El Gringo no encontró el formato de una defensa estable
Las variaciones de Heinze no consiguieron puestas defensivas confiables y con continuidad en el primer semestre. No funcionó ni con cuatro ni con tres atrás

Jueves 17 de Agosto de 2023

En el universo de Gabriel Heinze todo se decide partido a partido, en función del rival. Así concibe y va evaluando las necesidades de cambios en cada paso de su proceso. Así va graduando los niveles de ajustes, y desde ahí corrige y moldea nuevos señalamientos y direcciones. Desde ese espacio, enfatiza los acentos que suele inyectar en sus arengas y en sus mensajes, hacia adentro y hacia afuera.

Desde ese enfoque arma las tácticas y las estrategias para cada pleito, y desde esa plataforma de intenciones consigue el alimento espiritual para agradecer a los suyos, algo que nunca olvida en cada rueda de prensa, por encima de sus particulares análisis de los resultados y de los funcionamientos.

Siempre trata de ordenar su tropa y cerrar filas detrás de un discurso motivador intrínseco que no siempre coincide con la producción real del equipo rojinegro.

Esa verdad, como todo en el fútbol, es discutible. Muy discutible. No solo porque siempre hay espacio para buscar otras ambiciones, otras miradas y otros posicionamientos para darle sustento y certezas a los ciclos deportivos, sino que además, hasta ahora, no le fue bien al Gringo con esos preceptos en su primera etapa como entrenador de Newell’s.

Y, después de más nueve meses de trabajo, dejó a su equipo bastante lejos de las expectativas de los hinchas, de lo que generó su arribo al club del Parque.

Tras una dura eliminación temprana en Copa Argentina en manos de Claypole en San Nicolás; después de una liga que nunca lo tuvo entre los protagonistas y quedó entrampado por su irregularidad y sus propias falencias en la zona media de la tabla; y tras no poder ratificar el buen arranque en la etapa de mayores exigencias en la Copa Sudamericana con cambios y determinaciones difíciles de entender ante Corinthians; este Newell’s luce algo mareado, todavía en zona de búsquedas, recalculando el norte para el último semestre, donde solo le queda la Copa de la Liga para cambiar ese tono sepia que dejó la primera mitad del año.

Armar todo desde el rival, es peligroso. Es un arma de doble filo. Y a los jugadores de este Newell’s, estos requerimientos parecen excederlos. Por eso, en los duelos determinantes no pudo imponer sus intenciones. Y cuando pudo llevar adelante su libreto, errores fatídicos en momentos determinantes y la falta de gol en el área rival condenaron la gran mayoría de esos intentos.

Variantes permanentes

Defender con cuatro o tres atrás fue una situación tormentosa, de variaciones permanentes, para este plantel con pocos elementos que aportan jerarquía para afrontar esas pretensiones. Y esas decisiones nunca brindaron las mínimas dosis de garantías a la última línea leprosa. Tanta prueba, tantos cambios, minaron la confianza de los marcadores y de los que colaboran para esas tareas.

La partida de Willer Ditta complicó la escena, y no surgieron respuestas confiables de Guillermo Ortiz y Facundo Mansilla. Hasta ahora, solo la aparición desde la reserva de Ian Glavinovich, aporta un guiño positivo que merece algo de crédito de partidos para ver si el pibe logra afirmarse.

Juan Sforza está bajo, e Iván Gómez, uno de los mejores refuerzos del mercado anterior, no volvió pleno después de su última lesión.

A pesar de que en el inicio, el dibujo base era el 4-3-3, en los partidos más importantes del semestre anterior (contra el timao) defendió con tres atrás, y por lo que está trabajando en estos últimos entrenamientos, parece que este lunes a las 20.30, de local, ante Central Córdoba de Santiago del Estero, en el arranque de un nuevo torneo, el Gringo podría volver a utilizar tres defensores. Cuestiones difíciles de comprender del universo Heinze.

En materia defensiva no fue el más goleado, pero jamás consolidó una forma estable de protegerse.