Ovación

El fútbol que puede allanar el camino

El equipo de Montero necesita mejorar, y mucho, desde el juego para que el pase a una nueva final no quede reducido sólo a una cuestión de actitud. Todo dependerá del temple de los jugadores.

Viernes 10 de Noviembre de 2017

Importa la forma en la que se busque porque de ello dependerá en gran medida la suerte que corra el equipo, pero si ocurre algo similar a lo de Godoy Cruz, donde las falencias futbolísticas fueron resarcidas por el temple y las ganas, nadie en Central objetará de qué manera se logró la clasificación a una nueva final de la Copa Argentina. Más allá de eso, no parece un buen negocio encantarse con lo que ocurrió hace un par de semanas y mucho menos engañarse con que siempre habrá una actitud de rebeldía para torcer una historia que desde el juego encuentra pocos sustentos. Central tiene esta noche una nueva cita con sus objetivos, con su inteligencia, con sus deseos. Y con su fútbol, el que en lo que va del semestre prácticamente no encontró.
La instancia de semifinal seguramente atentará contra el juego. Y esto corre tanto para el lado de Central como el de Atlético Tucumán. Porque, se sabe, en un partido de eliminación directa generalmente los riesgos que se asumen son menores que en otros escenarios. Igual, el canalla apostará por una manera de jugar y el Decano también tendrá su libreto, posiblemente distinto al del equipo de Montero.
A excepción de Tobio (suspendido por haber sido expulsado contra Godoy Cruz), Paolo cuenta con todo el material. Está la baja también de Marcelo Ortiz, pero el ex Boca Unidos había tenido hasta aquí muy poco rodaje. El DT sabe que estar firme en el fondo será clave, pero que su equipo quedará más cerca del objetivo si produce en la medida de lo esperado del medio hacia adelante.
Otra vez, los intérpretes de mejor pie del mediocampo estarán en cancha. Y de ellos dependerá la aparición o no de esa cuota de fútbol necesaria para allanar los caminos a la victoria. De las aptitudes de Carrizo, Camacho y Joaquín Pereyra dependerá en gran medida lo que suceda con Central.
De igual forma a ellos tres alguien más deberá ayudarlos, por la forma en la que, se supone, Atlético Tucumán planteará el partido. Cualquiera puede imaginar que el Ruso Zielinski dará la orden a sus dirigidos de intentar lastimar apostando más al contraataque que saliendo como loco en busca del área del Ruso Rodríguez. Por eso, si el Decano se presenta con una postura de cierta cautela, los caminos inexorablemente se le cerrarán a Central y es allí donde deben aparecer las ruedas de auxilio, léase Ferrari y Parot intentando abrir caminos por ambas bandas, y los delanteros generando espacios para el resto.
A esta altura resultaría utópico pedirle a Central que exponga un juego similar al del semestre pasado teniendo en cuenta que en esta segunda parte del año nunca lo pudo hacer, ni siquiera en los partidos en los que ganó por Copa Argentina (con Riestra, Boca y Godoy Cruz hubo más actitud que otra cosa). Eso no quita que la sensación sea que ya es hora de que algún indicio de confiabilidad pueda ir apareciendo.
Para Central las cartas están echadas. Puede ser clasificación a la final y si eso sucede un casi seguro acceso a la edición 2018 de la Copa Libertadores (depende del resultado River-Morón), o bien el final de un ciclo, el de Paolo Montero. Para todo eso habrá tiempo para explayarse en el pospartido. La previa viene con más ilusiones que preocupaciones, con más deseos que angustias. También el equipo debe haber llegado aquí a Formosa con más expectativas de hacer un buen partido que frustraciones por no haberlo demostrado aún. Si las mismas se traducen en realidad, una nueva final estará más cerca.


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