Ovación

El folclore del clásico en los muros

Cómo se viven y viralizan las cargadas futboleras previas y posteriores al clásico también en la virtualidad.

Sábado 25 de Julio de 2015

¿Se acuerda de cuando las cargadas previas y posteriores a los clásicos sólo se estampaban con un aerosol en las paredes? ¿O cuando salían brigadas futboleras a pegar afiches en las madrugadas para reírse del equipo contrario? Eso no dejó de suceder: hay mensajes festivos y algunos repudiables por su sentido amenazante (ver aparte). Pero acá se trata de analizar sólo el folclore de la redonda en sus nuevos formatos, esa burla a la que no escapa ningún equipo de fútbol del mundo y mucho menos los hinchas de Newell”s y Central ante el encuentro histórico que tiene en vela a la mayoría de la ciudad. Esas bromas, esas ironías, con las mismas ideas y creatividad, se viven y viralizan ahora, en segundos, más allá de Circunvalación y hasta confines increíbles a través de las redes sociales. En forma de fotos, videos y memes, hinchas de todas las edades y clases sociales disparan sus cargadas sólo apelando a un teclado y una computadora. Muros reales y muros virtuales: todos, copados por el fútbol.

   Dos especialistas en comunicación digital y audiovisual, Dardo Ceballos y Juan Mascardi, analizaron las cargadas tecnológicas. Ceballos, un devorador y analista de diarios web de todo el país, sostiene que la pasión de los hinchas hace tiempo comenzó a trasladarse a los muros virtuales y destaca que “no hay folclore futbolero como el rosarino”. Aseguró que cualquier nota que no tiene que ver con el fútbol, termina cosechando peleas entre leprosos y canallas.

   “Aquí la pasión futbolera está muy arraigada y la simbología por la que se cargan ambos equipos es muy clara: si se publica una nota sobre el clima, seguro alguien aprovechará la ocasión para dispararle a otro un «pecho frío» o si el tema es sobre salud o la respiración, por ejemplo, otro tirará un «sin aliento», ejemplificó Ceballos, quien agregó que la pelea incluso se profundiza ante cualquier tema —sea económico, político o religioso—, porque se dispara por los Nicks (nombres de fantasía) del lector que en general incluye los colores o referencias de Newell’s o Central. “En esos casos, los tres primeros comentarios de la nota pueden ser sobre el tema, pero luego comienza el cruce futbolero”.

   Para Mascardi, en las cargadas “no hay mudanza de muros” sino una “ecología nueva, con nuevas especies”, porque según dijo, “también hay expresiones que nacen en las redes y luego se mudan a las paredes: son nuevos formatos textuales e infinidad de prácticas innovadoras de producción, distribución y consumo de la información. Un big bang de nuevas experiencias de comunicación”. En este sentido, habla del graffiti y el cartel, como los recursos pre-web, y del meme como lo contemporáneo.

   “Hay que recordar que los primeros afiches, ante el superclásico River-Boca, eran incluso institucionales. Y el graffiti, que parece tan actual, ya se usaba en el imperio romano, con carácter satírico, crítico, urbano e ilegal, y también es político: basta recordar el «Perón vuelve» o el «Pocho vive». Eso perdura pero también aparece el meme, que deriva de mímesis o semejanza, y que en internet se usa para describir una idea o situación a manera de cómic, con todo tipo de construcción multimedia y se replica. Muestras hay a montones y ya hasta hay páginas especializadas en memes de fútbol o deportes (ver aparte)”.

Memes. Los memes pueden propagarse mediante hipervínculos, foros, imageboards, sitios web y cualquier otro difusor masivo como las redes sociales y al referirse a ellos, Ceballos destaca: “Hoy en día hasta son nota de diarios digitales, porque también difunden cultura. Antes la cargada era más trabajosa, había que salir a hacer la pintada, en cambio ahora en los muros virtuales se trata de ideas básicas acompañadas de diseño, replicadas muy rápidamente y que se pueden ver en pocos segundos, en un fragmento y hasta el infinito. Antes demorabas más en ver toda una jugada”.

   Algunos son ya clásicos, como los basados en Los Simpsons o el segmento de la película La Caída (sobre el final del Tercer Reich, cuando Hitler les habla a los generales en el búnker), luego hay otros más recientes como el Gif o Vine (microvideos con imágenes en secuencia de pocos segundos).

   “Un Vine que se vio mucho fue el de la gambeta de Messi, jugando para el Barsa, contra el defensor del Bayer Munich Jérôme Agyenim Boateng”; ejemplificó Ceballos y se refirió así al amague fenomenal de La Pulga que dejó desparramado en el área al campeón del mundo con Alemania. La imagen se multiplicó en forma de memes y tuits al instante, y hasta se amplió con bromas: en una, por ejemplo, se lo ve a Boateng cayendo a un pozo, tras la jugada. Toda la tecnología, todas las pantallas, puestas en función de la creatividad y la cargada, pero también en ver una y mil veces una escena futbolera que fascina. Y los rosarinos hacen uso y abuso de ello.

   “Esta es una ciudad intervenida por la estética futbolera: la imagen de Fontanarrosa, para unos, o del Loco Bielsa, para otros, no menguó a partir del crecimiento de los mensajes en las redes. El fútbol en materia de lenguajes, es un multimedia, nacional y popular”, concluyó Mascardi.

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