El Gringo Ribovics y el sueño de dejar su huella en UFC como Messi o Maradona en el fútbol

El noqueador salteño afronta su pelea más dura en UFC ante el bravo Green, invicto en 2026. Si gana se acercará a la chance de título en un duro ambiente

20:55 hs - Viernes 02 de Octubre de 2026

Desde Tartagal va por todo y no se achica. Se imagina ganador y sueña con que su apellido sea recordado como el de Maradona o Messi. Esteban El Gringo Ribovics tendrá este sábado, por Paramount+, una pelea trascendental ante el de Estados Unidos Bobby “King” Green en la cartelera estelar de UFC 332: Silva vs. Wang, que se llevará a cabo en Salt Lake City.

El argentino de 30 años llega con un récord profesional de 16 victorias y 3 derrotas y consiguió su contrato en UFC en agosto de 2022 tras noquear de forma espectacular a Thomas Paull en el primer round de la serie Dana White's Contender Series. Debutó formalmente en marzo de 2023.

Viene pisando fuerte en UFC

Radicado en Palm Beach, Florida (EE.UU), desde hace unos dos años, el Gringo Ribovics viene de ganarle por nocaut técnico a Edson Barboza con tal contundencia, que terminó retirando de la UFC a la leyenda brasileña y uno de sus ídolos.

A los 12 años descubrió su amor por el MMA (artes marciales mixtas), después de perder en un accidente a su padre. Su madre fue su gran sostén. Pese a que no estaba de acuerdo con el rumbo deportivo de su hijo, nunca le faltó nada. “Tuve un privilegio que no muchos tienen, gracias a eso me pude enfocar solo en entrenar”, le cuenta el Gringo Ribovics en una exclusiva a Ovación desde Estados Unidos.

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Y se ilusiona con dejar un legado: “Quiero ser campeón del mundo, que mi nombre se escuche fuerte. Tan fuerte como el de Messi o Maradona”. La previa ante Green ya se picó. “Vas a sentir mi mano”, le tiró el salteño en la cara. El estadounidense se paró y le respondió haciéndole burla. “Callate la boca, Minnie Mouse”, le retrucó el argentino, mientras ambas parcialidades entraban en ebullición.

La mesa está servida. La transmisión por Paramount+ será este sábado desde las 17 con las primeras preliminares, a las 19 las preliminares y a las 21 comenzará la cartelera estelar.

El mano a mano con el Gringo Rivobics

¿Cómo te estuviste preparando estos días para la pelea ante Green?

Me preparé muy bien. Lo único que queda es cortar el peso, que es lo más complicado. Fueron cuatro semanas de entrenamiento muy fuerte, creo que son suficientes para enfrentar a Green. Estoy con la expectativa muy alta y me veo con la mano levantada al final.

En lo personal, ¿cómo viene tu año?

El año comenzó complicado porque perdí contra Gamrot en la primera pelea. A partir de ahí me levanté y hace un mes peleé contra Barboza y ahí demostré que estoy hecho para la victoria. Vengo embalado para seguir dando buen show.

Mirá cómo habrá sido el nocaut ante Barboza que lo retiraste de la actividad.

Sí, pobre. Igual a todos nos va a llegar el momento del retiro. Por ese lado no se sintió tan bien porque es una leyenda de la UFC y un ídolo para mí.

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El combate ante su ídolo Barboza, al que terminó retirando de la UFC.

El camino desde su Tartagal

Contame sobre el camino de aquel chico de Tartagal hasta llegar a UFC.

Empecé chiquito, a los 11 o 12 años, después de que falleciera mi papá. Me enamoré del deporte ahí. Jugué otros deportes antes como rugby y básquet, pero no me enganchaba. Entonces me dediqué por completo al deporte de contacto y lo confirmé cuando me fui a estudiar a Córdoba.

¿Por qué te enganchaste enseguida con esta actividad y no con otras?

Porque es un deporte que te enseña sobre la disciplina, el autocontrol, a manejar la cabeza. Fue lo que me atrapó. Se me puede ver muy salvaje en la jaula, pero yo jamás peleé en la calle. Este deporte te da ese respeto.

¿Qué recorrido tiene que hacer un peleador para llegar a UFC?

Dentro de Argentina y hasta que me vine a Estados Unidos, sólo me dediqué a entrenar. Gracias a Dios tuve el apoyo de mi madre. Nunca me faltó nada. Me dio casa, comida y auto. Y ese es un privilegio que no tienen muchas personas en Argentina. Eso me permitió enfocarme solo en entrenar, comer y dormir. Le demostré a mi vieja que quería ser peleador de verdad. Llegado el momento, ya en Estados Unidos, te das cuenta que te falta la mamá, la plata, todo lo que allá tenías acá no sirve. Se puso difícil. Era trabajar y trabajar, entrenar y dormir muy poquito. Recién cuando sumé algunas peleas en UFC y cambié el contrato por más plata, me pude mantener sin trabajar.

La historia del peleador, abajo están todos, pero arriba estás solo…

Exactamente así. Yo tengo gente que me quiere mucho y te puedo decir que me rodeé de las personas correctas. Estoy muy contento por todo lo que me tocó vivir a través de esta experiencia.

El apodo y la influencia en Argentina

¿Quién te puso “El Gringo”?

Me lo puso mi mamá. Cuando era chiquito tenía el pelo amarillo y en el norte no se ven muchos gringos. Así que me quedó. Cuando vine a Estados Unidos pensé en cambiarlo por uno con más fuerza pero lo terminé dejando así (se ríe).

Últimamente se habla mucho de UFC, sobre todo después del triunfazo de Ailín Pérez para convertirse en la máxima referente argentina de la actualidad. Viéndolo desde adentro, ¿en qué momento está la escena nacional?

Venimos pisando muy fuerte los argentinos. Ailín dejó la vara bien arriba y quedó cerca del top. El Chino (Kevin Vallejos) va a pelear contra el número 4 del ránking. También está Francisco Prado, el peruano-argentino Juancito Díaz que pelea muy bien. Tengo compañeros de Córdoba en el UFC PI (es un instituto de formación) en México, que también van a dar que hablar. Y te nombro también a Sofía Montenegro, que si bien no tuvo una buena última pelea, va a salir a demostrar todo lo que puede dar.

¿Y cuál es tu sueño máximo?

Quiero estar en el top y ser campeón del mundo. Pero, más que nada, quiero dejar un legado. Quiero que mi nombre se escuche fuerte. Tan fuerte como el de Messi o Maradona. Yo quiero que la gente diga mi apellido y vea MMA.