Pandemia

El ex Universitario Leo Del Palacio cuenta lo que vivió en Italia durante la cuarentena

Juega en Villafranca Di Verona y la situación que atravesó por el coronavirus hasta lo movilizó a ofrecerse como médico voluntario

Martes 26 de Mayo de 2020

Para cuando la pandemia Covid-19 estallaba en Europa y hacía estragos en países como Italia, miles de argentinos entraron en pánico e hicieron lo imposible por volver rápido a sus casas. Pero Leo Del Palacio, no. Este rosarino por adopción, que llegó de Chaco a los 17 años y que creció deportivamente en el club Universitario, se quedó en Italia. Y desde allá, desde Villafranca Di Verona, la ciudad que queda a nueve minutos en tren de la población de Verona, donde vive la historia de Romeo y Julieta más que en ningún otro lado, afrontó la cuarentena de 56 días por el coronavirus que lo movilizó incluso a ofrecerse como médico voluntario en esa zona a la que llegaban pacientes desde Lombardía. Finalmente no entró como tal al hospital en el que quería trabajar, pero aprendió como pocos. Es que al tiempo del confinamiento también lo combatió informándose sobre la enfermedad. Leo es médico recibido el año pasado en la Universidad Nacional de Rosario y un excelente jugador de hockey, lo que le valió en su momento la convocatoria al seleccionado nacional y que encontró en el Viejo Continente la posibilidad de crecer al tiempo que con su capacidad puede potenciar un deporte en un país que no es fuerte con el palo y la bocha. A algunos días de la apertura de la cuarentena contó qué fue lo primero que hizo: “Salí a correr, a sentir la libertad”, dijo. Y detalló cómo es allá la vuelta paulatina a la actividad física. Reparó también en otra visión más humana: “Soy de los que creen que este virus nos vino a dejar algo, a hacernos mejores personas”.

   Leo Del Palacio salió de Argentina a fines de febrero y algo le llamó la atención. Poco se sabía del Covid-19 por este lado del mundo, pero empezaba a acercarse. Sin embargo, no había controles en los aeropuertos. En este sentido contó que algunos de sus amigos se reían porque iba con barbijo, pese a que la Organización Mundial de la Salud no había oficializado el uso obligatorio. Tuvo otra mirada y le fue bien. Llegó a Villafranca Di Verona, se tomó un micro para ir a conocer Alemania y volvió enseguida al club que es homónimo a la ciudad y empezó a entrenar. En breve se desmoronó todo. “Igual, al principio no tomábamos la verdadera dimensión pese a lo que te digo, de hecho la gente en la primera y segunda semana aún salía, no te quedaba muy en claro qué podías hacer, hasta que cercaron las plazas y los parques, cerraron casi todo y los medios empezaron a transmitir las muertes”, relató.

   Los primeros días de encierro fueron los más duros psicológicamente: “Es que la ansiedad y la incertidumbre te matan, hacés hipótesis pero no sabés qué va a pasar. En nuestro caso, que vinimos a jugar al hockey, tampoco sabíamos si iba a seguir el torneo (disputa la A2 de una liga en la que hay que viajar por todo el país), si te van a pagar o si vas a poder volver a Argentina. El club incluso nos dijo que teníamos vía libre si no queríamos seguir. En realidad nadie sabe qué va a pasar. Ahí relajamos, planeamos actividades por día y pese a que todo se te altera, como el sueño y el descanso, la fuimos llevando”.

Leo habla en plural porque parte de este tiempo lo vivió con Pablo, otro jugador argentino, pero que volvió a Río Negro en uno de los vuelos de repatriación. En la casa que les dio el club, con lugar para cuatro, quedó solo. Y a un metro de distancia de su puerta, en el segundo piso del edificio, vive un vecino al que se llevaron por coronavirus. Es sólo cuestión de abrir la puerta y dar un paso para verse las caras con claridad: “La verdad es que en ningún momento lo viví con miedo, aunque obviamente tomás las precauciones y en algún momento te perseguís. Con mi vecino compartimos la misma escalera, por ejemplo, y un par de semanas antes de que se lo llevaran estuvimos charlando. Pero no, miedo no tuve”, contó.

"La verdad es que en ningún momento lo viví con miedo, aunque obviamente tomás las precauciones y en algún momento te perseguís"

   Dos cosas marcan que este defensor de 28 años no miente: la primera es que, mientras miles prefieren no ver las noticias del Covid-19, él se las devora. Aunque también lo atribuye a la condición de médico y a las ganas de seguir los avances a cada momento. Y la otra es que se ofreció como voluntario en el hospital de Villafranca para atender pacientes derivados de otras ciudades del norte: “Sí, me anoté, pero como no tengo ciudadanía ni matrícula para trabajar acá no me llamaron, quería ayudar. Acá (la región) el Véneto está pegado a Lombardía, que fue la más afectada, entonces cuando se saturó empezaron a trasladar pacientes. El hospital que tengo a una cuadra se volvió de atención exclusiva para los contagiados con coronavirus”.

Hace algo más de una semana, Italia, el centro de la pandemia en Europa, anunció la apertura total (hubo una fase previa) de la cuarentena. ¿Qué fue lo primero que sintió o quiso hacer Leo Del Palacio? “Salí sin culpa”, rió. “Porque si bien antes iba al súper estaba como atento a la policía, al barbijo. Te perseguís. Salir así, libre, es una sensación extraña. ¿Lo primero que hice? Salí a correr, a sentir la libertad”. En este sentido, la nueva normalidad tiene un valor extra, el de valorar, justamente. “Antes iba y venía, lo que pasaba alrededor mucho no me importaba, ahora me doy cuenta de que observo, miro a la gente que se sienta en un bar a tomar algo o se para en una vidriera”.

   Con la apertura de actividades, este rosarino de corazón que atraviesa la segunda temporada en Villafranca Di Verona, el club en el que en los últimos partidos lo pusieron de capitán, pudo volver también al gimnasio, aunque contó que todo es con mucho protocolo: “Cada tres aparatos tenés que desinfectar, tenés alcohol, hay que usar barbijo y cambiarse las zapatillas al entrar. El uso de los vestuarios está prohibido”. El club aún no reabrió pero la práctica estará al caer: “Hace unos días nos mandaron los protocolos para arrancar a entrenar, muestra cómo utilizar los espacios, los metros por jugador, sectoriza la cancha y serán ejercicios sin contacto. Todo nuevo”, detalló. Por estos días el hockey italiano espera a la federación para conocer detalles del inicio de la nueva temporada (en septiembre). Si bien tanto la A1 y A2 del torneo se juegan en todo el país, analizan regionalizarlo.

A la distancia, con la experiencia a cuestas, pero tranquilo, con el mismo temple y mesura que muestra cuando juega, Leo también se refirió a las medidas tomadas en Argentina y a la cuarentena que ya roza los 70 días: “Si bien creo que se tomaron medidas a tiempo, hasta que no haya vacunas no habrá una prevención total de la enfermedad y entonces hay que aprender a ser responsable individualmente y controlarse para llegar a una fase de convivencia con el virus. Es simplemente por el hecho de que no se puede sostener una cuarentena prolongada en el tiempo hasta que haya una vacuna. Lo de Argentina estuvo bien, al inicio y con lo que se lleva, dio tiempo para preparase para el famoso pico de contagios y para que las provincias pudieran adecuarse. Tener identificados a los focos es otro punto a favor”.

   En Italia, donde va llegando el verano, está atardeciendo pero el sol aún se cuela por el techo retráctil de la casa en la que vive Leo, mientras termina la videollamada también termina una taza de té. Queda el lugar para la reflexión y la despedida: “Antes que nada creo que esto nos sirvió mucho para tomar conciencia en que el cuidado y la responsabilidad de uno es fundamental para cuidar al otro y lo que quiero y pienso es que esto se sostenga en el tiempo, más allá de que aparezca una vacuna o no. En realidad soy de los que creen que este virus nos vino a dejar algo, a hacernos mejores personas, a pensar más en el otro, nos enseñó un poco eso. Si yo no uso barbijo y no me cuido, mi salud puede peligrar, pero también la del otro. Espero que nos dé esa enseñanza aunque volvamos a la vida habitual”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario