Ovación

El deseo de Navidad de Newell's y Central

El pedido por la Copa estará en el arbolito de leprosos y canallas. Para cumplirlo deberán revertir una previa mucho peor a cuando compartieron la misma ilusión en la edición 2005

Domingo 24 de Diciembre de 2017

Con la Navidad llegarán los deseos y en ellos seguramente los hinchas rosarinos pedirán lo mismo. Por más creyentes que sean, seguramente no desperdiciarán en pedir milagros como sería pelear por la Superliga. En cambio, sí incluirán en el arbolito el sueño de festejar el título internacional de la Copa Sudamericana 2018, que vuelve a involucrarlos a Central y Newell's en simultáneo como en la edición de 2005. No imposible como el campeonato local, pero sí muy complicado que se cumpla, en vistas sobre todo de la actualidad de ambos equipos, una situación diferente a cuando arrancaron la misma ilusión 12 años atrás. Y en aquella ocasión se abortó rápidamente para ambos, así que se precisará un empujoncito divino para que alguno de los dos la lleve a buen puerto.

Son tantos los problemas que atravesaron en los últimos tiempos, que la expectativa copera no parece estar potenciada en el inconciente colectivo ciudadano. Quizás porque falta mucho para que inicien la competencia (el 12 de abril), quizás porque sólo se jugará una llave antes del Mundial de Rusia, que sin dudas acaparará toda la atención de la patria futbolera. Pero un poco también porque la realidad deportiva del año que está a punto de concluir no supo encender grandes ilusiones.

Newell's tuvo su primavera en el primer semestre, donde el empuje de los tres mosqueteros (Maxi Rodríguez, Nacho Scocco y el Gato Formica) corrió los límites pensados y aquel equipo de Diego Osella hasta peleó el título, para bajar luego a estar en zona de Libertadores y finalmente finalizar en un terreno más lógico de acuerdo a los recursos con que se contaba: la Sudamericana. Fue el cierre del primer año de una gestión dirigencial que alumbró al son de la crisis que envolvió al club y que luego se profundizó, al punto que hoy tiene hasta 3 puntos por descontar al final del campeonato. Ya en el último semestre, y pese a que sus derrotas fueron todas por la mínima y a que el equipo de Juan Manuel Llop por momentos emergía como tal, cerró las primeras 12 fechas en el último cuarto de la tabla. Con clásico perdido y necesidad de ratificar al técnico.

Central volvió a aferrarse al sueño de la Copa Argentina para mantenerse vivo. Tuvo oasis en ambos clásicos y algunos picos como ante Boca por la copa, pero fue inconsistente siempre, oscilando entre el equipo que fue con Coudet y el que nunca terminó de armarse con Montero. Una eliminación no sorpresiva en semifinales derrumbó el ciclo establecido y abrió la puerta a uno nuevo, que en realidad lo es porque Leo Fernández sacudió de la galera las dudas, hizo creíble en la cancha su deseo de dejar de ser técnico interino y se dará el gusto de ser llamado, ahora sí, entrenador de primera. Pero claro, pese a las victorias sobre Talleres, Boca y Newell's, la tabla muestra los jirones de una campaña insatisfactoria que deberá remontar.

Por eso, aquella previa de 2005, cuando canallas y leprosos debutaron en la Sudamericana enfrentándose, no es comparable a la actual. En esa ocasión, Newell's venía de ser campeón en el Apertura 2004 y de cerrar la temporada 04/05 en 5º lugar. Central en tanto fue 3º en la general del año. Llegaron bien. Los rojinegros con un equipo más experimentado en cancha y el entonces renombrado chileno Juvenal Olmos al mando, y los auriazules apostando más a los pibes y con un técnico de estreno también: Ariel Cuffaro Russo, que tomaba la posta de su maestro don Angel Zof. Entonces pudo más el empuje de los juveniles que la experiencia, pero eso es otra historia, como que en la siguiente llave quedaban afuera con Inter de Porto Alegre. Paradójicamente, de aquel estreno conjunto en la Sudamericana, sólo Paulo Ferrari y Marco Ruben son los sobrevivientes.

La Copa será un gran incentivo, pero no debe desviarlos a ambos de la necesidad de sumar puntos en la Superliga para no tener problemas futuros. La dirigencia leprosa navega en aguas turbulentas, con escasos recursos y sabe que no puede marearse con la vidriera internacional. La canalla está holgado en lo económico pero tampoco piensa hacer grandes erogaciones ahora, sabedora además que culminará su mandato en octubre sin poder cumplir el sueño del título por el que invirtió mucho, ya que esta Copa terminará más allá.

Siempre la Copa es un incentivo. Para poner en marcha un sueño hace falta mucho más. Quizás de acá al 12 de abril, cuando ya hayan pasado 10 fechas de Superliga antes de que Newell's visite a Paranaense (19.15) y Central reciba a San Pablo (21.30), encuentren más argumentos para que la Sudamericana no sea un deseo imposible.

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