Fútbol

El fútbol femenino aún no retomará las prácticas

Si bien fueron habilitadas, las chicas no volverán a entrenarse. Rosario Central, único club del interior en primera, se solidarizó y esperará. Las futbolistas del Amba atraviesan una realidad complicada por la pandemia del Covid-19

Lunes 10 de Agosto de 2020

La habilitación por parte de las autoridades nacionales para la vuelta a los entrenamientos del fútbol de primera división en Argentina trajo consigo un gesto positivo que no se esperaba: que junto con los hombres habiliten a las mujeres. En este sentido, haberse visto por fin incluidas en una decisión tan importante en medio de las interminables idas y vueltas por la pandemia del Covid-19 fue una grata sorpresa. Porque de hecho, la mayoría de las futbolistas y dirigentes se enteraron de esto por televisión. Sin embargo, agradecimiento mediante por carta, los 17 clubes que venían disputando el primer torneo profesional de AFA para cuando irrumpió el coronavirus tomaron una decisión conjunta: las chicas no volverán a entrenar esta semana como sí lo harán los hombres. Probablemente lo hagan a principios de septiembre, en fecha a confirmar. La desigualdad abismal que existe entre unos y otros conlleva la obligación de tomar precauciones. Nada es más importante que la salud. Y en este sentido la moción implica eso que tanto se pregona en el ambiente: la solidaridad. Rosario Central, por caso, es el único club del interior y podría volver en estos días porque en Santa Fe la situación no es lo crítica que es en Buenos Aires. Pero al ser la mesura la premisa, ni se discute.

“Al no tener competencia ya, en el corto plazo, decidimos hacerlo bien. Si había clubes que no podían abrir no nos parecía justo que algunos volviéramos y otros no. Central podría haberlo hecho, teníamos todo preparado en la ciudad deportiva, sin embargo nos pareció mejor tener este gesto con los más chicos, que están bastante complicados”, le explicó a Ovación Carla Facchiano, la encargada del fútbol femenino en la institución canalla. La dirigente que más cerca está de las Guerreras contó que el tema de los protocolos ya estaba hablado en Rosario Central y que lo único que quedaba por resolver era cómo iban a llegar a entrenar aquellas jugadoras que no tienen vehículo particular, que son muchas. Este nuevo tiempo de espera será útil para resolver esos detalles finos.

La referencia de Carla es clara: esto obedece a la desigualdad que aún rige fuertemente en el fútbol. Los millones que mueve el masculino no los mueve el femenino. Ni cerca. Y las jugadoras, además de jugar, deben trabajar. Como la mayoría de ellas son de Buenos Aires, el riesgo de no saber con quién se pone en contacto cada una mientras afronta búsqueda de soluciones a necesidades económicas (el origen humilde abunda), crece. Entonces, ¿por qué exponerlas ante una situación tan delicada? Para ir a entrenar, la mayoría de esas futbolistas debe trasladarse en transporte público. Y en el Amba, foco de la pandemia, esto es jugar con fuego. Como contracara, aquellos clubes que puedan ayudarlas deberían encontrar cómo facilitar ese trayecto en distancias tan largas para algunas. Además, las instituciones más chicas están ahogadas económicamente. Hay clubes cerrados desde el inicio de la cuarentena nacional, tratando de hacer frente a las dificultades cual malabaristas. Así que, por más que AFA les haya prometido hacerse cargo del costo de los hisopados de los planteles, no alcanza. Hay muchas necesidades aún por resolver.

“Ahora frenamos pero tampoco es cuestión de dormirnos, hay que arrancar en algún momento. Estamos trabajando para buscar esa fecha de vuelta y en lo que queda de este mes buscaremos soluciones para que todos los clubes puedan cumplir con los protocolos, enterándonos de qué necesidades particulares tiene cada uno para ver quién se hace cargo”, siguió Facchiano, quien por otro lado adelantó que lo que un principio parecía ser un 2020 sin competencia oficial a nivel nacional, quizás no lo sea, porque octubre aparece como una posibilidad para que se juegue un torneo corto. “No está cerrado, de mejorar algo (la situación de pandemia) se podría hacer, está la puerta abierta. Igual, esto es día a día, hay que ver qué pasa”, confió. Mañana, en tanto, seguirán las charlas entre dirigentes para ir acercándose a esa fecha concreta y habrá reunión con el médico de AFA para escuchar recomendaciones y cuestiones relacionadas al protocolo.

Sobre el ánimo del plantel canalla, Carla Facchiano definió a las chicas con cierto estado de ansiedad “porque hay ganas de encontrarse con las compañeras y hacer un entrenamiento más normal, aunque también está el temor a cómo se moverán, a cuándo se vuelve concretamente y a cómo se vuelve”. En este tiempo las futbolistas intentaron mantenerse en forma en sus casas, o corriendo en parques y espacios públicos cuando la provincia entró en fase de distanciamiento. Y si bien estuvieron en contacto permanente con la entrenadora Roxana Vallejos, el PF Pablo Díaz y la nutricionista Ivana Bonetto, nada fue lo mismo. Por momentos el Covid-19 puso por delante otras prioridades y preocupaciones, a tal punto que algunas de ellas reciben una ayuda con mercadería que les da el club. Se sabe claramente ya a esta altura, que lo que se denominó “fútbol femenino profesional” en verdad es “semiprofesional” y que son sólo ocho las jugadoras que perciben un suelo por plantel (al resto se les da viáticos). El desarrollo es todavía incipiente y ninguna de ellas puede vivir del fútbol.

El ejemplo, en este sentido de ubicar prioridades, lo dio la capitana del plantel, Virginia Gómez, quien desde que inició la cuarentena puso un merendero en su humilde barrio de Cabín 9, en Pérez, para ayudar a los vecinos más necesitados. La defensora y volante, que fue mundialista con Argentina el año pasado en Francia 2019, reconoció además que la decisión de no apurarse a volver es la que comparte: “Ya esperamos bastante, así que esperar un poquito más no nos va a hacer nada y de paso bancamos a las demás chicas de otros clubes a las que seguramente se les hace muy difícil todo esto. Para que tomen este tiempo para arreglar sus cosas y que nadie tenga ventaja de nada, que sea justo e igualitario para todas”, dijo. Y agregó: “Volver es lo que todas queremos, así que si bien se postergó un poquito será muy bueno”.

Las chicas juegan otro partido. Y en eso son un mismo equipo.

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