. De eso no hay dudas. Porque más allá de algunos caprichos, como utilizar a Vangioni y Vergini como laterales, y defenderlos a pesar de sus reiteradas exposiciones, y los huecos tácticos que ofreció durante gran parte del certamen el triángulo cerrado del mediocampo, queda claro que el balance entre aciertos y errores lo deja muy bien parado al entrenador leproso y le da carta abierta para seguir haciendo camino descansando en su criterio.

Por eso en este momento no muchos reparan en lo irregular del aporte de Víctor López y del poco rodaje que tuvo el colombiano Domínguez en su primer campeonato con la camiseta rojinegra. Los primeros refuerzos del Tata no fueron determinantes en la elogiable campaña pasada y quizás por eso, hoy no exista un contorno de excesiva presión de cara a los que puede venir para el próximo Apertura. Da la sensación de que las bondades de este ciclo se imponen sobre las adversidades de turno. Aunque no habría que dejarse llevar por esa euforia pasajera, ya que el ejemplo está a la vuelta de la esquina.

Martino rescató al equipo del ostracismo y construyó certezas. A un conjunto de voluntades le brindó confianza. Escribió un libreto sin ambiciones desmedidas: de sacrificio, presión, toques cortos y una gran solidaridad colectiva. Además, instaló una saludable distancia entre el plantel y los dirigentes, entre el fútbol y los vicios de la política, entre lo que tenía que ser y lo que era.

Por todo esto, si Newell's mantiene la tendencia que esbozó en el último torneo, la meta de 55 puntos al final de la temporada no asoma como una quimera. Y por que no entusiasmarse con algo más. De la mano de su líder, todo luce más sencillo.

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