Ovación

El glamour llegó al fútbol para quedarse

Opinión. Por Luis Alberto Yorlano. Así como fueron cambiando los recursos económicos en el fútbol, también se modificaron las actividades de los futbolistas fuera del campo de juego. Antes su producción se circunscribía a su actividad semanal...

Domingo 27 de Enero de 2008

Así como fueron cambiando los recursos económicos en el fútbol, también se modificaron las actividades de los futbolistas fuera del campo de juego. Antes su producción se circunscribía a su actividad semanal y en los partidos de los fines de semana. Solo los suplementos deportivos de los diarios, las revistas especializadas y los programas estrictamente deportivos exteriorizaban sus fotos y comentarios de su participación en el juego. Hoy las cosas cambiaron de tal manera que muchas veces los contratos de publicidad son más importantes que los acuerdos como futbolista. Antes los clubes dominaban los contratos de publicidad y el único arreglo que tenía el jugador era con los botines, es decir el jugador era dueño del tobillo para abajo, arriba todo para el club. En la actualidad tienen el mismo tratamiento que el tenis, el golf, el automovilismo. Pero la diferencia es que hacen la publicidad sin la ropa del club donde juegan. Por eso vemos a los grandes futbolistas participando en campañas de zapatos, indumentarias deportivas, relojes, ropa interior, perfumes y productos que le posibilitan aparecer en revistas de actualidad y farándula. Además como invitados en programas que no son deportivos y hasta hacen incursionar a sus esposas en el mundo de espectáculo y a partir de estas nuevas actividades aumentan sus ingresos.

  ¿Qué cosa se hizo para que ocurriera esto? Nada del otro mundo. Solo que la moda de los fierros, los cuerpos trabajados atrajo la mirada de mujeres que empezaron a mirar el fútbol a partir de la figura de los jugadores, con sus músculos bronceados por el sol que toman todo el año. A las botineras, como se les llama en la jerga futbolera, poco les importa el resultado del partido, el tema es hacerse la película con algunos de los muchachos que cada siete días se muestran con exclusivos cortes de cabello, trencitas, vinchas y cualquier cosa que llame la atención.

  Esto es lo que ha hecho cambiar el juego en el fútbol. Hoy a muy pocos les interesa trabajar con la pelota. No les conviene, tenerla implica una exposición que puede llegar a perjudicarlos. Le gusta mucho más todo los que pasa por el esfuerzo físico y el mano a mano que desequilibrar con la pelota al pie. El glamour se metió en el fútbol. Y no hay nadie que hoy lo pueda sacar.

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