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El entrenador que tuvo Covid-19 tras competir en España

Gonzalo Alcaraz, del equipo de tenis de mesa, dijo cómo transitó la enfermedad que cree se contagió en un torneo. "Psicológicamente te rompe más el aislamiento"

Viernes 22 de Mayo de 2020

“No, no es un karma, no me molesta hablar de esto en absoluto”. Casi como si estuviera pronunciando su nombre propio. Así, con esa soltura y esa convicción se presenta Gonzalo Alcaraz cuando se le pregunta de este lado de la línea si no le molestaría hablar de su experiencia con el Covid-19. Fue positivo a principios de marzo tras venir de Europa y ahora, recuperado, no repara en el miedo sino en la conciencia. El entrenador de la selección argentina de tenis de mesa adaptado, de 26 años, cree que se contagió en el torneo que se disputó cerca de Barcelona por esa fecha y al que fue a participar con sus dirigidos. Aunque en ese viaje también pisó seis veces los aeropuertos y en ninguno le hicieron controles. Paradójicamente, en ese mismo vuelo que trajo a Gonzalo vía París venía el dueto rosarino de nado sincronizado, Camila Arregui y Trinidad López, quienes junto a su equipo también volaron a la capital francesa a competir por Argentina, aunque el torneo de las chicas se suspendió. Zafaron. Es ahora, en una pausa de los entrenamientos virtuales, que Gonzalo, nacido en Capital Federal, desanda esa breve pero intensa historia. Sin dramatismos. Con sapiencia: “Hay que tener conciencia de que por más que no sea un conocido mío (el que lo tiene) esto existe, es real, pasa en todo el mundo y se puede complicar mucho realmente”, dice. Y pese a reconocer que no llegó a sentir miedo, remarca: “Psicológicamente te rompe más el aislamiento en sí que el temor a lo que te pueda pasar”.

¿Qué pasó?

Fuimos a España con la selección, a uno de los últimos torneos internacionales que otorgaba puntaje para clasificar a los Juegos de Tokio (olímpicos y paralímpicos postergados para 2021, por la pandemia), lo jugamos, volvimos, y no tuve nada raro hasta tres días después. Lo que sí, en ese momento prácticamente no había recaudos porque pasamos por tres aeropuertos y no nos hicieron ningún control. Recién estaba empezando esto de la pandemia por acá, no había controles. Ezeiza-París-Barcelona, dos veces y nada.

¿Cómo fue?

Llegué un martes, ya estaba dispuesto el aislamiento obligatorio para las personas que venían del exterior, así que me quedé en casa y estuve impecable hasta el viernes. El viernes me levanté con tos y mucho dolor de cabeza y a la noche ya mucha fiebre, llegué a la clínica con 39.5, subió mucho en muy poco tiempo. Llamé durante todo el día a los números que hay que llamar ante la sospecha de casos y no tuve respuesta ni de esos números ni de la prepaga. Encima la gente se había empezado a perseguir, estaba todo colapsado. Terminé yendo a una clínica cerca de casa (San Juan de Dios en Ramos Mejía), conocía gente ahí y apenas llegué me aislaron.

No es un karma, no me molesta hablar de esto en absoluto

¿Enseguida pensaste en que podía ser eso?

Sí, ya había bastantes casos en España, de hecho en la semana en la que nosotros estuvimos se multiplicaron un montón, no había restricción ni de cuarentena ni de ningún tipo. La verdad es que me daba igual lo que fuera, lo único que quería en ese momento era recuperarme. Mal, realmente mal, estuve ese fin de semana solo, bastante molesto, pero ya a partir del lunes me sentí bien, los síntomas iban disminuyendo. Estuve nueve días internado.

Algunos comparan los síntomas con una gripe fuerte

Lo más marcado y diferente es que perdés el gusto. En la clínica no te das cuenta porque te traen la comida y no esperás que tenga gusto, pero de pronto cuando vine a mi casa y comí algo que comía habitualmente sin sentirle el gusto me cayó la ficha de lo que me había pasado. No sentí el gusto hasta casi un mes después de que lo tuve. El alta definitiva me la dieron recién a principios de abril. Sé que tengo anticuerpos porque doné sangre para los estudios y me dijeron que encontraron anticuerpos para el Covid-19 pero eso no me asegura inmunidad.

¿Cuál fue la sensación desde lo emocional?

Psicológicamente te rompe más el aislamiento en sí que el temor a lo que te pueda pasar. En ningún momento dije "che, de esto me puedo morir", porque la verdad es que nunca se me cruzó por la cabeza. De chico he tenido cosas fuertes y graves y la verdad es que no sentí de cerca esa sensación de muerte. Sí me quemó un poco la cabeza estar nueve días en la clínica, no podía recibir visitas, no podía ver a nadie, después durante otros 20 seguí aislado en casa. Entonces, ese mix con todos los vaivenes en la cabeza fue heavy.

¿La condición de deportista jugó a favor desde lo psicológico?

Si, tenía muy en claro de que de esto iba a salir, pero de a ratos tenés esos ataques de soledad. O de pensar en todo lo que pasaste de golpe, más allá de que el resto de la gente está o te apoya. El hecho de afrontarlo solo siempre te pega un poquito.

¿Cuántos argentinos fueron al torneo?

En la delegación éramos 10, pero el único confirmado fui yo.

¿Te cuestionaste haber ido?

La verdad es que ese cuestionamiento no me sumaba nada porque era algo que no podía revertir, no podía volver para atrás, no tenía sentido hacerme problema por algo que ya no podía cambiar.

¿Y en la previa?

(Suspira) En la previa nadie sabía nada. Era una gripe más...

¿El clasificatorio al que viajaron fue muy concurrido y quizás te contagiaste allí?

Hubo mucha gente y mucha de Asia. Y sí, era un torneo concurrido. No te digo de miles de personas pero sí. Se hizo en Playa de Aro, a 100 kilómetros de Barcelona.

Recuperado, ¿en qué pensás?

Por suerte desde que me internaron vi muy poco las noticias, aprendí a no ver la televisión, literalmente. Se dice de todo, en ese momento se hablaban cosas que ni se sabían y no tenía sentido. Los que realmente saben de esto son los médicos, al menos los que estaban con mi caso... Me encontraba rodeado por un plantel del que no tengo nada que objetar, no tengo más que agradecer, tanto a la parte de la clínica como del Cenard (la infectóloga Viviana Gallego).

¿Por haberlo vivido, qué se puede decir a aquellos que no aguantan más la cuarentena o ni siquiera creen?

No me parece que mi opinión sea calificada para determinar si algo está bien o mal, particularmente porque no soy psicólogo ni médico. Simplemente puedo decir que no está nada bueno, que es entendible, pero hay que tratar de transitarlo lo mejor posible. Quizás habría que concientizarse un poco más allá del ‘si me contagio no pasa nada’. Porque cuando conocidos míos de golpe se enteraron de que yo tenía o mismo gente que creía que esto era una pelotudez dijo ’che, pará, no es tan así’. Hay gente que dice ‘no conozco ni un caso’. Cuando te toca de cerca de golpe regulás. Hay que tener esa conciencia tal vez, de que por más que no sea un conocido mío esto existe, es real, pasa en todo el mundo y se puede complicar mucho realmente.

¿Tuviste miedo?

No.

Por suerte desde que me internaron vi muy poco las noticias, aprendí a no ver la televisión

¿Hay caza de brujas cuando alguien contrae el virus?

Sí, pero de hecho... Mirá, a mí me dijeron "tenés el alta pero fijate cómo te volvés a tu casa". A cualquiera que le hubiera dicho "soy coronavirus positivo, ¿me podés venir a buscar y llevar a mi casa?", la verdad es que me hubiera dicho que no. Pero por suerte, por el contrario, tuve a mucha gente que me ayudó para que pudiera volver a mi casa, desde un amigo que vino y me desinfectó todo el departamento y me fue a buscar a la clínica, hasta la gente que me hacía las compras y me las dejaba en la puerta.

Te tocó un buen edificio.

(Risas) Por suerte tengo muy buenos amigos y también la vida me acercó a gente muy buena. Lo pude transitar bastante bien.

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