Ovación

El "cuento" del contrato millonario

Padres denuncian a dos supuestos representantes, entre ellos al ex árbitro Javier Castrilli.

Viernes 23 de Noviembre de 2018

El padre de un jugador rosarino, de 19 años, que vive en el humilde barrio Las Flores denunció penalmente a dos supuestos representantes por haber llevado a su hijo a España para probarse futbolísticamente, cobrarle una importante suma de dinero (unos 150 mil pesos, entre estadía y pasaje), no cumplir con un sinnúmero de promesas de éxito y confort, y dejarlo librado a su suerte en Asturias junto a otro joven de Ushuaia.

El caso de Brandon Quintana no es único: viajó con nueve jugadores más, varios de ellos denunciantes. Incluso en el grupo en que las ilusiones de gloria se cayeron en minutos y dolieron como una patada, hay un jugador uruguayo, de 56 años, y récord Guinness (por ser el más longevo y activo del mundo). Se llama Robert Carmona y le habrían prometido una película y un duelo en Japón con un cincuentón nipón que también pelea por ser el que más cuerda tiene en las canchas.

Todo parece ser un nuevo cuento del contrato millonario, tan habitual en el fútbol. La prensa ibérica, como el diario deportivo Marca o El Mundo, ya hizo pública la posible maniobra y ahora queda que investigue la Justicia.

Lo particular de estas denuncias es que apuntan por supuesta estafa al ex árbitro internacional Javier Castrilli, quien incursionó hace tiempo en la escena política de la mano de Carlos Ruckauf, siguió con Francisco De Narváez y Sergio Massa, y más recientemente se sumó a las huestes del PRO. Pegado a él, en la organización de estos viajes que ilusionan con contratos millonarios, aparece también Hugo Yamada, quien se presenta en Facebook como "ex jugador profesional de fútbol de primera división A" y como "general manager en trabajo en el fútbol".

Ante Ovación, "el Japonés Yamada", así dice que se lo conoce más en el ambiente, negó todas las acusaciones, dijo que no prometió "nada a nadie", que el estafado había sido él porque los muchachos aún le deben plata y se quedaron en Europa por propia voluntad. Palabras que cruzan críticamente y con indignación varias personas que se sienten perjudicadas y hablaron, compartieron audios y wasaps con este diario, entre ellos, Stella, la mamá de Nacho, una portera de escuela que ahora sólo cobra 2 mil pesos mensuales porque todo el sueldo se lo llevan las deudas del viaje de su hijo, y el formoseño Gerardo Melgarejo, de Formosa, quien pagó 55 mil pesos por su hijo Gabriel que no viajó y aún espera que le devuelvan el dinero invertido.


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Brandon comenzó en el baby de Estrella Junior (Lamadrid al 3100), juega de enganche y dice que acababa de ser aceptado en la 4ta. de Chacarita y a punto de ficharse cuando Yamada lo invitó a zarpar con todo el grupo el 1º de octubre. Fue, aunque no regresó con todos a los veintidós días. Sigue en la localidad asturiana de Blimea acompañado por Ignacio "Nacho" Albornoz, un ushuaiense también de 19 años que juega "en todo el carril izquierdo", según sus propias palabras.

Ambos, desalojados de la pensión donde aseguran los habían hospedado los representantes y sin pasaje de regreso ni dinero, están sobreviviendo cerca del mar Cantábrico a pura caridad de vecinos de la zona y socios del club Deportivo Asturias de Blimea. En la entidad hasta organizaron la "Operación kilo", un partido que incluyó la recolección de alimentos para los dos argentinos en banda.

"Demostremos de qué pasta está hecha la afición y pueblo blimeín", se lee en la convocatoria.

Los dos jóvenes confiesan que se sienten "engañados" y "en falta" con sus padres. Están tratando de conseguir trabajo y juntar dinero porque el 1º de enero se les vence la condición de turistas.

"Gracias a Dios estamos bien porque el pueblo asturiano se compadeció de nosotros. Nos querríamos quedar porque en Argentina no tenemos nada y ya somos viejos, ¿dónde vamos a jugar? Acá vivimos en un piso prestado por un tiempo y tenemos comida, pero no dinero para pagar el gas y la luz. Ni prendemos la calefacción para no gastar aunque hace frío, no queremos quedar ilegales o ser deportados. Yamada me sacó de Chacarita, confié en Castrilli, quien parecía ejemplar, pero de golpe no nos contestaron más el teléfono. Nos engañaron, comimos mal cuando llegamos: viandas, sandwiches con nutela y jugo, no teníamos partidos pautados ni médico, ni preparador físico, nada. Cuando pienso que mis padres no podrán pagarle el cumple a mi hermanita o no les alcanza para el alquiler me amargo", le dijo Brandon a este diario.

Tanto él como Nacho pertenecen a familias humildes que se endeudaron para pagar el vuelo de ida hacia el Viejo Continente, más la suma de 1.850 euros (casi 80 mil pesos, cada uno) en concepto de hospedaje en un hotel cinco estrellas con pileta, cuatro comidas diarias y traslados que fueron tan inexistentes como los Reyes Magos: tan irreales como los ojeadores de Athletic de Bilbao o de Lugo que los iban a ver jugar, tan falaces como los contactos que tendrían con el Mono Burgos y el Cholo Simeone o la promesa de seguir con las pruebas en Italia.

Los padres de ambos chicos viven a miles de kilómetros de distancia, pero se repiten cuando citan cifras y los compromisos prometidos por Yamada. Dicen que él es el que habla, hasta por los codos y con insistencia, pero Castrilli, popularmente conocido como "el sheriff" por cumplir con el reglamento a rajatabla en su época de árbitro, no se habría privado de mantener diálogos por wasaps con los damnificados (ver aparte).

"Presentamos una denuncia en representación del padre de Brandon en la Fiscalía (Regional Segunda). Estamos esperando que designen fiscal, algo que sucederá seguramente en estos días. Tenemos muchas pruebas para constituirnos como querellantes. Se podría tratar de un delito económico como estafa o abandono de persona", dijo Matías Lacovara Perazzi, abogado de la familia Quintana.

Francisco Quintana es el padre de Brandon. Trabaja como empleado de limpieza en una empresa de café en Rosario, y su mujer, Lorena, es ama de casa. Tienen cuatro hijos, Brandon es el mayor.

"Yamada nos dijo que lo que íbamos a gastar iba a ser un vuelto comparado con lo que Brandon iba a ganar, vendí mi casa y ahora alquilamos con riesgo de quedar en la calle", dijo Quintana antes de asegurar que pagó 70 mil pesos por el pasaje que compró en la sección de turismo de una tienda céntrica por consejo de Yamada. El resto del dinero para su hijo lo consiguió por un préstamo que sacó su madre, la abuela de Brandon.

La mamá sólo lamenta lo que le está pasando su hijo. Dice que es un pibe "bueno y cristiano", que siempre fue "de la escuela a la casa y de la casa a la iglesia".

Brandon cursó en el Normal I, toca la batería y es hincha de la Lepra. El perfil no coincide con el de Yamada, quien le dijo a Ovación que el chico prácticamente está de fiesta en España. El supuesto empresario no tiene oficina ni papeles que documenten actividad, la oferta que les hizo a los jugadores y a sus familias, o los pagos recibidos. Los padres de Brandon aducen que siempre los citó en bares, incluso en uno de un supermercado. Allí les mostró seductoras fotos de los hoteles donde se hospedaría tanto Brandon como el resto de los chicos. También mantuvo amables contactos con ellos por wasap.

"¡¡¡Hola Brandon, buen día!!! Espero te encuentres muy bien al igual que tus seres queridos. ¿Para este viernes conseguís el dinero?", le preguntó en febrero de este año Yamada a Brandon por wasap. El joven le respondió: "Más que seguro que sí. Pero Chacarita me dejará ir, verdad?". A lo que el alimentador de ilusiones aseguró: "Si, ningún club puede cortar las alas a ningún jugador de fútbol. Y si firmaste quedando en un club español Chacarita recibirá lo que le corresponde".

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