El fútbol y la vida, las ideas de Larriera con voz propia
El mundo Newell's espera la llegada de Larriera. Es un personaje poco conocido en Argentina y por ello sirve repasar sus pensamientos más allá de la pelota.

Sábado 02 de Diciembre de 2023

Newell’s sigue acelerando los pasos para que el uruguayo Mauricio Larriera se convierta en el nuevo DT leproso para la temporada 2024. Si bien aún el conductor charrúa, nacido el 26 de agosto de 1970 (53 años), en Florida, Uruguay, no fue oficializado como el sucesor de Gabriel Heinze, todo conduce a que Larriera en breve cruzará “el charco” y posiblemente la semana entrante desembarque en el Parque para renovar y reinventar el fútbol leproso, tras una temporada muy floja que acaba de culminar para el rojinegro. En este contexto vale repasar a partir de sus propias palabras el ideario futbolístico y de vida de un entrenador muy especial en cuanto a su cosmovisión del mundo y de la vida. Se trata de un DT muy particular, tal vez demasiado sincero y humano, para un ambiente mercantilista como el fútbol, donde todo suele ser visto bajo la única vara del resultado y el exitismo. El mundo Newell’s espera a Larriera y sirve analizarlo en primera persona, a corazón abierto. Restan detalles para su arribo al Parque.

  En su rol de DT trata de “no ser tan obsesivo”, busca armar el equipo desde la mixtura “entre lo artesanal y lo tecnicista, ya que los seres humanos no somos máquinas”, y además considera que debe ser “transparente y auténtico” en la relación con los jugadores, siempre “tratando de mantener cierta distancia”.

  Como todo DT joven al principio su vinculación con la profesión era demasiado obsesiva y este concepto lo fue cambiando a medida que avanzó en su rol en distintos clubes. “Quiero terminar de vincularme con el fútbol de una manera, no digo obsesiva, pero hay algún mecanismo que nos lleva a los entrenadores muchas veces a estar 24/7 o 25/7 pensando en el fútbol y cuando ya tenés algunas batallas es hora de repartir un poquito más con otras actividades. Porque el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes, dijo alguien por ahí. Y estoy convencido que es así”, confió Larriera el pasado 7 de mayo de este año, en una entrevista con Canal 5 de Uruguay, realizada en el mítico estadio Centenario de Montevideo. Y en ese sentido agregó: “a partir de una pérdida muy grande que tuve de una persona que amaré toda mi vida estoy intentando y de a poquito cambiar algunos patrones en mi vida para llevar al fútbol al lugar donde tiene que estar”.

  Por su parte, en cuanto a su manera de armar los equipos, algo que deberá realizar ya desde el inicio de la pretemporada en Newell’s, entiende que “me quiero volcar un poco más por el camino del medio entre lo artesanal, lo intuitivo, el olfato y la parte socio afectiva del fútbol, en contrapartida con lo totalmente táctico, estratégico, muy tecnológico, muy tecnicista. Y trato de ir por el camino del medio, pero me quiero inclinar un poco más hacia nuestras raíces como seres humanos porque no somos máquinas”.

  En su ideario, para el DT charrúa en cuanto a la simbiosis entre lo táctico y lo espontáneo de los jugadores “es muy importante el relacionamiento que hay no solo del espacio y la pelota, sino que hasta te diría afectivo entre los futbolistas y entre todos los que somos protagonistas de llevar adelante un modelo y una idea de juego, de una forma, de un jugar en una cancha. Por ejemplo, me dio la sensación de que Argentina fue campeón mundial mirado desde el punto de vista tecnicista con poco, pero desde el punto de vista humano con mucho”.

  Y profundizando en la gestión de los grupos no se ubica en ningún pedestal ni se cree superior al resto por el cargo que ocupa. “Se puede romper con el mito de que uno no puede gestionar de manera humana a los grandes egos. Creo justamente que es lo contrario. Y lo demostró en el Mundial Scaloni dirigiendo estrellas. Hay una palabra que la encontré hace poco, y no me quiero hacer el filósofo, pero que me ayuda a sintetizar algo que me fue ocurriendo y creo nos ocurre a muchos de los seres humanos que trabajamos en lugares con ciertas complejidades y donde todos queremos tener la precisión de lo que está pasando cuando esto es dinámica de lo impensado, que es la serendipia. Por definición es el hallazgo hasta medio casual de algo muy bueno, hablando en criollo, cuando uno está buscando otra cosa. Y me ha pasado por ejemplo en Peñarol cuando les pedía cosas a algunos jugadores y de repente hacían otro movimiento diferente, pero era mejor que el que yo les había pedido. Porque la lectura de los espacios y la pelota la hacían de una forma superadora. Y ahí siento que está nuestro gran acierto. En dar algunas herramientas de orden, pero con ciertas libertades”, razonó el DT.

  En lo estrictamente futbolístico aclaró que “me gusta generar muchos duelos por los costados y en esos duelos buscar también las coordinaciones ofensivas por dentro”.

  En su incursión en el Parque deberá como primera medida comenzar a amalgamar el perfil del grupo que pretende y allí compatibilizar las necesidades y exigencias para los juveniles y los experimentados. Larriera considera, en cuanto a la distancia con el jugador, que debe ser “auténtico”. Y abunda: “Busco tener la humildad de que uno no es el ombligo del mundo ni tiene la verdad. Ser totalmente transparente y dar el espacio al futbolista para que dé su opinión y hacerlo en un ambiente de armonía. Y también mantener cierta distancia”.

  Bajo estas premisas y pensamientos, Larriera desembarcará la semana que viene en el Parque, con la valija llena de herramientas tácticas, con conceptos humanos, con espacio para la espontaneidad del jugador y con grandes sueños e ilusiones. La era del uruguayo está cerca de poner primera. En Newell’s tiene un desafío colosal y será esencial que implemente todo su mapa conceptual para llegar a buen puerto. Resta el anuncio oficial.