Ovación

El domingo no hay lugar para los temerosos

Es mentira que los clásicos rosarinos no reconocen antecedentes. Aquellos que se escudan habitualmente en ese lugar común es porque le esquivan a explorar las profundidades del análisis.

Martes 05 de Diciembre de 2017

Es mentira que los clásicos rosarinos no reconocen antecedentes. Aquellos que se escudan habitualmente en ese lugar común es porque le esquivan a explorar las profundidades del análisis. Algo indica que de los últimos nueve partidos, justo desde que Central regresó a primera división, los canallas ganaron seis, hubo apenas un empate y una victoria de Newell's, con aquel gol pletórico de Maxi Rodríguez en el Gigante. No es casualidad ese registro. Es evidente que Central en los últimos tiempos se siente más cómodo cuando tiene a Newell's enfrente que viceversa.
Por todo esto y mucho más, un partido planetario como el que se jugará el domingo en el Gigante no es para asustadizos. No es para los que siempre se lavan las manos en el mar de la intrascendencia. Y esto va para periodistas, jugadores, técnicos, hinchas y dirigentes. A ninguno debe entrarles una parálisis. No hay que tenerle miedo a decir que Central tiene por escándalo mejores jugadores que Newell's. Por algo en el mercado invernal invirtió más de 10 millones de dólares en refuerzos, mientras que el equipo de Juan Manuel Llop se armó con futbolistas outlet que sabían que venían a un club acorralado por los problemas económicos.
Pero así como está a la vista de todos y también de los que no lo quieren ver que Central cuenta con individualidades más calificadas, de ninguna manera esto quiere decir que tenga más sustento colectivo que Newell's. De hecho, en lo que va de la Superliga retrató mejor a Newell's como equipo que a Central. Incluso, la tabla de posiciones también refuerza esa creencia, más allá de que los números en fútbol no siempre reflejan la verdad de las cosas. También es cierto que si se contempla que el tribunal de disciplina le sacará al final del torneo tres puntos a Newell's, hoy llegarían al clásico en pie de igualdad numérica, con 10 unidades cada uno.
Al contrario de lo que todo el mundo piensa, Newell's llega más obligado que Central por una victoria. Vaya saber por qué gana la escena ese pensamiento de mente pequeña que dice que porque se juega en el Gigante hay que tirarle todo el fardo de las necesidades a Central. En todo caso, al equipo de Leonardo Fernández le cabe quedarse con un triunfo porque eso le asegurará la continuidad al técnico. En ese sentido, se impone que Leo diseñe una estrategia en la que Newell's no tome las riendas del trámite. Si es cierto que pondrá a Maxi González y Leonardo Gil como red de contención en el medio para que Sarmiento, Joaquín Torres y Figueroa no le manejen la pelota, habrá dado la clara señal que Central no se animará a agarrar de las solapas a su rival. Desde la tranquilidad de estar frente a una computadora no parece ser la mejor decisión del DT. También en esto habrá que ver si a Llop no lo vence la timidez de poner a un equipo acurrucado cerca de Pocrnjic o que viva emboscado todo el tiempo en su campo. De ocurrir eso, es probable que la mayor jerarquía de los jugadores de Central incline la balanza y se lo haga pagar de la peor manera a Newell's. De lo que sí existe plena seguridad es que el domingo no habrá lugar para los temerosos.


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