Ovación

El empate en Córdoba y los resultados de ayer alargaron la distancia entre Central y la promoción

Ningún análisis requería de tanta fineza para advertir que el punto logrado el sábado frente a Instituto era insignificante, que no alcanzaba a cubrir las expectativas con las que el equipo canalla...

Lunes 09 de Mayo de 2011

Ningún análisis requería de tanta fineza para advertir que el punto logrado el sábado frente a Instituto era insignificante, que no alcanzaba a cubrir las expectativas con las que el equipo canalla había viajado a la Docta. Más allá de lo que Atlético Tucumán y Gimnasia de Jujuy pudieran realizar ayer en sus respectivos encuentros. Pero encima eso. Tucumanos y jujeños cumplieron con su parte ante San Martín de Tucumán y Almirante Brown, respectivamente, y agravaron el cuadro de situación, ya que quedaron seis puntos arriba.

  Parece reiterativo, tedioso y hasta humillante para los hinchas de Central tener que hablar fecha a fecha de la forma en la que se va dilapidando la chance de alcanzar un puesto en la promoción. Más aún cuando las buenas noticias suelen escasear. Hasta aquí el remedio a la enfermedad que padece el equipo lejos está de aparecer. No sólo eso, sino que tiende a agravarse.
  Si bien la ilusión es lo último que se pierde, hay muchos canallas que vienen haciéndose la idea de que jugar la promoción resultará prácticamente imposible. Y por ahora no queda otra que caer en el lugar común de citar a la matemática, que sigue otorgando chances.
  Lo de la mediocridad del torneo es una constante, de hecho hay muchos otros equipos tan irregularidades como Central, pero cuando los márgenes se achican hay otros que rinden en relación a sus obligaciones. Sin ir más lejos, los dos (San Martín de San Juan y Atlético Tucumán) que hoy están accediendo a la promoción ganaron. Lo mismo corre para Gimnasia de Jujuy, que comparte la línea de los tucumanos.

  Con esto, cuánta relevancia cobran las palabras de Omar Zarif después del partido con La Gloria. “Debemos ganar como mínimo cinco partidos, no nos alcanza con los tres de local. Creo que contra Atlético Tucumán es la última chance que tenemos”, tiró el Turco aún con las pulsaciones en un nivel elevado. Nada más cercano a la realidad.
  Es ahí donde la cuesta arriba se muestra tal cual es. Si hasta aquí el equipo canalla, en lo que va del torneo, ganó sólo dos veces dos partidos seguidos, ¿cómo hará para llevar a la práctica lo que Zarif marcó como objetivo? A priori, es improbable.

  El problema es que la proyección ya no depende exclusivamente de Central, porque el quedo pronunciado en estas últimas dos fechas hizo que muchos otros equipos se metieran en la pelea, lo que no hizo otra cosa que agregar palos en la rueda.
  Aquella frase de Héctor Rivoira de que “el rival de Central es Central mismo” nunca perdió vigencia. Pero hoy con solucionar ese problema no alcanza.
  Saber mantener la calma para pelear hasta lo último sin dudas es lo más aconsejable. La misma calma que deberá aflorar si los números finalmente terminan actuando como verdugo del equipo canalla.

  Dentro de cinco días se hablará nuevamente de una final, de un antes y un después, de la promoción sí o la promoción no. Pero será un capítulo más de esta novela macabra que está protagonizando el canalla. Porque después de lo que fue el empate en Alta Córdoba el camino parece tener una hoja de ruta ya bien definida, que hoy no es la deseada.

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