Ovación

El ex Newell's Coty Fernández es el nuevo zar rosarino

El ex defensor leproso Leandro Fernández, elegido como uno de los 11 mejores capitanes de la historia de Dinamo Moscú. "Cuando me lo dijeron me temblaron las piernas", le dijo Coty a Ovación.

Domingo 11 de Agosto de 2019

Forjó casi toda su extensa carrera en la lejana Rusia. Su estadía se prolongó durante ocho años y medio. Leandro Fernández se fue erigiendo en uno de los íconos de Dinamo sin darse cuenta. Cómo habrá sido de firme su paso por Moscú que dejó una huella indeleble en la institución más antigua del país. “El pasado 21 de julio fui elegido junto a otros diez ex jugadores como los mejores capitanes de la historia del club”, exclama el Coty en el albor del diálogo con Ovación. “Pensé que sólo había invitado para el estreno oficial del estadio. Pero antes de salir a la cancha nos dijeron que estábamos ahí porque éramos parte de las leyendas del club, que tiene a Lev Yashin como máximo emblema. Ahí me temblaron las piernas y hasta se me cayeron los mocos”, tiró el ex defensor campeón en Newell’s 2004 y en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. “Todavía no caigo de todo lo vivido”, destacó con sinceridad.

   “En mayo pasado me llamaron como a las 6.30 de mañana para avisarme que estaba invitado a la apertura oficial del nuevo estadio. Lo tomé como un gran gesto en aquel momento. Luego me comunicaron que por diversos temas se postergaba para julio. Lo viví como algo normal así que cuando viajamos con mi familia no imaginaba todo lo que venía después”, comienza relatando de manera cronológica Coty.

   “Estábamos disfrutando en la cancha junto a mi señora (Laura) y mis hijos (Delfina, Lola y Bruno). Incluso con un compañero australiano (Luke Wilkshire) y dos chicos más del club comenzamos a saludar a toda la gente del estadio como indicaba el protocolo. Hasta ahí todo normal, pese a que el público se mostraba muy efusivo. Sabía que había dejado un buen recuerdo pero no pensé que era para tanto, ja”, acota el ex defensor surgido del potrero de 1º de Mayo y formado hasta saltar al profesionalismo en Newell’s.

   Fernández comenta aún con cierta emoción lo vivido la pasada tarde del 21 de julio hasta que su voz amaga con quebrarse cuando lanza una confesión a cielo abierto. “Diez minutos antes de que comenzara el partido contra Rubin Kazan nos dieron a un grupo de personas que estábamos en el túnel, donde había personalidades de todas las generaciones del Dinamo, camisetas especiales. Y al toque nos informaron que estábamos ahí porque habíamos sido elegidos los mejores 11 capitanes de la historia del club. Que pasábamos a ser leyendas de la institución”, afirma ya en tono agudo.

   “En ese momento se me aflojaron todas las piernas. No comprendía nada. No podía salir a la cancha, es la verdad. Incluso le pregunté a una persona, «¿cómo que somos leyenda?» Me dijo, «sí, desde hoy forman parte de la leyenda de Dinamo», imaginate la emoción que me agarró. Cómo habré estado de nervioso que lo agarré a Kevin Kuranyi (alemán) y le decía mirá dónde estamos. El tampoco entendía nada. Sobre todo con la historia que tiene el club en Rusia, donde por supuesto que Lev Yashin es el máximo ídolo y la única figura indiscutida”, apuntó.

   Coty luego afirmó en medio del orgullo y la humildad que lo envuelve por naturaleza que “ese momento fue único. Me pasaron muchas cosas por la mente en un segundo. Desde mis comienzos en 1º de Mayo hasta hacer dedo para poder ir a entrenar a las inferiores de Newell’s cuando mi viejo no podía llevarme. También todo el esfuerzo que uno hizo y saber valorar los consejos que muchísima gente siempre me dio. Por ahí todos ven al jugador ganar un premio o salir campeón, pero detrás de cada uno hay historias que no se cuentan o nadie las ve”, exclama con nostalgia y una dosis de realidad tremenda.

   “Salimos a la cancha y nos paramos en fila horizontal. Estábamos formados como si fuéramos a jugar. Fueron llamando de a uno y el estadio se caía de los aplausos. Me tocó pasar al frente en segundo lugar......”, desliza Leandro antes de hacer una pausa, tomar una bocanada de aire y seguir con el relato. “Miré a los cuatro lados y luego fijé la vista hacia la platea donde estaba mi familia. Me acordé de cuando a los 23 años nos fuimos con Laura y luego tuvimos a Delfi, quien de bebé iba a la cancha y se aguantaba toda la nieve. Hicimos mucho sacrificio con la familia. No todo es como muchas veces se ve desde afuera”, reflexiona el ex defensor. “No dudé tampoco en mandar algunos mensajes a algunas personas que me ayudaron a lo largo de mi carrera. En especial al grupo de la categoría 83, que sin ellos tampoco podría haber logrado nada. Todos me fueron dejando algo”, afirma.

   El ex futbolista también sostuvo que “cuando legué al estadio mucha gente se alegró de verme otra vez. Y pensar que hace cinco años dejé Rusia. Me pedían fotos y autógrafos chicos que, te juro, no creo que me hayan visto defender la camiseta de Dinamo. Pero bueno, aproveché ese momento porque son cosas que a uno lo llena a nivel interno”, comenta.

   “Pensar que el último contacto que había tenido con el club fue a mediados de 2016, que fue cuando descendió. Llamé enseguida y le dije a los directivos qué necesitaban. Me ofrecí para dar una mano a lo inmediato desde el lugar que ellos consideraran. Hice lo mismo que en Newell’s en su momento. Sentía que debía estar porque aún estaba jugando”, afirma Coty con seguridad. “Y se ve que la gente se enteró luego de mi gesto, porque cuando llegué muchos me lo remarcaron. Pero lo había hecho porque me salió del corazón. Jugué ocho años y medio en Dinamo. Cómo me iba a borrar. Imposible. Y eso que no gané ningún título en la liga rusa. Pero hay cosas que son más importantes. Es como me comentó el otro día un kinesiólogo amigo (Luis Craft), lo que me pasó es como una caricia al alma”.

   Fernández siempre comulgó un bajo perfil. “Cuando pasan estos tipos de cosas te das cuenta que no hace falta ganar títulos cosas para que la gente que te demuestre cariño. Y máxime aún en mi caso, que soy extranjero. El grueso eran rusos y de todas las épocas que dejaron una marca. Cómo no voy a disfrutar de lo que pasó. Es más, todavía no caigo del todo, esa es la verdad”, destaca.

   “Me quedé unos días más luego de los festejos. Fui al predio donde entrena Dinamo, comí con el plantel y hasta en broma les decía, desde ahora no soy Coty, soy Leyenda, ja. Y todo eso es como que ayudó a recargar energía. Lo que pasó es invaluable y gratificante en todos los aspectos de la vida”, remarcó.

   A la hora de hacer un repaso de su carrera y los logros obtenidos, Coty se planta y deja una frase que lo grafica de cuerpo entero. “Para mí lo más importante es que cuando me cruzo con un ex compañero y habla bien de mí, eso no tiene precio. La persona siempre está por encima de todo. Incluso siempre remarco que el premio más importante de mi carrera no fueron los dos títulos que gané con la selección en Atenas y con Newell’s, sino las tres veces que me eligieron como mejor compañero en los diferentes planteles. Eso no tiene realmente precio. Es como esto que acaba de suceder en Rusia. No fueron los más de 300 partidos, sino que se hayan acordado de uno”, cerró este rosarino que se erigió en una de las 11 leyendas de Dinamo.

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