Ovación

El jugador que siempre resurge

Hace un mes se mostró "bajoneado". Ayer logró su primer Masters 1000

Lunes 19 de Marzo de 2018

Se le dio de una vez por todas. Se le dio de nuevo al pibe de la película y en formato cinematográfico. Se le dio a Juan Martín Del Potro, que ganó su primer Masters 1000. ¿Y habría una forma posible de elegir cómo hacerlo si se pudiera? Quizás. Tal vez quien pudiese elegir lo haría poniéndole el mejor marco. Ese mejor marco podría ser Roger Federer, el Nº 1 del mundo como rival, que arrastraba una racha de 17 partidos ganados al hilo, su mejor inicio de temporada. El Nº 1 de la historia para muchos, más allá de los números de un ránking temporario. Y podría elegirse con condimentos únicos: como la adrenalina al 100 por ciento. Delpo no eligió este contexto pero le salió. El tandilense se llevó un intenso partido, infartante desde las emociones y hasta discutido, con alta tensión en la sangre. Se lo quedó tras levantar tres match points, por 6/4, 7/6 (8) y 7/6 (2), para quedar de nuevo en el primer plano mundial del tenis, sujeto a las adulaciones y la admiración. Porque si hay algo que conmueve de Juan Martín es, más allá de su talento, esa capacidad de resurgir siempre. De las cenizas o de cualquier otro lugar. Supo de largos parates, de sufrimiento, de operaciones y lesiones. Pero siempre asomó la cabeza.

No hace mucho, el 19 de febrero, Delpo arrancaba su camino en un torneo que lo veía de vuelta en el circuito y en el que le solía ir muy bien: Delray Beach. Cayó en segunda ronda rápidamente ante el local Frances Tifoae y encendía las alarmas por su estado. Tenísticamente no se mostraba bien, anímicamente estaba peor. El mismo se refería a cierta desmotivación por problemas personales. A la semana siguiente apareció en el ATP 500 de Acapulco, un torneo que tenía bastantes estrellas en la marquesina a pesar de que Rafael Nadal se bajó por lesión antes del inicio. El camino de Juan, en México, fue impecable: consiguió el título y, no sólo eso, se reversionó totalmente. El trabajo con un psicólogo que incorporó por esos días le rindió fruto inmediato. Es más, en su andar hacia el título venció a tres top ten y él mismo se consolidó como tal.

Ya en Indian Wells, lo del tandilense continuó en ascenso. Entró como uno de los grandes favoritos, en el debut venció al joven australiano Alex de Minaur, luego se sacó de encima al siempre complicado español David Ferrer, más tarde a su amigo Leonardo Mayer y en sucesivo y casi sin inconvenientes al alemán Philip Kohlschreiber y al canadiende Milos Raonic. Ayer le tocaba Federer, todo un desafío supremo, una verdadera prueba ante este crecimiento a la vista. Roger Federer estaba invicto desde el inicio del año, vigente bicampeón de Australia (y defensor de Indian Wells) y con un inicio de temporada arrollador. A este Federer de 36 años muchos especialistas y colegas lo ven incluso hasta mejor que aquel que deslumbró al mundo tenístico entre 2004 y 2005. Por eso lo que hizo el tandilense fue de nuevo para inscribir en los libros grandes. Cuando se "abrió" el cuadro de Indian Wells y los favoritos fueron quedando en el camino todos se ilusionaron con el cruce Delpo-Roger, por la garantía que había de buen espectáculo. El historial entre ambos jugadores está 18 a 7 para el suizo, pero como alguna vez le dijo Federer a Delpo cuando lloraba en una final perdida: "No te preocupes, vos ganaste la más importante", en referencia a la de New York en 2009. Entonces fue la primera vez que el tandilense lo venció: y valió nada menos que el título del US Open. La victoria de ayer no tuvo esa dimensión, pero fue enorme, la segunda más importante en cuanto a categoría de torneos.

Hasta este domingo Juan Martín Del Potro tenía en su vitrina títulos ATP 250, ATP 500, un Grand Slam, dos medallas olímpicas y hasta la Copa Davis que desean con locura casi todos los tenistas criollos. Pero nunca se le había dado un título de Masters 1000. Ayer por fin lo consiguió, tachó todos los casilleros y dio cuenta, por enésima vez, de que nunca está rendido. Delpo siempre vuelve. Y continúa siendo el gran tenista argentino de los últimos años. El mejor. Ayer magnificado. Como dicen en Japón: "Es la talla del rival la que define al samurai". Delpo se definió.

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