Ovación

El empate fue el mejor aliado para el operativo de seguridad

El 0 a 0 hizo que los ánimos no se alteraran en un clásico que sí tuvo una previa caliente. El ministro Pulalro aclaró que en la cocnentración de Newell's había un móvil policial y que quienes ingresaron lo hicieron con consentimiento.

Lunes 25 de Abril de 2016

Para las deficiencias que existieron en la previa en el rubro seguridad, el empate les vino como anillo al dedo a quienes diagramaron un operativo que, al menos en el estadio, no tuvo sobresaltos, ayudado desde hace años, claro, por la ausencia de hinchas visitantes. El público rojinegro ingresó sin mayores inconvenientes, con orden, y se retiró rápido, sin la necesidad de quedarse en el estadio festejando un triunfo ni lamentando una derrota que, por algunas cosas vividas en los días previos, pudo haber desembocado en algún que otro contratiempo para los futbolistas rojinegros, quienes habían recibido aprietes en la concentración en la tarde-noche del viernes en Ricardone (unos 30 hinchas ingresaron a los gritos y varios de ellos portando armas de fuego), algo que para los responsables de la seguridad de la provincia no existió (aunque con otra intención eso motivó un pedido del gobierno nacional, a través del Ministerio de Seguridad, hacia su par provincial para suspender el partido o que se juegue a puertas cerradas). Igual no siempre resulta esto de querer tapar el sol con las manos. 

Todo esto fue lo que puso el clásico en el ojo de la tormenta, más allá de los innumerables recaudos que se toman, que en esta ocasión fallaron en la previa. De todas formas, lo concerniente al operativo en el estadio propiamente dicho tuvo un saldo positivo, teniendo en cuenta que antes del encuentro se incautaron alrededor de 50 bombas de humo y que dentro de la cancha no hubo pirotecnia. 
 
A las 12.25 el interno 4254 de Empresa Argentina que trasladó al plantel de Rosario Central se estacionó en la puerta del vestuario visitante bajo una fuerte custodia policial y allí estaban esperando el ministro de Seguridad de la provincia, Maximiliano Pullaro, y el coordinador de Seguridad en Competencias Deportivas y Espectáculos Masivos de la zona sur provincial, Diego Maio. 
 
Un arribo en calma. Cinco minutos más tarde el interno 3134 de Chevallier hacía lo propio con la delegación leprosa. Adentro del estadio todo transcurrió por los carriles normales. Sí hubo un par de piedrazos que se estrellaron en los vidrios de la cabina donde estaban los dirigentes canallas, pero la cosa no pasó a mayores. 
Después, el resultado hizo su parte. El empate hizo que los hinchas rojinegros dejaran el Coloso rápidamente y en forma ordenada. Cuando eso ya había ocurrido Maio fue consultado por Ovación sobre el balance que habían hecho sobre los alcances del operativo, pero, llamativamente, la respuesta que apareció fue la de “hablemos sólo del resultado”.
 
Minutos más tarde, Pullaro sí se expresó, aunque reforzando las declaraciones, desacertadas por cierto, que había vertido públicamente antes del partido sobre los incidentes ocurridos en la concentración leprosa. Adujo que "no vale la pena hablar de algo que ya pasó y que fueron cosas menores”. En el pospartido señaló: “Nosotros
teníamos un móvil en ese lugar, pero no tenemos la misma información que salió en los medios. Son cuestiones de las que nosotros no tenemos que dar explicación porque tuvimos la custodia tal cual había sido establecida y acordada. Generalmente ingresan personas, con el consentimiento de quienes los autorizan. No hubo ningún tipo de conflicto con el ingreso de estos hinchas”. 
 
“Nosotros nos preparamos para el empate, para que gane el local o que pierda. Creemos que los ánimos estuvieron más calmados por cómo se dio el partido, pero no deberíamos estar discutiendo esto. Rosario tiene que ser un buen ejemplo y hoy, gracias a cómo trabajó la policía, además de ambas dirigencias, que coordinaron y trabajaron junto a nosotros”, sentenció el ministro de Seguridad santafesino. 

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