Lunes 03 de Julio de 2017
En este receso que acaba de comenzar se originó un éxodo de jugadores vitales en los planteles de Newell's y Central. Son figuras relevantes que hacían a la estructura de sus respectivos equipos. Ambas dirigencias deberán suplirlos con refuerzos
El fútbol rosarino sufrió una impresionante sangría de calidad en este último receso que acaba de comenzar. Tanto del lado de Newell's como de Central hay que decir que la mayoría de las grandes figuras de los equipos amaron la valijas y emigraron con otro destino. No hay dudas de que esta situación mermará el potencial que tenían en sus filas los canallas y rojinegros de cara a lo que viene. Es que los nombres que partieron son muy relevantes y figuraban entre los estandartes futbolísticos de ambos clubes. Está claro que cada apellido emigró por motivos diferentes, pero la realidad dentro de la cancha es que cuando se reanude el torneo allá por el mes de agosto los hinchas de ambas parcialidades extrañarán horrores a varios de los nombres que se fueron y que sin duda serán muy difíciles de reemplazarlos. Para el fútbol rosarino será un barajar y dar de nuevo. Y aquí será clave el rol de las dirigencias de Arroyito y el Parque para remendar y reinventar a los planteles con refuerzos que renueven las ilusiones y mantengan encendida la llama del protagonismo.
Tanto los leprosos como los auriazules perdieron a futbolistas que en sus respectivos clubes eran trascendentales dentro y fuera de la cancha. Por el lado de Newell's, Nacho Scocco y Mauro Formica estuvieron entre los mejores jugadores del certamen que acaba de culminar y además por el sentido de pertenencia que tienen con la camiseta rojinegra será muy difícil de suplantarlos. También partió otro de los referentes del vestuario como Sebastián Domínguez. Y la gran duda está con Maximiliano Rodríguez (ver página 3), que aún no renovó el contrato aunque hay optimismo para que lo haga. Así en el Parque la sangría de jerarquía y experiencia fue muy importante y el nuevo DT Juan Manuel Llop tendrá mucho trabajo por delante para rearmar la tropa y ensamblar un equipo competitivo.
En la vereda de enfrente, hay que decir que Central se desprendió de sus figuras más relevantes y que integraban buena parte de la columna vertebral del equipo de Paolo Montero. Javier Pinola es uno de los mejores, si no el mejor, zaguero central del país y que por su rendimiento hasta tiene nivel de selección nacional. Ya no estará en la última línea auriazul porque se convirtió en futbolista de River. Tampoco seguirán dos laterales que con altibajos en su momento marcaron la diferencia, como Víctor Salazar (transferido a San Lorenzo) y el Kity Villagra que se le terminó el contrato.
Mientras que el cinco canalla ya no será más Damián Musto, un futbolista que en base a sacrificio y regularidad se convirtió en uno de los jugadores de mejor rendimiento en las últimas temporadas. Y si bien Teófilo Gutiérrez nunca se metió en el mundo auriazul ni pudo plasmar con continuidad su calidad, está de más decir que es un delantero extraordinario y que suplir su talento no será nada sencillo para los directivos.
Lo dicho, la sangría que sufrió el fútbol rosarino (ver detalles en la infografía) significará una merma considerable en cuanto al potencial de los planteles para animarse a pelear por objetivos importantes. Por eso ambas dirigencias tendrán que buscar alternativas en cuanto a refuerzos que suplanten la valía de los apellidos que emigraron. Está claro, que Central tiene una billetera llena de dólares y en Newell's hay que rascar la olla para comer todos los días. Igual tener dinero no es garantía de nada. En el mismo escenario Newell's entró a la Sudamericana y Central se quedó en la puerta del torneo continental. Ahora al partido lo jugarán las dirigencias y los entrenadores para armar equipos confiables.