Domingo 05 de Marzo de 2017
Hoy hace 76 días exactos que Newell's no juega un partido oficial. Tampoco sus rivales del torneo de primera división como es lógico. El equipo leproso se juntó en Bella Vista el miércoles 5 de enero, pero por el atraso salarial demoró dos días el inicio de los trabajos físicos. Luego la delegación se trasladó a Mar del Plata para realizar la etapa más exigente de la puesta a punto y allí se desarrolló un trabajo muy intenso, a pesar de que el grupo seguía lidiando con el atraso de sueldos. El debut oficial estaba pautado para el primer fin de semana de febrero, pero los desaguisados de la AFA aplazaron el torneo ya más de un mes y todavía tampoco hay una fecha cierta para el reinicio. En este escenario los rojinegros jugaron varios amistosos. Está claro que los jugadores más allá de estar absolutamente convencidos de la legitimidad del reclamo y el paro declarado, en cuanto a lo deportivo no ven la hora de volver a jugar por los puntos de una vez por todas. Es más, Newell's terminó el 2016 afiladísimo y sin duda este parate interminable le pasará factura. Esto lo reconocen todas las partes.
En principio todo indicaba que la pretemporada duraría un mes y ya lleva dos. Esto obligó al cuerpo técnico leproso a reprogramar varias veces los trabajos, las cargas físicas y los amistosos. Y el jugador si bien siempre sigue entrenando con la mejor voluntad, el hecho de no tener competencia el fin de semana lo irrita y lo saca de su hábitat natural de la adrenalina motivadora de jugar una final cada fin de semana. Esto les pasa a los jugadores leprosos y a los demás también.
Otro punto que puede jugarle en contra a Newell's en cuanto a la reanudación tardía es la edad de varios de sus futbolistas, que necesitan tener continuidad permanente para no perder ritmo de juego. Entre ellos se puede nombrar a Luciano Pocrnjic (35 años), Sebastián Domínguez (36), Víctor Figueroa (33) y Maxi Rodríguez (36), todos de calidad indiscutible, pero que necesitan rodaje para estar al máximo de sus posibilidades.
Por su parte, tanto Mauro Formica como Nacho Scocco son jugadores que necesitan vivir con la pelota en sus pies y si es posible jugar permanentemente partidos oficiales. El Gato venía iluminado y con una dinámica bárbara, mientras que Nacho lleva siete goles en el certamen y es el artillero leproso por lo que se estaba reconciliando nuevamente con las redes.
Otra de las máximas del fútbol es que lo anímico es tan importante como el funcionamiento del equipo. Y que los buenos resultados siempre entregan viento a favor y contagian buena onda en lo individual y colectivo. En el semestre anterior los rojinegros jugaron 14 partidos, de los cuales ganaron 8, empataron 4 y apenas perdieron 2. Esto ubica a Newell's bien arriba en la tabla, con 28 puntos, como escolta del líder Boca (31 unidades). Por eso este freno dilatado que tuvo el torneo también detuvo el crecimiento en el juego que venía demostrando el equipo de Diego Osella.
Lo que está claro es que lo que le pasa a Newell's le ocurre a todos los jugadores de los equipos rivales. Y que la verdad se escribirá cuando empiece a rodar nuevamente la pelota. Pero la realidad indica que para un equipo que venía en alza como el rojinegro este parate de casi 80 días marcará un volver a empezar en todos los aspectos: físico, futbolístico y motivacional. Será como un arrancar de cero y allí el conjunto de Osella deberá estar afilado para el sprint final en lo que será la carrera por el título.