Ovación

El fútbol, en tren a Tablada

El Congreso Charrúa de Fútbol reunió dos días a debatir a técnicos, profesores y amantes del mejor deporte del mundo.

Miércoles 07 de Agosto de 2019

Tablada tiene historia de guapos. Y, si no, que lo cuenten aquellos ferrucas locos que fundaron el viejo y querido Central Córdoba en la sala de espera de la estación del Ferrocarril de Córdoba a Rosario, según narra el historiador charrúa Julio Rodríguez. Tal vez por algo de eso a Carlitos Lancelotti, al Gordo Sbrissa y a Eduardo Bulfoni se les ocurrió la buena idea de invitar a técnicos, profesores y otros profesionales para sentarse a hablar y debatir sobre el fútbol, esa pasión que desvive a los rosarinos desde los lejanos tiempos del tren.

Así, uno de los clubes con más historia de la ciudad, que “vive y crece en el mismo barrio en que nació”, organizó el Congreso Charrúa de Fútbol, que reunió durante dos días a un puñado de profesionales del fútbol en el teatro de la emblemática Biblioteca Vigil.

“Los jugadores de ahora se pierden las cinco o seis horas de potrero que tenían los pibes” de antaño, observó con precisión de orfebre el PF de las inferiores de Newell's Julián Tiraboschi, en la charla de apertura, junto al profesor Rubén Olivera, el último preparador físico del Trinche Carlovich, quien abundó que “la pérdida del potrero como espacio lúdico y de ejercitación es irrecuperable”.

En esta línea, el actual preparador físico del Américo Tolo Gallego en la selección de Panamá advirtió que “en el fútbol se pierden los valores porque no hay códigos del fútbol, lo que se pierden son los valores”. Y pegó duro: “Hay entrenadores mayores de 50 años que potencian a los jugadores y hay otros menores de 50 años que se potencian ellos. Tipos que nunca lo escucharon hablar al Indio Solari”.

Olivera tuvo un párrafo especial para los Solari en Renato: “Ellos estaban adelantados 30 años sin GPS, ni el lactato ni una ecografía. Ellos ya practicaban el fútbol de alta intensidad aunque midieran las pulsaciones en el cuello”. En esta línea, recordó que “los jugadores de Colón de Pancho Ferraro estaban orgullosos de nuestra forma de jugar y de vivir”.

Más conciliador, Francisco Ferraro confió a este diario: “Yo no vengo aquí a disertar. Vengo a escuchar las preguntas de ustedes y a contar mi experiencia a lo largo de tantos años en el fútbol”.

La palabra es como la pelota: hay que hacerla circular. Y, si no, que lo cuente el psicólogo deportivo Marcelo Márquez, quien trabajó en Central, Vélez y la selección de Perú y ahora lo hace en Defensa y Justicia, quien sostuvo que “en el fútbol hay que generar espacios donde circule la palabra”.

“A la planificación del trabajo de un plantel de fútbol la hacemos los integrantes de un comando técnico, así que es mentira que no hay espacio ni tiempo para generar espacios para que circule la palabra para traducirla y transferirla al campo, sino quedamos presos y terminamos corriendo detrás del síntoma”, advirtió el profesional que trabajó con Ricardo Gareca en la selección de Perú que volvió al Mundial después de 36 años.

“Cuando nos dicen que no se puede es mentira porque nosotros armamos la grilla y yo decido cómo utilizo mi tiempo y hay que valorizar el hecho de pensar cuál es el mensaje. Lo importante es ver si nos damos tiempo para saber pensar, comunicarnos y saber escucharnos”, abundó Márquez.

Con respecto al manejo grupal, advirtió: “Más allá de los líderes, para mí son más importantes los jugadores de la segunda línea, aquellos que a lo mejor no juegan todos los partidos o que no juegan para un 10 pero generalmente lo hacen para un 7, pero son parte fundamental del grupo y con ellos debemos trabajar especialmente”.

En cuanto al abordaje de situaciones adversas durante un partido, Márquez sostuvo: “Debemos aprender a convivir con el error porque el error es parte del juego. Es común que un jugador piense un partido con error cero, pero cuando ese error aparece debo haber preparado a un jugador que se sobrepone y tiene una tolerancia que lo haga capaz de revertirlo”.

Con respecto a la tiranía de los resultados, Márquez expresó: “Lo importante es dónde ponemos el foco porque estamos siendo pensados por otro y tenemos que escribir nuestra propia historia, en una página en blanco, junto con el otro, porque el fútbol no es un desafío individual sino grupal, no es una meritocracia sino que hay que ser solidario y estar con el otro”.

En el cierre estaban invitados los campeones mundiales desde el 75, pero sólo apareció Carlos Suárez, que fue suplente del Oso Ferrero en Toulon con el Flaco Menotti y a su lado se sentaron el sempiterno Trinche Carlovich, el Pollo Stachiotti y el Tati Bustos Montoya, que salieron a la cancha a bancar la parada. Como aquellos ferrucas locos que fundaron a Córdoba hace más de un siglo.

El barrio de la Vigil era una fiesta

“Este es un lugar emblemático porque aquí funcionó un proyecto donde la gente compartió sus sueños, sus ideales y su vida”, recordó el psicólogo Marcelo Márquez a la increíble Bibliteca Popular Constancio C. Vigil, el mayor proyecto de educación y cultura popular que concibió el país y que comenzó en la carbonería del Portugués, en el legendario barrio Tablada, que fue devastado por la dictadura cívico militar. En esta línea, el profesor Rubén Olivera sostuvo que “la pérdida del potrero no es casual. Ahora el pibe tiene un celular, tirado en su casa, donde puede acceder a 20 videojuegos, pero nunca podrá reemplazar el espacio lúdico y de convivencia que significaba el potrero. La pérdida del potrero es irrecuperable”.

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