Domingo 09 de Abril de 2023
Un clásico que rápidamente pasará para el olvido, de eso no hay dudas. Y en eso, son responsables los dos, por supuesto. Pero en el contexto del 0 a 0 en el Coloso del Parque, la deuda continúa en el parque Independencia. Newell's no pudo volver a ganar de local, como desde el 2008, y eso es un debe histórico. Y el equipo de Gabriel Heinze nunca tuvo el plus para hacer suyo un partido que lo sufrió, pese a que del otro lado no lo exigieron tanto. El empate no permite definiciones categóricas, pero la sensación de que debió hacer más, de que no tuvo con qué, de que nunca pudo llevarse por delante al rival, fue toda rojinegra.
¿Qué incidencia tuvo el lastre de la historia y qué incidencia el momento propio de este Newell's de Heinze? Difícil saberlo. Pero el resultado fue claro. Newell's no dio el piné para ganarlo. Tampoco Central, que sin embargo siempre dejó la sensación de jugarlo más tranquilo y que de hecho estuvo más cerca, que tuvo más situaciones, quizás un tanto borrosas.
Ya en ese primer tiempo, Newell's jugó con el freno de mano puesto. Sin osadía, buscando excesivamente siempre limpiar la jugada hacia atrás, que lo llevó además a cometer errores en la salida. Y con poca decisión para ir a buscar a Central, cuando parecía evidente que del otro lado también había debilidades a descubrir, a forzar que aparezcan.
Un equipo timorato, al cabo, al que solo el atrevimiento de Ramiro Sordo y de Bruno Pittón por el sector izquierdo prometían peligro. Y menos por el lado de Aguirre y Mosquera, un pecado porque las pocas veces que lo intentaron lo hicieron quedar mal parado a Coyote Rodríguez.
Newell's tuvo más la pelota en el complemento pero solo eso. Central tuvo las mejores chances contra prácticamente ninguna local, hasta que pareció conformarse con un empate que le vino mejor, al equipo, a la historia y a su técnico. En esos últimos minutos nunca el equipo de Heinze pasó del merodeo y sucumbió a la superpoblación defensiva que le propuso Russo.
El 0 a 0 fue para este Newell's de Heinze tirar la pelota para adelante. No pudo dejar un mojón en la historia. No fue más, no lastimó, fue inofensivo más allá de que la última imagen fue de mejores intenciones. Quedó en deuda.