Ovación

El croata rosarino

Iván Presenqui dijo que jugar para la selección europea fue “de lo más lindo que me pasó”.

Jueves 19 de Febrero de 2015

Ir a probar suerte con el hockey a Europa es casi una tendencia en los últimos años. Muchos jugadores argentinos toman ese rumbo con idea de hacerse de nuevas culturas, idiomas, trabajos y crecimiento en la disciplina. El rosarino Iván Presenqui es uno de ellos. En el último año y medio se convirtió en un viajero del palo y la bocha, pasando por distintos países antes de recalar nuevamente en su orilla. El parate de la temporada lo devolvió a su ciudad y la experiencia le abrió nuevas puertas por estos lares, donde jugaría esta temporada. Aunque no lo tiene definido. Pero además, Iván viene de cumplir una de las experiencias más apasionantes de su vida, la de vestir la camiseta de un seleccionado. Paradójicamente no es el argentino, sino uno europeo. Es que Iván Presenqui es el croata rosarino.
“Ir a jugar a Europa siempre fue un sueño personal y deportivo. En el 2012 recibí una propuesta para irme a Santander (al club Sardinero), a la división de Honor española y decidí que era el momento para hacer esa experiencia. Así que llegué en la segunda mitad del torneo, que era la primera mitad del año acá. Jugué lo que quedaba de la temporada, y quedé muy contento con esa vivencia”, contó a la hora de desandar un recorrido que finalizó a fines del año pasado.
Mientras transcurría esa primera experiencia, Iván inició trámites para conseguir la ciudadanía croata, que una vez conseguida le abrió las puertas al hockey de ese país, especialmente en la selección, donde la Federación se interesó por su currículum y lo incluyó en un nuevo plan de trabajo a cargo de un cuerpo técnico holandés. “Esa idea me gustó, sentí que había una propuesta para crecer en el hockey, de mejorar y llegué en el momento indicado. Ahí me convocaron para el seleccionado, con vistas al Europeo 3 que se jugó en Suiza en 2013. Para mí era algo totalmente nuevo, no conocía a nadie, no hablo el idioma, así que me la jugué, fui y deportivamente fue lo más lindo que me pasó en todos estos años”.
Jugar para un seleccionado, pero cuyos colores no son los de nacimiento, tiene al menos un sabor especial: “Es bastante raro todo. Uno tiene que estar fuerte de cabeza, pero siempre los compañeros y los entrenadores tratan de hacerme el camino fácil y de hacerme sentir a gusto con todo. Pero al hablarse otro idioma obviamente uno se queda afuera de ciertas cosas. Entonces, hay que tratar de llevarse la mayor cantidad de aprendizaje posible. La experiencia en la selección en ese Europeo 3 para mí fue muy importante en todo sentido, porque fue mi primer torneo internacional y me di cuenta lo que era el hockey a ese nivel, muy distinto en la dinámica y el ritmo de juego al que estamos acostumbrados, no podés tener un segundo de distracción. Fue la experiencia con la que hice un click en el hockey”.
Según Presenqui, en Europa se le da mucha importancia a los torneos, divididos en cuatro niveles: “Nosotros en 2013 jugamos el 3 y ascendimos al 2 que se hace en República Checa este año. En el continente estamos entre los 16 mejores y a nivel World League, en el 1. La última, que se hizo en Celina, en Croacia el año pasado fue un momento especial porque la Federación inauguraba una cancha de sintético especial de nueva tecnología y fue una fiesta a pesar de que a nivel resultados no se nos dio porque no pudimos acceder a la segunda instancia. Personalmente yo estaba con un dedo quebrado y no la pude jugar pero la viví con el equipo desde otro lugar, como un manager”.
Ya sin yeso, la última experiencia de Iván en el exterior fue Alemania, jugando para el Kolh: “En Alemania el hockey es muy parejo, se saca poca diferencia en los partidos y eso tiene su lado atractivo, porque  todos los partidos son una final. Y además, participar de esas ligas te permite encontrarte con jugadores que de otra manera no te encontrarías, me ha tocado marcar a jugadores olímpicos, verdaderos cracks. Por esos siempre hay que estar bien concentrados, sino te meten un lujo y un pase gol en cuanto te descuidás (risas)”.
En menos de dos años Iván fue uno de los rosarinos con recorrido intenso en el hockey: primero España, después Italia (Tevere Eur Hockey) y por último Alemania (Marienburger Sport Club). Y mientras entrena en la ciudad a la espera de una decisión sobre dónde seguir, intenta capitalizar todo eso que da la experiencia europe a más allá del hockey. Hoy en Argentina sólo el Metropolitano ofrece un alto nivel de juego, por eso alternativas como estas son mucho más que fructíferas. En agosto volverá a vestir la camiseta croata para el Europeo 2 en Praga. Para seguir haciendo camino al andar. Para seguir llevando al hockey argentino más allá de las fronteras.

 “El hockey masculino  debe crecer en la ciudad”

Iván Presenqui sabe que la experiencia en Europa suma desde todos los ámbitos, especialmente desde lo cultural y lo deportivo. Y uno de los aspectos que destaca es que el nivel de hockey se eleva naturalmente por la gran infraestructura de canchas que hay en el viejo continente: todas de agua. Y si bien no descarta volver a Europa a jugar nuevamente, no olvida el deseo por un crecimiento del hockey local en caballeros.
“El hockey masculino en Rosario necesita crecer mucho más, pero hoy en mayores hay cuatro equipos y eso hace que quizás no sea tan motivador y los clubes hayan tenido que buscar otras alternativas, como jugar en el torneo de Buenos Aires o algo combinado con Santa Fe. Hace falta que el deporte crezca y para eso se necesita el apoyo de todos. El hockey masculino es importante, también hace que, en cierta medida, crezca el femenino”, dijo.
En la ciudad, Iván se inició en Marista y jugó en Gimnasia y Esgrima, donde actuó la última temporada antes de emigrar. Además de jugador es entrenador, árbitro (como su hermana Irene,  ella con experiencia internacional, como JJOO y Mundiales) y abogado. Cuando está afuera, preparar categorías juveniles del club donde se desempeña es uno de los trabajos posibles. Todo gira en torno al hockey.

 

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