Sábado 09 de Mayo de 2020
Diego Maradona tenía una debilidad por Tomás Felipe Carlovich. Zurdo y talentoso como él, Pelusa siempre le rendía culto al crack menos famoso, que ayer murió en el Hospital Clemente Alvarez, y con su partida logró cubrir a los rosarinos bajo una misma bandera futbolera como jamás se vio en esta ciudad. La historia marca que hubo un encuentro entre el Rey mundial con el Rey de los potreros. Se materializó a mediados de febrero pasado en un hotel céntrico de la ciudad. Ese abrazo interminable en el imaginario de los protagonistas quedó inmortalizado cuando el Diez estampó sobre una blanca y radiante camiseta de Central Córdoba: "Al Trinche, que fue mejor que yo”. Y ayer esa postal por entonces pasajera se potenció cuando Diego le rindió una cálida despedida a modo de tributo por la red social Instagram en la que destacó: "No lo puedo creer, te conocí hace poquito y ya te fuiste. Que en paz descanses, maestro”.
El Trinche ya no está entre nosotros. Murió ayer a los 74 años tras no superar una intervención quirúrgica en la que lo sometieron por un aumento en la presión intracraneal provocada por los fuertes golpes que recibió el miércoles, cuando lo golpearon cobardemente para robarle la bicicleta. La noticia impactó en todos los ámbitos y expuso también las miserias del ser humano.
Diego Maradona se hizo rápidamente eco. Desde el entorno del Diez certificaron de manera hermética que cuando se enteró del deceso fue como haber recibido un fuerte golpe en la mandíbula. Como que le volvieron a cortar las piernas.
Rosario es la ciudad de Leo Messi. También de Tomás Felipe Carlovich. El Trinche se fue ayer. Para el grueso fue mejor que todos. Incluso que el astro y capitán de Barcelona, pese a que la enorme estampa brilló poco y nada en la primera. No en vano Diego lo veneraba.
Hace poco Ovación le hizo una entrevista donde se lo consultó sobre los elogios que había recibido por parte de Maradona. Y esa imagen gigante, fuera y dentro de una cancha con esa cabellera desprolija y andar cansino, se hizo pequeña por la enorme humildad que tenía. "Lo dijo porque es una gran persona. Y no es verdad. Con la calidad de Diego no hubo ni habrá otro. Lo más grande que he visto jugando al fútbol”, exclamó el eterno 5.
El tiempo invita a pegar una mirada hacia el pasado. Cuando Maradona vistió la camiseta de Newell’s en 1993: "Yo creía que era el mejor, pero desde que llegué a Rosario escuché maravillas de un tal Carlovich, así que ya no sé”, había confesado el Diez en esa dulce época con la espontaneidad que hasta hoy en día lo caracteriza.
Pero el momento sublime fue hace poquito. En febrero pasado cuando las dos potencias estuvieron cara a cara por primera vez. En parte el histórico encuentro fue gracias al arquero Jorge Broun, quien logró que ambos se encontraran en la previa de Gimnasia y Central, en el Gigante.
"Llegamos al hotel y luego salgo para recibir a mi representante (Roberto San Juan). Es ahí dónde veo al Trinche. Le pregunté cómo andaba y me respondió que estaba bien. Le consulté qué había pasado, es decir por qué estaba acá y me dijo que quería ver al Diego. Ahí nomás le dije «cómo no vas a poder o no vas a pasar. Vení»”, le recordó ayer Fatu a Ovación desde La Plata.
Y agregó: "Ahí nomás me fui a buscar a Diego. Le dije que estaba el Trinche y salió a buscarlo. Ni bien se vieron se abrazaron y luego se sacaron una foto. Después, Maradona le firmó la camiseta de Central Córdoba donde refleja que es mejor que él. Fue un lindo momento pese a que ahora todos estamos lamentando la muerte de este ídolo rosarino”.
En tanto, Carlovich brindó en su momento la versión de ese instante mágico entre dos referentes de la redonda. "Le hablé al oído a Diego y le dije que estoy hecho con esto, mi vida está completa”. También confesó que "después de conocerlo a Maradona me puedo ir tranquilo. Tuve un lujo enorme que hacía años quería tener: conocer al mejor jugador del planeta”.
El Trinche era como Pelusa. Mágico. Cada cual con su estilo, pese a que el rosarino expresó un día que "no se puede comparar a Maradona conmigo, hay mucho que aprender de él”. Claro, del otro lado de la cancha imaginaria, el 10 le reconoció en vida que "fui el mejor jugador que vio”.
Carlovich clamó que "nunca había visto a Diego. No sabía si me iba a reconocer ese día y cuando me vio me dio un gran abrazo y se puso contentísimo. Imaginate yo. Era algo que tenía pendiente. Ya con conocerlo estoy hecho. Siempre lo quise ver, saludarlo. Lo admiré como jugador y al querer conocerme, hablar y autografiarme la camiseta como lo hizo con palabras hermosas se ve que es una muy buena persona, humilde, un grande”.
No caben dudas de que el Trinche era un mito futbolero que andaba por toda la ciudad en bicicleta. Quien lo vio jugar siempre ponderó esa zurda y estilo de potrero natural que jamás olvidó. Quienes no lo hicieron atesoran los mejores recuerdos como si fuesen captados de los grandes libros de historia.
Y ayer Diego lo despidió con honores en las redes sociales. Envió un sincero comunicado virtual en Instagram que llegó a todos los corazones que también lamentaron la triste partida del eterno 5. "Con tu humildad nos bailaste a todos, Trinche. No lo puedo creer, te conocí hace poquito, y ya te fuiste. Mi más sentido pésame a tu familia y ojalá que se haga justicia. Que en paz descanses, maestro”, fue el posteo del Diez en la última dedicatoria a modo de tributo y rendido, una vez más, a sus pies.
Una expresión de Maradona tan auténtica como sincera. El Diego fue cautivado y quedó hipnotizado por este mito devenido desde ayer en leyenda llamado Tomás Felipe Carlovich. O, simplemente, el Trinche.