Ovación

El dueño del medio

Central se paró con autoridad en la mitad de la cancha, donde prevaleció con su presión, sobre todo en el primer tiempo

Lunes 11 de Diciembre de 2017

En lo ofensivo

A Central le ocurrió una situación similar a la de ayer en la victoria sobre Boca. El hecho de haber abierto el partido en la primera pelota parada, con el gran córner del Colorado Gil desde la izquierda y el soberbio cabezazo del Chaqueño Herrera, lo condicionó, en forma inconsciente y hasta consciente -el porcentaje queda a elección del lector- a pensar más en defender la victoria que en buscar los caminos hacia el arco de Pocrjnic, que por momentos le quedaba tan lejos como el final del partido.
   Entonces, el armado del juego en el mediocampo, establecido como una bandera de los equipos de Leo Fernández, ayer apareció a cuentagotas, sobre todo cuando la pelota pasó por los pies del Pachi Carrizo, quien se erigió en la segunda figura de la cancha luego de Germán Herrera por su capacidad para leer el juego y utilizar la gambeta como un recurso en función del equipo, como en el final del primer tiempo, cuando gambeteó a Torres y a San Román por la izquierda y continuó la jugada con un magistral caño a Sills.


resumen


   El armado de juego canalla se basó en forzar el error rival en la salida, como en la mayor parte del primer tiempo, con la conmovedora presión que ejercieron sus delanteros Germán Herrera y Marco Ruben, al extremo que el primero salió lesionado en el complemento y el referente de Fray Luis Beltán jugó hasta el final con elocuentes signos de agotamiento.
   La otra base del armado consistió en el tándem que formaron Ferrari y el uruguayo Camacho por la derecha, donde ganaron con asiduidad en el primer tiempo, lapso en el que contaron con las generosas licencias de Ferroni y Figueroa, pero que Central no aprovechó como para volcar el juego y profundizarlo por el sector más débil del rival.
   Y si en el primer tiempo Central se dejó tentar con la propuesta de defenderse y abrazarse al resultado, en el complemento por momentos sacó la pelota de cualquier forma, sin miramientos, y fueron esporádicas las ocasiones en las que intentó jugar por abajo, con triangulaciones hacia los incisivos desbordes y enganches de Carrizo, quien fue reemplazado en el final, aunque no era el único exhausto. Y con él se fueron, en suma, una figura de la cancha y el jugador más claro de Central con la pelota.

En lo defensivo

Central ganó el clásico en gran parte por su actitud de pararse en el medio con autoridad para recuperar la pelota e intentar asistir a sus volantes ofensivos y delanteros. Quizá en la decisión de plantarse como equipo hayan influido la experiencia de varios jugadores, pero a la hora de recuperar la pelota en el mediocampo sobresalieron Maximiliano González -a la sazón, el más joven de los titulares-, y el Colorado Gil, uno de los debutantes locales en el clásico y a quien durante varios partidos había hinchas que insultaban en colores, con la intemperancia que gobierna al fútbol en la pampa gringa.
   Hubo una jugada en el final del primer tiempo que pintó de cuerpo entero la actitud con la que jugaron el clásico los jugadores de Central. Antes del epílogo, quedó una pelota dividida en el aire, en la mitad del campo del lado de Newell's, entre el volante central Braian Rivero y su homólogo canalla Maximiliano González. El pibe de Central picó hacia la pelota, saltó y la ganó, en un notable anticipo ofensivo de cabeza.
   Como contra Boca y durante varios pasajes del partido contra Talleres, Maxi González se adueñó del mediocampo como hacía el Cuis Daniele -ahora ayudante de campo de Leo Fernández- hace 20 años. Y eso que el número 5 de Central vio la tarjeta amarilla cuando apenas habían jugado 18 minutos del primer tiempo, cuando lo atendió al histriónico Brian Sarmiento sobre la derecha del mediocampo, en una jugada que lo obligó a jugar condicionado el resto del partido.
   El propio virtual nuevo entrenador de Central -uno de los grandes ganadores de la tarde soñada en el Gigante de Arroyito- reveló después del partido que "la idea era cortarles el circuito a Torres, Sarmiento y Figueroa con Leal, y en eso fue clave el trabajo del doble cinco que hicieron el Colo Gil, que hoy se reconcilió con la gente de Central, y de Maxi González. En un momento nos complicó Rivero, pero enseguida lo tapamos".
   En un planteo similar al que hizo el equipo contra Boca, cuando por momentos ejerció una presión más alta, Central ganó el duelo táctico en la mitad de la cancha durante el primer tiempo, y pudo aguantar los embates de Newell's en el complemento, con un buen partido del Colorado Gil sin la pelota, como cuando promediaba el segundo tiempo y llegó a cortar con lo justo un enganche del Rayo Fértoli, que había gambeteado a Ferrari. Claro que ese buen planteo táctico de Central en el primer tiempo también tuvo sus déficit en el complemento, sobre todo en los primeros minutos en los que el veloz volante ofensivo Joaquín Torres ganó por la derecha y cruzó un remate, en la segunda jugada clara de Newell's en el partido, después del cabezazo desviado de Bianchi en el primer tiempo.
   Empero, los muchachos de Leo Fernández aguantaron a pie y cabeza firme los embates visitantes. Como explicó el propio técnico canalla su idea de corazón y pases largos: "En tres partidos conseguimos el ideal del entrenador: convertir y que no nos conviertan. ¿Por qué le tenemos que regalar algo al rival si ellos no te regalan nada? Cuando podemos jugar, lo hacemos, pero cuando no, hay que saber defenderse".

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