Ovación

El día que fue sorpresa

Aymar participó de la jornada recreativa en Jockey Club con los chicos de barrio Gráfico.

Domingo 03 de Diciembre de 2017

Lo que "pintaba" con ser un sábado más, no lo fue. Y el primer indicio se vio temprano, cerca de las 10, cuando los chicos de Los Tigres, del barrio El Gráfico desayunaron y vieron que esta vez los profes no venían como siempre. De regalo les traían unas remeras, con el Nº 8 y un apellido abajo "Aymar". Los pusieron en ronda y les propusieron hablar de una jugadora, que algunos conocían y otros no, que nació muy cerca de ahí y se convirtió en la mejor del mundo. "Como Messi, pero en hockey", les dijeron. La primera fanática corrigió: "Que Messi ni Messi, Lucha es mucho más que Messi".

   Contentos con la "pilcha" nueva, los chicos y los profes cruzaron el puente que va desde el barrio hasta adentro del Jockey Club (invitados por Sub Comisión) para afrontar lo que para muchos iba a ser la primera vez jugando en sintético. Corrieron, hicieron ejercicios de entrada en calor y se prepararon para jugar partidos con nenas del verdiblanco. Hasta ahí, todo dentro de lo establecido. Sobrevino otra ronda mientras el profe Rómulo hablaba de sacrificio, esfuerzo y valores. Mientras los mencionaba, Luciana Aymar bordeaba la cancha de arena, a la par de su mamá Nilda. Y para cuando Rómulo dijo "quiero presentarles a alguien que representa todo esto", Lucha ya estaba a sus espaldas.  Después de la bienvenida, los aplausos, la Maga del hockey mundial les habló de la pasión por el deporte, reforzó en los valores para la vida y les propuso ser perseverantes en lo que eligiesen, "con esfuerzo todo se puede y la mente es muy poderosa". Resaltó el trabajo de los profes, los revalorizó delante de los chicos y prometió acompañar esa práctica.

   "Firmame acá, poneme tu nombre acá y el mío acá", le decía Kiara, de 10 años a Lucha, sin pudor de estar dándole órdenes en medio de los ejercicios de habilidad. A su lado, mamá Leonela no paraba de tomarle fotos con el celular y de intentar calmarle las emociones: "Esto es re lindo, nadie sabía que Lucha iba a venir y se prestó para esto. Se nota su calidad humana", comentó. Y lo justificó: "Mirá que mi hija la volvió loca". Dirá Leonela después que en el barrio las necesidades son muchas, hay casas que no tienen ni luz ni agua, pero que en el medio de esas necesidades, la posibilidad de hacer deporte le abrió otra puerta a su hija, que se había iniciado en un club pero no pudo seguir por no poder pagar una cuota.

   Tímida, en un descanso, Brisa de 15 años describió el encuentro con Lucha como "felicidad". La otra Brisa, de 19, aclaró que "Lucha es todo, le dio muchas cosas a Argentina". Para Tatiana, el momento con la Maga fue "un sueño". Walter, de 12 años, uno de los pocos varones del grupo, no se quiso quedar al margen y marcó el terreno: "Le saqué tres pelotas, pero ella jugó rebien (en el picadito)". Nico se animó a más "a los goles los metí todos yo".

   Sola en un banco, Ruth, de 13 años, con palabras a tirabuzón, contó que supo de Lucha por su mamá: "Ella la veía cuando trabajaba y me dijo que jugaba muy bien siempre". La mamá de Ruth vendía sándwiches en las inmediaciones del Mundialista cuando jugaban Las Leonas. No sabía Ruth cómo contarle a su mamá de la sorpresa, porque no lo iba a poder creer. "Ahora cuando llegue se va a poner contenta", tiró.

   El final, típico: fotos y Lucha firmando cada remera y cada palo. Pero pleno. Pleno para entusiasmar a partir del deporte, de una ídola, ayer, al alcance de la mano.

Más info sobre Los Tigres: Los Tigres El Gráfico (en Facebook).

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