Jueves 07 de Octubre de 2021
A principios de septiembre, Sofía Maccari, referente de Las Leonas y quizás una de las jugadoras más queridas por la gente sufrió un violento robo en Escobar, cuando se disponía a buscar una dirección en la que iba a estacionar. Dos delincuentes armados la amenazaron a ella y a su pareja, que en estado de shock apenas atinaron a defenderse. Entre todo lo que le robaron (el auto que tenía desde hacía unos días y que luego apareció), había una mochila y dentro de esa mochila, su flamante medalla plateada de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 con el seleccionado argentino. Uno de los delincuentes quedó detenido unas horas y por ser menor, luego quedó liberado. Del otro, no se supo más. Sin embargo, a diario, la Leona recibe extorsiones a través de redes sociales.
Los "aprietes" llegan de parte de los mismos delincuentes que le piden, a cambio de la devolución de la medalla, las claves para desbloquear los dos teléfonos que les sacaron. Con fotos y videos de la presea, apelan al impacto emocional que ello tiene para Sofía a cambio de una recompensa, en este caso las claves de los celulares.
Desde que se conoció la noticia del robo a Sofía, quien volvió al seleccionado tras 8 años de ausencia y estuvo en Tokio viviendo un sueño que ya no creía posible, ella comenzó una búsqueda frenética y un pedido de ayuda en redes para recuperar su medalla. En ese momento explicó, era lo único que le interesaba: el valor material que tiene esa medalla en caso de que se la quiera destruir es incluso menor a 100 mil pesos.
Las medallas olímpicas son "enchapadas" y no "de oro" o "de plata" íntegras, como por ahí se piensa. El valor es simbólico, para muchos atletas incluso el esfuerzo de toda una vida. Como el de Sofía, que si bien también es medallista de plata de Londres 2012, esta tenía un significado aún más especial. Todas Las Leonas, incluso se plegaron a la movida de recuperarla, a pedir que quien la viese en algún sitio de venta, avisase.
Ahora, tras días desgastante de extorsiones, miedo y la incertidumbre de si encontrarán o no a los delincuentes, la Leona analiza dejar de buscarla. No le interesa que le repongan un objeto de ese valor que en las imágenes vio dañado, maltratado y en ambientes desagradables. El sentido del asunto ya no es el mismo, además del permanente estado de alerta que vive la familia por la "fácil" comunicación de los ladrones con ellas.
La única esperanza que le queda a Sofía es que el Comité Olímpico Internacional (a través de una gestión del Comité Olímpico Argentino y de la Confederación Argentina de Hockey a través de su presidente Aníbal Fernández) pueda, ante esta circunstancia excepcional, otorgarle una nueva medalla. Que claramente, no pesará con el valor simbólico de aquella pero que en parte podría reparar algo del daño emocional de la situación.
El día que le robaron, Sofía había salido a hacer varias cosas y entre ellas había preparado una mochila, con la medalla adentro, para ir a compartirla con una amiga que fue clave en su camino olímpico. No llegó, la generosidad quedó trunca y hasta le destruyeron una cajita especial que ella le compró en Tokio y que también estaba en esa mochila. La vio con sus propios ojos a través de los mensajes extorsivos.