Ovación

El espectáculo lo dieron los pilotos locales en la telonera

La cita previa fue lo más jugoso en el Fangio. El bermudense Mauricio Chiaverano pudo ganar y la de Armstrong Violeta Pernice luchó y fue 7ª.

Lunes 17 de Marzo de 2014

La categoría espectáculo, como así se promociona, fue tal sólo en la telonera. Primero, porque los que se acercaron en la mañana de ayer al Fangio sólo tenían para identificarse con representantes locales ahí, con Mauricio Chiaverano y Violeta Pernice. Luego, porque en el Top Race Series estuvo la emoción, ya que la final de la mayor ofreció pocas alternativas. Y finalmente, porque el TRV6 ofrece pocos nombres convocantes y su parque no es auspicioso. Pero igual, el público en general disfrutó, si bien tanto al TR como al mismo autódromo local les quede mucho por hacer.

El automovilismo, sobre todo el nacional, necesita de referentes y el Top Race tiene pocos y con un parque raleado. Lo llamativo es que la categoría ofrece premios jugosos, pero hasta el momento los 19 máquinas en la mayor y en la telonera no conforman un combo seductor, aunque en pista todo el mundo se la juega y hay sobrepasos, aún en circuitos tan chicos y tortuosos como el rosarino. Y la telonera TR Series hizo punta, con toques y abandonos, y un triunfo que se le negó a uno de los pilotos locales, Chiaverano, y una gran remontada de la otra, Pernice, que fue 7ª tras padecer mucho.

Sólo 9 autos llegaron al final. Y el de Capitán Bermúdez pudo ganar cuando lideró a media carrera y se veía que nadie podría pelearlo. Pero se quedó sin tracción por la rotura de la caja y desertó en la vuelta 16 luego de que los que lo precedían quedaran fuera: Gastón Billieres y Fabián Flaqué.

Fue Billieres el que dio el primer golpe, saltando del 4º lugar de la grilla a la punta que conservó bien 10 vueltas, hasta que el sanjuanino perdió los estribos y lo mandó afuera. Su desazón se prolongó en boxes, adonde llegó descompensado y debió recuperarse en una ambulancia. A Chiaverano le avisaron entonces que vendría la sanción y así fue: bandera negra a Flaqué y camino despejado, que duró un par de giros. Una pena.

Así, la punta le quedó servida a Guarnaccia, amenazado al final por Henry Martin, hasta que hizo un trompo solo en su afán de superarlo. Pensar que fue el campeón el que el sábado fue penalizado por sacar de pista a Pernice y partió detrás de ella. Pero la de Armstrong se enredó en el pelotón de la largada y varios giros después fue Pires el que la sacó con un toque.

Le costó mucho volver porque el Cruze se apagó y a partir de ahí hizo una remontada feroz, no sin soportar humo que empezó a entrarle al cockpit durante las últimas vueltas. El 7º puesto fue un gran premio al cabo, tras una carrera que, para el público rosarino, fue el mejor espectáculo.

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