Lunes 10 de Febrero de 2020
Juan Manuel Tomasello defendía codo a codo la punta con Otto Fritzler luego del primer relanzamiento, un giro después de la largada por el choque de Facundo Chapur y Leo Nowak. El de Humboldt Ian Reutemann avanzaba raudo del 8º al 5º lugar, con una Dodge que demostraba que no por nada hizo la pole en el debut. En el medio del pelotón, el retornado venadense Ever Franetovich lucía el splitter delantero dañado. Todo era lucha. Más atrás, el de Romang Franco Passarino buscaba avanzar. Pero todo pasaría a segundo plano. El papá del líder, Juan José Tomasello, se tocó con Nicolás Ghirardi y el Ford salió disparado al pasto en la recta opuesta. Y en su descontrolada carrera se llevó puesta la vida de Patricio González, un oficial banderillero de sólo 31 años que no pudo correrse a tiempo y que mostró la fragilidad a la que están expuestos, acaso el flanco más débil de un automovilismo que creció muchísimo en materia de seguridad de sus autos.
Iban 3 vueltas. Dos después el pace car se detuvo en la recta, llegó la bandera roja y la certeza de que algo grave había ocurrido. Los esfuerzos de los médicos en pista y los del hospital Justo José de Urquiza de Concepción fueron en vano. Poco tiempo después se anunció su fallecimiento.
No hubo más carrera, claro, sino tristeza e infinidad de mensajes llegados de todo el mundo tuerca. De la Asociación Corredores Turimos Carretera, por supuesto, pero también de las otras entidades del automovilismo argentino, como la del Turismo Nacional.
“Gané mi primera carrera, estoy habilitado para ser campeón y quedé puntero. Pero todo se ve opacado por la fatalidad. No tengo motivos para celebrar”, escribiría el ganador, Tomasello hijo. “Triste noticia para nuestro automovilismo. Acompaño a toda la familia del banderillero”, reflejó el piloto de TC y ex F-1 Norberto Fontana.
“Un día muy triste”, refirió Matías Canapino, hermano Agustín y quien marchaba 16º al momento de la tragedia. “Patricio, gracias por cuidarnos”, escribió Ardusso.
El daño es irreparable, el debate sobre la seguridad de los banderilleros se abrió y habrá que darle respuesta. Tragedias como estas lamentablemente impulsan cambios. Peor sería no aprender de ellas.