Martes 27 de Junio de 2017

Los jugadores pasan, los clubes quedan. La frase se repite una y otra vez. El fútbol es un negocio, uno muy grande e importante. Por supuesto que existe pasión, que es lo que transforma a este deporte en el más lindo del mundo. Y la imponen los hinchas con su fidelidad eterna. Para los futbolistas es un trabajo y por el mismo deben percibir un salario. En el medio aparecen, luego, ciertas controversias si es mucho o poco, pero si los dirigentes aceptan las exigencias después no hay motivos para quejas o incumplir. Muchas veces, también, aparecen las quejas por cifras millonarias que el club aceptó abonar sin miramientos. Entonces, no existen motivos para el fastidio ni borrar con el codo lo que se escribió con la mano.

Hoy Scocco (también Formica, entre otros) jugará por última vez con la rojinegra para partir hacia otra entidad. En este caso no habrá reclamos y la despedida seguramente será a pura ovación. Los hinchas deseaban que se quedara a vivir en el Parque, pero en este caso la endeble economía por los malos manejos o determinaciones adoptadas en el pasado y/o presente condujeron a que las cuentas del club continúen en rojo.

Newell's podrá extrañar a Scocco o a los jugadores que rindieron futbolísticamente y hasta se coronaron campeones. Siempre hay un final. Todo quedará escrito en la historia leprosa, pero llega una instancia que el club y/o un futbolista debe tomar determinaciones. Porque en definitiva la plata es lo que está siempre en el medio. El fútbol es pasión, pero se juega por plata.

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