El gran Martín Palermo tuvo su última despedida rodeado de figuras en la Bombonera
El implacable goleador de Boca tuvo una cálida y divertida despedida en la Bombonera."Nunca voy a olvidar la histórica canción de los goles de  Palermo que ya van a venir. Y los goles vinieron", fue una de las frases del Titán que marcó 237 goles con la camiseta  azul y oro. Carlos Tevez y Juan Martín del Potro acompañaron con emoción y palabras de agradecimiento. También estuvieron Carlos Bianchi y Alfio Basile.

Sábado 04 de Febrero de 2012

Martín Palermo se despidió de su casa, La Bombonera, con su sello distintivo, el  gol, en un marco extraordinario y en el que su equipo, el blanco,  venció al negro por 3 a 2, con una nota de color: un tanto de penal  de su hijo Ryduan frente a él en el arco. El “Titán”, a los 24 minutos del primer tiempo, abrió el  marcador para el equipo blanco, pero apareció el delantero de Colón  Esteban Fuertes, a los 25m. y 27m. del segundo, para marcar para el  equipo negro.

Todo parecía encaminado para la sorpresa, pero no. A los  30m., el volante de Boca Cristian Chávez marcó el 2-2 y a los 32m.  Ryduan, su hijo, ejecutó un penal nada más y nada menos que contra  él, aunque compartían equipo, y decretó el 3-2 final.

Fue un  triunfo con un sello especial: el de un padre y su hijo  acompañándolo. Palermo, nacido en La Plata el 7 de noviembre de 1973, se  retiró en forma oficial hace ocho meses, el 18 de junio de 2011,  luego de haber marcado 237 goles en partidos oficiales con la  camiseta “xeneize”, cifra que lo erigió en el máximo goleador del  club.

Además, el `Loco` dio 14 vueltas olímpicas con la casaca azul  y oro, y se conquistó para siempre a la feligresía “xeneize” con  sus goles a River, el eterno rival, o aquellos dos al Real Madrid  en Japón en 2000, en la obtención de la Copa Intercontinental, la  segunda de las tres que posee el club.

Por todo eso y mucho más, Palermo, “el optimista del gol”,  como lo bautizó Carlos Bianchi, tuvo su merecida fiesta despedida u  homenaje. Y lo empezó de la mejor manera, con un gol, el que marcó a  los 24 minutos de un partido en el que estuvieron casi todos sus  amigos del fútbol, tal el caso de Guillermo Barros Schelotto, y  más, el tenista Juan Martín del Potro y su hijo, Ryduan, que juega  en las inferiores de Estudiantes de La Plata, club del cual él  surgió.

Sí, Palermo se inició en Estudiantes, aunque lo mejor se vio  en Boca, club al que llegó de la mano de Diego Maradona en 1997. Su  primer paso duró hasta el 2000 (luego protagonizó una segunda entre  2004 y 2011), año en que emigró a España para desempeñarse en  Villarreal, Alavés y Betis.

Pero volvió. Y siguió ganando. Todo eso quedó atrás, es  historia, la que oficialmente tuvo su capítulo final en junio  pasado en un partido en el que Boca igualó 2 a 2 con Gimnasia, en  el Bosque platense, aunque en forma extra oficial, con tintes  netamente sentimentales, será su definitivo adiós esta noche.

Y hoy hubo más goles, más emociones. Los dos del “Bichi”  Fuertes, uno del “Pochi” Chávez y finalmente el de Ryduan su hijo,  con un tiro penal. También hubo ausencias: su amigo Maradona y su  “enemigo” Román Riquelme. Y todos jugaron con el 9 en la espalda. Tres banderas describieron todos los sentimientos de los  hinchas: “Las despedidas son esos dolores dulces” y “Te vamos a  extrañar siempre, olvidarte jamás”, ambas en la tribuna visitante,  y una en la cabecera local: “Mi único héroe, la Número 12”. Porque todo eso genera el “9”.

El mismo que volvió a gritar  esta noche, el mismo que le recriminó en una jugada a su hijo al no  pasarle la pelota, el mismo que en el minuto final fue al arco para  enfrentar a su hijo en el penal, en el que le dio instrucciones, en  el que no pudo evitar el gol. Y era lógico, ya que lo suyo es  hacerlos, no evitarlos. Salud “Titán”. “Yo sé que mi Angelito me está mirando hoy desde el cielo. Ha  sido una fiesta lindísima”, dijo por los altavoces del estadio,  para rubricar una noche que pretendió ser inolvidable.