Ovación

"El deporte, una gran agenda del feminismo"

Luciana Peker, periodista especializada en género, le cuenta a Ovación por qué tituló su último libro con una frase de la cancha.

Viernes 25 de Mayo de 2018

¿Recuerda la época en que a los varones les daba vergüenza pedir profilácticos a viva voz en una farmacia? Bueno, algo así les pasa fundamentalmente a las mujeres que se compran sin parar el último libro de la periodista especializada en cuestiones de género, Luciana Peker. Les incomoda pedir "Putita golosa. Por un feminismo del goce". Lo abren con pudor en el colectivo y hasta le forran la tapa, pero aún así lo devoran, al punto que la primera tirada se agotó enseguida. Todo eso le contó a Ovación la propia autora, quien presentará el texto el próximo 31 de mayo, a las 18.30, en la Feria Internacional del Libro de Rosario (San Martín 1080).

Ahora bien, ¿por qué comentar este asunto en un suplemento deportivo? Sencillo: al título vergonzante, Peker lo sacó de la cancha, nada menos que de un clásico rosarino y había que averiguar por qué. Acá va la respuesta de boca de la propia autora, oradora en el Congreso en favor de la despenalización del aborto, madre de dos hijos leprosos y que se define como "futbolera", al punto que supo ver más de un partido junto a "La 12", la barra brava de Boca. Después de eso, decirle a Peker que el título es un riesgo parece una verdadera pavada.

¿Que idea te disparó ver la bandera con la frase "Putita golosa" que un cuadro le había puesto detrás del arco al rival?

Pensé cómo los cantos y las banderas en el fútbol legitiman la violencia y el abuso, la paternidad y la sumisión. Esa bandera decía de algún modo "te gusta que te metan goles...": Es una metáfora en bandeja. Dice que el que recibe goles, el penetrado o penetrada, es el que pierde, es el derrotado, como la sexualidad femenina, y el goleador es el victorioso, como la sexualidad masculina. El fútbol es brutal en su literalidad, todo lo que está latente en la sociedad se hace carne allí. Pero en este cambio de paradigma femenino actual, las mujeres decimos que no somos derrotadas si nos penetran, salvo si nos violan: decimos que podemos disfrutar y dar placer. El acceso al placer es una conquista, no una derrota. El tema es sacar a la sexualidad femenina del lugar de derrotado.

Como buena futbolera rescatás al fútbol. ¿Qué valorás?

Es que el fútbol no es intrínsecamente tóxico. El problema es usarlo de manera capitalista y nociva. Lo rescato como a un enorme aprendizaje. Reponerse de la derrota, disfrutar de la victoria, seguir a pesar del cansancio, cuidar el cuerpo, compartir con otros un tercer tiempo. Rescato todo eso. El problema es que esos rituales siempre fueron clásicos de la masculinidad. En cambio para las mujeres las ideas deportivas siempre estuvieron relacionadas con el sacrificio, con conseguir un cuerpo estético para los otros, con adelgazar o llegar bien al verano, cosa que no pienso que esté mal, pero hablo de otra cosa: del cuerpo en acción, del cuerpo cooperativo, del que juega con otros, en equipo, del que disfruta, se cansa, se levanta. Mónica Santino (ex jugadora y directora técnica del equipo de fútbol femenino en la Villa 31) siempre dice que el deporte pone en acción. Y coincido: si tuviera que elegir una sola política de género para sacar a las mujeres de la violencia y fomentar la autonomía elegiría, sin dudas, invertir presupuesto de políticas públicas en deporte para mujeres y trans. No digo que con el deporte las mujeres no van a sufrir violencias, ninguna está exenta de nada, pero van a tener más herramientas para levantarse, para estar paradas en el propio cuerpo.

En tu libro hacés eje en el goce. ¿Puede aplicarse también al que da el poder jugar a deportes que antes eran vedados a las mujeres?

Sí, el goce es una bandera. La pelea no sólo tiene que ver con el fútbol sino con el rugby, el tenis, el vóley, el handbol, el basquet y otros. Este es un momento muy fuerte de las mujeres en cuanto a pelea por el deporte. Desde el Encuentro de Mujeres en Mar del Plata (en 2015) además de debates, también hay partidos y canchas. El deporte es una gran agenda del feminismo en la Argentina y cada vez más. Se juega de manera impresionante autogestivamente y mucho también desde el feminismo. Mirá, hace años hago talleres de periodismo y nunca como ahora las jóvenes se presentan diciendo qué estudian, dónde militan y qué deporte hacen. Eso antes no sucedía, es un cambio significativo, toda una política de género.

En 2011 hiciste una nota sobre el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien proponía que las jugadoras de fútbol calcen hot pants. Ahora la AFA reparte un manual para "levantar" mujeres rusas. ¿Los dirigentes son o se hacen?

Son y se hacen más de lo que son. Hay una idea de que la masculinidad hegemónica está perdida y ante esa idea hay una puesta teatral, casi escenográfica. Muchos varones no son así en su vida cotidiana y en el fútbol son recontramachos. En ese teatro ponen en juego una masculinidad casi ridícula, innecesaria. Y además no quieren escuchar los cambios sociales que ni siquiera remiten al machismo más clásico, que no es inocuo pero es más leve porque el progreso lo lleva por delante. Estos cambios se centran más en el machismo exacerbado donde las mujeres son un culo, no una mujer que tiene culo. Los barras de La 12 son repudiables pero manejan ciertos códigos con las mujeres, las protegen. A mí me trataban bien en la cancha. El machista exacerbado en cambio es el que protege a Alexis Zárate (acusado de abusar a la novia de un compañero de equipo). No digo que el deporte no pueda ser sensual, no me molesta que a un varón le guste una mujer, pero cuando Macri trajo a las Boquitas, por ejemplo, imitó una figura norteamericana, cipaya, mujeres modelos, show, en lugar de mujeres en acción. Los cambios no deben ser contra las mujeres sino con las mujeres, hay que recrear formas laborales con ellas, no reforzar estereotipos o dejarlas sencillamente en banda. En el automovilismo pasa algo similar: el hombre conduce, la mujer muestra el culo y todos sabemos que a los 70 años esa mujer ya no podrá mostrarlo. De eso hablo, del macho de las desigualdades extremas allí, con los pibes vulnerables de Independiente, con los seleccionados femenino y masculino. Hablo de la distribución de la riqueza. Con el fútbol de machos perdemos todos, también los varones.

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