Ovación

El fútbol argentino, un mercado con poco y nada

Newell's y Central intervienen en un mercado de pases que evidencia la escasez de fondos económicos y la carencia de jugadores disponibles para potenciar a los planteles.

Jueves 27 de Junio de 2019

Newell's y Central están inmersos en un mercado de pases para dotar a sus respectivos planteles de mayores herramientas de cara a una Superliga, en la que tendrán la imperiosa necesidad de sumar puntos. Las incorporaciones plasmadas y las que todavía siguen pendientes de resolución se inscriben en un contexto atravesado por la alarmante escasez de fondos económicos y por la notoria carencia de recursos futbolísticos.

Cuando se alude a la ausencia de jugadores competitivos también se hace referencia a funciones específicas que hasta no hace mucho tiempo eran de fácil cobertura, pero que en la actualidad se han convertido en complejas.

Es todo un símbolo que varios equipos estén pugnando por conseguir zagueros centrales, laterales o volantes de contención como si se trataran de volantes creativos o centrodelanteros, quienes a esta altura ya asoman como una especie en extinción.

La pobreza no es sólo rosarina

Pero las limitaciones no son sólo rosarinas. La pobreza es general. Que por supuesto no forja consuelo, más tratándose de dos clubes como Central y Newell's que se caracterizaron en la historia por su capacidad de generación. Tarea a la que deberán retornar con premura.

Pero cuando se bucea para descubrir los motivos de esta actualidad del fútbol argentino las opiniones son variadas, pero que al ser conjugadas en un mismo escenario encuentran un punto de encuentro.

"El problema es que no hay jugadores", coinciden en asegurar hoy varios entrenadores sobre la búsqueda de los refuerzos de cara a una nueva temporada.

"El mayor inconveniente radica en la falta de captación y formación de los clubes", diagnostican otros conductores tácticos, poniendo el foco en la necesidad de recuperar las divisiones inferiores como generadora de esos futbolistas que formatean identidad y pertenencia.

Algunos empresarios sostienen que el raquitismo del fútbol argentino radica en que "no hay plata", y que por ende los pocos jóvenes destacados "emigran rápidamente" casi sin rodaje.

En paralelo ciertos representantes consideran que las urgencias deportivas hacen que los técnicos no le den continuidad a los juveniles, quienes necesitan imperiosamente de ello para consolidarse en la primera división.

Mientras tanto los directivos, salvo los que conducen a los dos o tres clubes con poder de fuego financiero, presentan como grandes contrataciones a jugadores que en otra época no hubiesen adquirido semejante trascendencia. Incluso hechas con erogaciones desmedidas, en las que los montos no guardan proporción con los antecedentes del incorporado.

Menos competitivo

Y como la realidad es la convergencia de las partes, no hay dudas que todo lo testimoniado en el párrafo precedente no hace más que concluir en que el fútbol argentino fue perdiendo competitividad, al extremo que una contratación menor se la anuncia en sociedad como rutilante.

Los habitantes del negocio futbolístico dan cuenta por separado de un diagnóstico idéntico. Ellos sostienen que la Argentina ya no es proveedora de los clubes de élite, que pueden abastecer a mercados emergentes o a clubes que conforman las segundas y terceras líneas del fútbol europeo, a tal punto que en determinadas ocasiones "hacen inversiones de bajo riesgo, como apuestas financieras, adquiriendo futbolistas en tres o cuatro millones de euros, quienes con poco recorrido en nuestro país pueden alcanzar un determinado nivel. Sin embargo son más los que luego deambulan por diferentes clubes, incluso del ascenso, para después regresar al poco tiempo porque no se adaptaron", cuenta un influyente empresario del sector.

Y destacan que en esta nueva configuración del fútbol local, donde se replica la desigualdad europea en la que tres o cuatro clubes se hacen dueños, compran adentro y en países adyacentes para luego exportar a mercados superiores.

No obstante, la pobreza del fútbol argentino también involucra a estos clubes poderosos de cabotaje, ya que en los últimos días un intermediario recibió el encargo desde el Viejo Continente de la búsqueda de un jugador con determinadas características y exigencias, y por el que estaban dispuestos a pagar entre 10 y 12 millones de euros, sin embargo el pedido resultó imposible de satisfacer porque en esa función no hay en el país un futbolista que cumpla con los requisitos y que justifique el desembolso de esa cifra.

Entonces este mercado de pases representa de manera fidedigna la crisis en la que está inmerso el fútbol argentino. En el que lo barato sale caro. Y la cantidad no tiene calidad.

Por eso nunca como en otras épocas se impone las frase populares que refleja la carencia: "Es lo que hay. Y lo que hay es poco y nada".

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