Ovación

El desafío de un juego decisivo

Viernes 05 de Octubre de 2018

¿Cómo es posible que siga siendo tan difícil diagramar un clásico? La pregunta surge de un desprevenido que no conoce la idiosincrasia rosarina. La de canallas y leprosos. Esa que atrapa, pero que unos pocos (un mínimo porcentaje) impiden que el derby más pasional no pueda disfrutarse a pleno. Alguna vez alguien debe tomar las riendas del asunto, elaborar decisiones para terminar con esta locura y erradicar a los "termos" cargados de violencia. Que se pueda jugar en Rosario, sea en el Gigante o Coloso, sería un gran desafío para todas las partes. Para recuperar el tiempo perdido por tantas idioteces e impericia para controlar un encuentro. Si esto no es posible entonces habría que cerrar las puertas de los organismos de seguridad que están preparados para este tipo de eventos. La provincia y sus gobernantes jugarán un cotejo aparte, porque de salir bien dejarán demostrado que se puede. Y será la llave para que en un futuro cercano puedan disputarse más clásicos. Amistosos de pretemporada _de los que se habló y no se concretaron_ que les servirán a los clubes para recaudar en meses sin ingresos del fútbol. No debe haber una mínima chance de que sea a puertas cerradas. Sería un desatino y dejaría mal parados a las autoridades. El desafío está planteado. Y no debe olvidarse que es sólo un juego.

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